De dónde son los vinos y las hostias que se han repartido en la misa del papa León XIV en Cibeles: Jerez, Toledo y San Lorenzo de El Escorial

Para el evento masivo de la eucaristía de Cibeles, los organizadores calcularon un total de 460.000 formas consagradas

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El papa León XIV, durante la misa. (Alejandro Martinez Velez/Reuters)
El papa León XIV, durante la misa. (Alejandro Martinez Velez/Reuters)

Cerca de medio millón de hostias y el vino litúrgico que llegó al altar de la misa del papa León XIV en la plaza de Cibeles este domingo 7 de junio proceden de conventos y bodegas repartidos por toda España, fruto de una cadena de preparativos que arrancó meses antes de la celebración. Detrás de cada forma consagrada y de cada gota de vino, hay una historia de trabajo artesanal y colaboración entre comunidades religiosas de distintos rincones del país.

Por ejemplo, las hostias que se distribuyeron entre los fieles congregados en Madrid no salieron de un único monasterio. Muchas de ellas fueron elaboradas por las hermanas carmelitas de San Lorenzo de El Escorial. Pero el esfuerzo fue colectivo: hasta diez conventos de toda España participaron en la tarea, según ha detallado a Televisión Española Gonzalo Gallego, coordinador de Sacristías de la Comisión de Liturgia del viaje a Madrid. “Los meses de tarea conllevan mucho trabajo, cansancio… pero es un momento muy grande, muy especial, único”, ha declarado.

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Entre ellos, destaca el Convento de las Carmelitas Descalzas de Maluenda, en Zaragoza, donde 15 religiosas llevan tres meses levantándose a las 5:00 horas para fabricar hasta 30.000 formas al día. Los ingredientes: siete kilos de harina, seis litros de agua y, según bromeó sor Lucía, una de las monjas, “mucho amor de Dios”, dijo también a TVE. En Tenerife, las clarisas del monasterio de Santa Clara de La Laguna han elaborado otras 40.000 hostias destinadas a la misa de la última jornada de la visita papal, en esa isla.

Para el evento masivo de la eucaristía de Cibeles, los organizadores calcularon un total de 460.000 formas consagradas, distribuidas por 2.300 ministros extraordinarios acompañados de otros tantos voluntarios que, en el momento de la comunión, abrieron paraguas blancos para señalar los puntos de distribución entre la multitud.

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Vino de Jerez y de Toledo

En cuanto al vino, la procedencia también fue múltiple, aunque con distinciones según el acto. Para la misa del Corpus en Cibeles, el vino que llegó al cáliz papal fue elaborado por las Monjas Mínimas del Monasterio de Jerez de la Frontera, una comunidad con siglos de historia que preparó el vino litúrgico específicamente para esta ocasión.

También ha participado en la elaboración del vino de la visita papal la bodega Bogarve 1915, ubicada en Madridejos (Toledo), que ha donado cajas de su vino de consagración: un blanco fortificado de 17 grados de alcohol elaborado con una receta de los años 60. La empresa ha diseñado además una etiqueta conmemorativa con el escudo pontificio. “Para nosotros es un orgullo que puedan utilizar nuestro vino, nuestro trabajo, para la consagración del cuerpo de Cristo”, afirmó en TVE Carmen García de la Cruz Vega, gerente de la bodega, que cuenta con unos 70 trabajadores.

La red de aportaciones se extendió también a otros elementos litúrgicos. Varios conventos y congregaciones confeccionaron los paños litúrgicos del altar, mientras que el taller Zarasanta, en Zaragoza, fue el encargado de confeccionar las cerca de 5.000 prendas y más de 4.000 metros de tejido que vistieron al papa León XIV y a buena parte del clero durante la celebración.

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