El motivo por el que te pica la boca al comer ciertas frutas si eres alérgico al polen, según un alergólogo

Un fenómeno en el que el sistema inmunitario confunde proteínas del polen con las de determinados alimentos

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Frutas - sandía - manzana - kiwi - cítricos- cáncer - Perú - salud - 5 mayo
El sistema inmunitario reacciona ante ciertos alimentos porque sus proteínas se parecen a las de algunos pólenes. (Freepik)

Muerdes una rodaja de melón y, en cuestión de segundos, empiezas a sentir picor en los labios o en la garganta. No tienes una alergia alimentaria diagnosticada, pero sí alergia al polen. Y no es casualidad. Los alergólogos advierten de un aumento de las alergias cruzadas, un fenómeno por el que el sistema inmunitario reacciona ante ciertos alimentos porque sus proteínas se parecen a las de algunos pólenes.

Detrás de estas reacciones está un mecanismo conocido como “mimetismo molecular”. El organismo, ya sensibilizado frente a un alérgeno como el polen de gramíneas o de abedul, produce anticuerpos que también reconocen como peligrosas proteínas similares presentes en frutas, verduras o frutos secos.

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“El sistema inmunitario no distingue bien entre la proteína original y la del alimento, disparando una respuesta inflamatoria ante ambos”, explica el doctor Pedro Ojeda, presidente de la Comisión de Comunicación de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus.

Este fenómeno se ve favorecido por factores ambientales como el cambio climático, que alarga e intensifica las temporadas de polinización, y la contaminación atmosférica, que puede modificar la estructura de los pólenes y aumentar su capacidad alergénica, contribuyendo así a que estas reacciones sean cada vez más frecuentes.

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Picor en la boca al comer frutas

La forma más habitual de estas alergias cruzadas es el llamado síndrome de alergia oral. Sus síntomas aparecen de forma inmediata tras la ingesta del alimento y suelen limitarse a la boca, con picor en labios, lengua o garganta, hormigueo o una leve inflamación.

“A diferencia de una alergia alimentaria primaria (donde la reacción suele ser sistémica, rápida y potencialmente grave, como una anafilaxia), las reacciones cruzadas suelen ser leves y limitadas a la cavidad oral”, señala el doctor Ojeda. Sin embargo, advierte de que esto no debe llevar a la banalización del problema, ya que en algunos casos pueden existir reacciones más graves.

La alergia reduce el riesgo de padecer tumores
La forma más habitual de estas alergias cruzadas es el llamado síndrome de alergia oral. (Freepik)

En determinados casos, especialmente en personas sensibilizadas a proteínas como las LTP (proteínas transportadoras de lípidos, presentes en la piel y tejidos de muchas frutas, verduras y frutos secos), las reacciones pueden ser más severas y afectar a todo el organismo. En estos pacientes, además, pueden influir factores como el ejercicio físico, el calor, el estrés, la menstruación o la toma de antiinflamatorios, que pueden intensificar la reacción. “En estos casos puede bastar con simplemente recomendar pelar las frutas, cocinarlas ligeramente hasta tener que realizar una evitación estricta”, explica el especialista.

Aumento de casos de alergias cruzadas

El incremento de las alergias cruzadas se relaciona con el aumento global de las enfermedades alérgicas respiratorias. A más personas sensibilizadas al polen, mayor es también la probabilidad de reacciones cruzadas con alimentos.

Según Ojeda, factores ambientales como el cambio climático y la contaminación atmosférica actúan como catalizadores: “Posiblemente, otros factores derivados del tipo de dieta, el uso indiscriminado de detergentes o los contaminantes ambientales pueden estar contribuyendo a dañar las barreras cutáneo-mucosas”.

Los especialistas recomiendan acudir al alergólogo y evitar el autodiagnóstico. (DPA)
Los especialistas recomiendan acudir al alergólogo y evitar el autodiagnóstico. (DPA)

Una de las asociaciones más frecuentes se da entre los pólenes de gramíneas y frutas como el melocotón, la manzana o la cereza. El polen de Parietaria se relaciona con vegetales como el melón o el pepino, mientras que el polen de abedul se asocia a la manzana y los ácaros del polvo a los mariscos crustáceos.

Cuándo acudir a un especialista

“El diagnóstico ha cambiado gracias al diagnóstico molecular por componentes, que permite analizar exactamente a qué proteína específica reacciona el paciente”, explica el doctor Pedro Ojeda. Esta herramienta permite diferenciar entre una sensibilización sin riesgo clínico y una alergia real, evitando así restricciones alimentarias innecesarias y ajustando las recomendaciones a cada paciente.

Ante cualquier síntoma tras la ingesta de alimentos, incluso si es leve, los especialistas recomiendan acudir al alergólogo y evitar el autodiagnóstico. El estudio puede incluir pruebas cutáneas, análisis de sangre específicos y, en casos seleccionados, pruebas de exposición oral controlada en entorno médico, siempre bajo supervisión especializada. “La clave es disponer de un diagnóstico certero y de recomendaciones individualizadas”, concluye el especialista.

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