Descubren en los Pirineos un yacimiento prehistórico de hace 7.000 años: huesos de un niño, joyas y restos de minerales

La Cova 333, donde han sido realizados los trabajos arqueológicos, se encuentra a 2.235 metros sobre el nivel del mar

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Los investigadores trabajan en la Cova 333. (IPHES-CERCA)
Los investigadores trabajan en la Cova 333. (IPHES-CERCA)

En el valle de Núria (Queralbs, Ripollès), en un lugar situado a 2.235 metros sobre el nivel del mar, un equipo internacional de investigadores ha documentado la cueva prehistórica con ocupaciones humanas intensas situada a más altitud conocida hasta el momento en los Pirineos. Los trabajos, liderados por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA), han revelado que este enclave fue ocupado de forma reiterada entre el inicio del V milenio cal BC, hace unos 7.000 años, hasta finales del I milenio cal BC.

El estudio, publicado en la revista científica Frontiers in Environmental Archaeology, señala que estas ocupaciones se produjeron en diversas fases diferenciadas, separadas por períodos de abandono, lo que apunta a un uso planificado y recurrente del espacio.

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La investigación ha sido liderada por Carlos Tornero, catedrático del Departamento de Prehistoria de la UAB e investigador del IPHES-CERCA, y ha contado con la participación de científicos del IPHES-CERCA, la Universidad Rovira i Virgili (URV), la Universidad de Granada, la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y la Universidad de las Islas.

Fragmentos de minerales verdes encontrados en la Cova 333, en los Pirineos. (Maria D. Guillén/IPHES-CERCA)
Fragmentos de minerales verdes encontrados en la Cova 333, en los Pirineos. (Maria D. Guillén/IPHES-CERCA)

Restos óseos y fragmentos de cerámica

Las excavaciones en la Cova 333, realizadas entre 2021 y 2023, han revelado “numerosas estructuras de combustión, restos faunísticos, fragmentos cerámicos y un conjunto destacado de minerales verdes, probablemente malaquita, un mineral rico al cobre”, ha explicado Tornero, según recoge el comunicado el IPHES-CERCA.

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“Por primera vez en los Pirineos se documentan ocupaciones prehistóricas de alta montaña de una intensidad significativa, caracterizadas por la reiteración de actividades y por la explotación directa de recursos minerales dentro de la cavidad”.

Así, se han hallado 333 fragmentos de cerámica elaborados a mano, mayoritariamente de época prehistórica y sin decoración. También se han encontrado algunos martillos de piedra, un pico, restos de molienda... Los investigadores han descubierto 945 restos faunísticos, sobre todo de cabras y ovejas, aunque también jabalíes, cánidos, osos pardos y lepóridos.

Uno de los hallazgos del yacimiento prehistórico de los Pirineos. (IPHES-CERCA)
Uno de los hallazgos del yacimiento prehistórico de los Pirineos. (IPHES-CERCA)

Junto a esto, se han hallado dos colgantes, uno decorado con una concha perforada y otro con un diente de oso. También hay restos de madera carbonizada y dos fósiles pertenecientes a un niño de aproximadamente 11 años: una falange y un canino.

El equipo ha encontrado más de 170 fragmentos del mineral verde, con evidencias claras de haber sido llevado al interior y trabajada o procesada in situ; también hay indicios de otros minerales, como parches azules que podrían ser azurita. Esto documenta una de las primeras explotaciones mineras de mineral de cobre en alta montaña de Europa.

La montaña como territorio activo en la Prehistoria

Los investigaciones, teniendo en cuenta que han observado estructuras y áreas diferenciadas en el interior de la cueva para diversas actividades, señalan que funcionaba como un espacio logístico integrado dentro de sistemas de movilidad estacional a los que las comunidades volvían de forma recurrente.

Entorno de los Pirineos en el que se ha descubierto un yacimiento prehistórico. (IPHES-CERCA)
Entorno de los Pirineos en el que se ha descubierto un yacimiento prehistórico. (IPHES-CERCA)

“La montaña no era un límite, sino un territorio activo dentro de la organización económica y territorial de las comunidades prehistóricas”, señala Eudald Carbonell, investigador del IPHES-BÚSQUEDA y coautor del estudio.

Así, aunque durante décadas se ha considerado que los espacios situados por encima de los 2.000 metros de altitud eran territorios marginales que se ocupaban solo de forma puntual, la Cova 338 demuestra lo contrario: “Nos obliga a replantear el papel de la alta montaña en las sociedades prehistóricas de los Pirineos. Lo que aquí documentamos es un empleo recurrente, con actividades complejas y con una clara explotación de recursos minerales”, destaca Tornero.

Este enclave milenario permite conocer la tradición y costumbres de sus habitantes a través de visitas guiadas que cuenta con la última tecnología

Tal y como han señalado desde IPHES-CERCA, los trabajos —realizados con el apoyo logístico e institucional del Ayuntamiento de Queralbs y del Parque Natural de las Cabeceras del Ter y del Freser — han supuesto “un reto logístico importante”. Esto se debe no solo a que a la cavidad únicamente puede accederse a pie, sino que tampoco se puede utilizar ningún soporte motorizado, por lo que los materiales y sedimentos se han tenido que transportar manualmente.

“Hacer una excavación arqueológica con estándares científicos actuales en estas condiciones es extraordinariamente exigente“, ha explicado Tornero. Dada la importancia científica y el excelente estado de conservación, el yacimiento ha sido protegido y restringido para garantizar la preservación de los depósitos y facilitar el desarrollo de futuras investigaciones.

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