¿Puedo utilizar este verano la crema solar del año pasado?

El farmacéutico Fernández aclara que las cremas solares también caducan

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Una joven se aplica crema solar en la piel (Pexels)
Una joven se aplica crema solar en la piel (Pexels)

Con la llegada del calor y los primeros días de playa o piscina, muchas personas repiten el mismo gesto: sacar las chanclas, buscar una toalla y rescatar del armario la crema solar que sobró el verano anterior. Sin embargo, antes de aplicarla sobre la piel conviene hacerse una pregunta que no siempre tiene una respuesta evidente: ¿sigue siendo eficaz ese protector solar o ha caducado?

La duda es más frecuente de lo que parece. A diferencia de otros productos de uso cotidiano, la fecha de caducidad de las cremas solares no siempre resulta fácil de localizar o no caemos en que puede ser un producto con una fecha delimitada de uso, lo que lleva a muchos consumidores a asumir que pueden utilizarse indefinidamente mientras aún quede en el envase.

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Frente a la confusión, los expertos advierten que las cremas solares caducan y que su reutilización puede perjudicar la salud de la piel. El farmacéutico Fernández, a través de un vídeo publicado en TikTok (@farmacéuticofernández), aclara que “las cremas solares caducan”. Aunque muchas personas no encuentren una fecha visible a simple vista, el especialista recuerda que todos estos productos cuentan con una vida útil determinada.

¿Cuánto tiempo dura la protección solar?

En algunos envases aparece impresa una fecha concreta que indica hasta cuándo el producto mantiene sus propiedades, siempre que permanezca sin abrir. “Aunque esta fecha solo vale si el bote está cerrado”, aclara. Una vez abierto el envase, entran en juego otros factores. En la mayoría de los cosméticos, incluidos los protectores solares, aparece el conocido símbolo de un tarro abierto acompañado de un número y la letra M. Fernández pone un ejemplo habitual: “Ese 12 M quiere decir que, una vez abierto, tiene una fecha de caducidad de doce meses”.

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Sin embargo, el farmacéutico Fernández cuenta que esta referencia tampoco debe interpretarse de forma absoluta. La duración real del producto depende en gran medida de las condiciones en las que haya sido almacenado. “Esos doce meses también dependen de cómo la hayas conservado”, señala.

Las altas temperaturas, la exposición directa al sol o los cambios bruscos de temperatura pueden alterar la estabilidad de los ingredientes que garantizan la protección frente a la radiación ultravioleta. Por ello, una crema que pasó varias semanas en la arena, dentro de un coche caliente o guardada en condiciones poco adecuadas podría haber perdido parte de su eficacia incluso antes de alcanzar el plazo indicado por el fabricante.

El calor extremo en verano aumenta en España, con riesgos como golpes de calor y cáncer de piel. Sanidad recomienda hidratación, protección solar y prevención para evitar complicaciones, especialmente en vulnerables.

Cómo saber si una crema se ha echado a perder

En estos casos, los especialistas recomiendan observar atentamente el aspecto del producto antes de volver a utilizarlo. Fernández sostiene que no hace falta recurrir a conocimientos técnicos complejos para detectar posibles problemas. “Solo hay que aplicar el sentido común, pues es muy fácil saber si una crema se ha echado a perder”, afirma.

Entre las señales más evidentes se encuentran los cambios de olor, textura o apariencia. El experto explica que “si cuando la abres huele a rancio, como a pescado, o sale un líquido extraño, es mejor que compres un bote nuevo”. Estos indicios pueden revelar que algunos componentes se han degradado o que la formulación ha perdido estabilidad.

Utilizar una crema solar deteriorada no solo implica una menor protección frente al sol, aunque también puede aumentar el riesgo de irritaciones o reacciones cutáneas. Fernández advierte de que sustituir un producto en mal estado es la mejor forma de “evitar quemarte porque no te haga efecto o, peor, que te dé alergia a alguno de sus componentes que se haya degradado”.

La protección solar es una de las herramientas más importantes para prevenir quemaduras, envejecimiento prematuro y algunos tipos de cáncer de piel. Por ello, revisar el estado de los protectores antes de reutilizarlos cada verano es una medida sencilla que puede marcar la diferencia. En caso de duda, la recomendación es clara: si el producto presenta signos de deterioro o ha estado mal conservado, lo más prudente es sustituirlo por uno nuevo.

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