Ábalos lanza su última bala para cimentar su defensa poniendo en duda las actuaciones de la UCO: “Es el momento de hablar con rigor de sus informes”

Ha chocado directamente con los agentes, defendiendo que están equivocados en la fecha que indican en la que conoció a Víctor de Aldama o la falta de rigor en el dinero que presuntamente encontraron sin justificar en sus cuentas

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Con un tono desafiante, José Luis Ábalos ironiza sobre las cifras millonarias que se le atribuyen en el caso de las mascarillas. El exministro argumenta que cuanto mayor es la cantidad, más fácil debería ser localizar el dinero, y reduce las pruebas a 94.000 euros en diez años.

El exministro José Luis Ábalos ha sido el último de los acusados en declarar en el juicio por el caso mascarillas y ya ha puesto sobre la mesa todas sus cartas para conseguir salir absuelto por el Tribunal Supremo. Entre choques directos con las palabras del empresario Víctor de Aldama o pequeñas diferencias con su exasesor, Koldo García, ha destacado una defensa clara: poner en duda las actuaciones de la UCO, la principal base de la acusación.

De esta manera, el acusado ha sacado a la luz cómo los agentes se equivocaron sobre la fecha en la que conoció a Aldama o la forma en la que le asignaron unas cantidades de dinero en efectivo sin justificar, que no investigaron más allá y que, según él, están completamente acreditados. Con esta fórmula, busca un último intento de demostrar que la acusación en su contra se puede desmoronar en cualquier momento.

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Sobre el empresario, ha relatado que le conoció a través de Koldo y que se presentó como “asesor, no como consejero” de la empresa Air Europa. Según uno de los informes de la UCO, este encuentro se produjo el 31 de agosto de 2018. “Eso no puede ser, no porque tenga una gran memoria, pero curiosamente, como indica el propio informe, yo estaba en Londres”, ha denunciado, confirmando que desde el 30 de agosto al 2 de septiembre estuvo con la que en ese momento era su mujer y sus hijos en la capital británica.

El exministro de Transportes, José Luis Ábalos, declara en la comisión de investigación y se muestra convencido de que su exasesora, Jésica, fue coaccionada para autoinculparse. Ábalos cuestiona por qué ella confesaría cobrar sin trabajar si no fue bajo presión.

En esa línea, también ha puesto en duda la razón por la que se investigó ese viaje, atentando contra su intimidad, según ha aclarado en varios puntos de su declaración. En concreto, fue porque le acompañó el hermano del empresario, Rubén de Aldama, pero, según su versión, fue simplemente porque era el escolta del ministerio quien le acompañó. “Yo en fase de instrucción desmentí que fuera su hermano, porque no lo sabía”, ha indicado y ha añadido que tuvo este conocimiento más adelante.

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“El gran caso de corrupción de las mascarillas”

Sin embargo, el ataque más directo a sus actuaciones ha llegado más adelante, cuando el interrogatorio ha versado sobre su patrimonio y los ingresos que presuntamente recibió sin justificación. “Es el momento de hablar con rigor del informe de la UCO”, ha espetado, mientras se refería a un cuadro de dinero que le atribuyen 94.800 euros “de origen desconocido”. “Es toda la prueba contra mí”, ha denunciado.

Ha agregado a sus quejas que toda esta información solo se saca de los WhatsApps de Koldo, “de ninguna otra parte”, que ha explicado que “aun admitiendo que eso pueda suponer prueba, esto es lo que han encontrado en tantos millones como se dice que me he llevado. En cada declaración, me aumenta los millones. El señor de Aldama el otro día me puso más millones, y yo estoy encantado porque, cuantos más millones me pongan, más es exigible la identificación y localización de ese dinero”.

El exministro de Transportes, José Luis Ábalos, declara y se desvincula de la responsabilidad en la contratación de la empresa para la compra de mascarillas. Asegura que su función fue dar la "orden política" de conseguirlas urgentemente, pero que la decisión y la responsabilidad de la contratación recaía en el órgano competente.

“En 10 años han encontrado 94.000 y yo he hecho las cuentas y me sale bastante menos”, ha explicado José Luis Ábalos. “¿De tanto dinero, 94.000, sacado de los whatsapps de Koldo? ¿Eso es lo que se me ha encontrado en 10 años?”, se ha preguntado el exministro, que irónicamente ha apuntado que el ingreso en efectivo “por el gran caso de corrupción de las mascarillas” le sale de media a “500 euros al mes”.

También ha denunciado que estos supuestos pagos serían en abril de 2022. “Estamos en mayo de 2026 y no se han localizado las cuentas”, ha agregado. Sobre esos ingresos, ha relatado que se deben principalmente a los pagos que le realizaban Koldo por el alquiler de su vivienda, que era de su propiedad, y el de su hermano Joseba por su alquiler de vacaciones, todo “declarado en la Agencia Tribunal”, según su versión.

“Y sin contar con otras causas, que tengo obra pública, que tengo Air Europa, sí tengo de todo. Pero me han encontrado 94.000 porque no ha habido forma de encontrarme nada más. Y se pueden empeñar. No van a encontrarme nada”, ha asegurado el acusado.

La polémica de los ‘folios’

Otra de las claves dentro de los informes de la UCO es el presunto lenguaje en clave que utilizaban los acusados y su entorno cercano. A las ‘chistorras’ para referirse a los billetes de 500, ‘soles’ de 200 y ‘lechugas’ de 100, se suman los ‘folios’, que según los agentes era la fórmula que utilizaba el exministro para pedir dinero en efectivo a Koldo.

Esto es lo que llamarían la prueba diabólica. Se parte con el principio de que utilizo lenguaje criminal”, ha denunciado antes de responder a la pregunta del fiscal, Alejandro Luzón. “Cuando yo pido folios, son folios de verdad. Tengo esa cultura del papel y todos los dosieres los imprimía en la casa del ministerio, que era donde tenía la impresora a color”, ha indicado.

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