La mejor forma de combatir el exceso de pensamientos, según una psicóloga

La doctora Judith Orloff da nueve consejos para detener las rumiaciones mentales

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Los bucles de pensamiento aumentan el malestar y el cansancio mental. (Freepik)
Los bucles de pensamiento aumentan el malestar y el cansancio mental. (Freepik)

Un problema sin solución aparente, una conversación que provoca incomodidad, una reunión de trabajo importante, un examen de acceso a la universidad... son muchas las cosas que pasan por nuestra cabeza a diario y a las que no paramos de dar vueltas en nuestra mente.

Es lo que se conoce como bucles mentales o rumiaciones mentales, pequeños pensamientos que acuden a la mente y desencadenan un torrente de preguntas, reflexiones, dudas, temores y preocupaciones que parece imposible de parar. Este constante pesar tampoco parece servirnos demasiado: más que ayudarnos a solucionar el problema, hace que nos recreemos en el dolor que provoca la situación.

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No poder desconectar de los pensamientos es doloroso, especialmente en mitad de la noche”, explica la psiquiatra Judith Orloff. La doctora cuenta en Psychology Today que muchos de sus pacientes acuden a ella con “una mente hiperactiva”: “Se sienten frustrados porque el constante parloteo mental los ahoga. No para de pensar, manteniéndolos atrapados en un círculo vicioso de pensamiento. Se cansan de repetir la misma historia, pero no saben cómo detenerse”, describe.

El origen de este conflicto mental viene, según la doctora en medicina, de una alianza entre nuestro ‘yo’ pequeño y nuestro ‘yo’ grande. “El yo pequeño se limita al nivel de la personalidad, donde predominan el ego, el intelecto y las luchas emocionales, mientras que el yo grande se rige por el corazón”, explica en un artículo del medio especializado.

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Así, los bucles mentales aparecen cuando el ego (’yo’ pequeño) se siente herido por una situación. “No puede superarlo y permanece resentido. Prefiere tener razón y que sigas estresado y enfadado antes que permitirte liberarte de esas cargas”, cuenta la psiquiatra. Ante esta situación, el ‘yo’ pequeño actúa: “Intenta persuadirte para que no sientas empatía y te ofrece ‘buenas razones’ para aferrarte al sufrimiento, el miedo y el rencor”, explica.

Nueve estrategias para combatir el exceso de pensamiento

La psiquiatra señala la empatía como solución para los bucles mentales. (Freepik)
La psiquiatra señala la empatía como solución para los bucles mentales. (Freepik)

Ante este panorama de rumiación mental, Orloff asegura que la empatía puede ser la solución para parar el bucle. “Te permite cambiar de canal, alejándote de tu mente agitada, hacia una frecuencia diferente donde la sanación puede ocurrir”, afirma.

Para conseguirlo, la doctora recomienda nueve pasos a seguir que logran combatir el exceso de pensamiento.

  • La primera consiste en identificar con compasión el patrón improductivo, en lugar de alimentarlo o juzgarlo.
  • La segunda recomendación pasa por concentrarse en respirar por la nariz para desconectar la mente y conectar con el cuerpo.
  • La tercera es formularse una frase directa: “Pensar demasiado no ayudará a resolver el problema. Solo me frustra”.
  • La cuarta pauta consiste en centrarse solo en el presente y no inventar historias aterradoras sobre el futuro. La quinta invita a aceptar aquello que sí puede cambiarse en lugar de obsesionarse con situaciones que escapan al control personal.
  • La octava estrategia se centra en la música serena. Según la autora, escucharla desplaza a la persona fuera de la mente y hacia el corazón, porque la experiencia musical no puede pensarse: debe sentirse.
  • La novena propuesta apela a la naturaleza y a escenas concretas como una puesta de sol, un amanecer crepuscular o un atisbo de luna, siempre que resulten conmovedoras. Para Orloff, esa atención a lo que despierta asombro ayuda a salir de la espiral mental.

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