¿Por qué nos ruge el estómago cuando tenemos hambre?

La peristalsis son las contracciones musculares por las que el estómago desplaza los alimentos y facilita la digestión

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Una mujer con hambre le suena la tripa (Freepik)
Una mujer con hambre le suena la tripa (Freepik)

A todos nos ha ocurrido alguna vez: una sala en silencio, una reunión importante o una clase, y de pronto un sonido inconfundible emerge desde nuestro estómago. Ese ruido inesperado suele generarnos incomodidad o incluso vergüenza, pero lo cierto es que es una señal completamente natural del organismo y que todos experimentamos.

El nombre técnico de estos sonidos es el de borborigmos, y aunque muchas personas los asocian directamente con el hambre, su origen es más complejo. Los borborigmos se producen como consecuencia de los movimientos del aparato digestivo, en particular de unas contracciones musculares conocidas como peristalsis.

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Estas contracciones musculares que tienen lugar en el estómago cumplen con una función esencial para la digestión y para la salud general: desplazar los alimentos, los líquidos y los gases a lo largo del estómago y los intestinos para facilitar la digestión.

En condiciones normales, estas contracciones ocurren de forma constante, tanto si hemos comido como si no. Sin embargo, cuando el estómago está vacío y tenemos hambre, el fenómeno se vuelve más evidente. Es entonces cuando estos rugidos son más sonoros y puede provocarnos momentos de vergüenza.

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Por qué suena la barriga cuando tenemos hambre

La respuesta al rugido de tripas se encuentra en la acústica interna de nuestro propio cuerpo, explican los especialistas de ASISA. Cuando no hay alimentos que amortigüen el sonido, los movimientos y la presencia de gases generan una especie de “eco” dentro del intestino, lo que amplifica el ruido y lo hace más perceptible.

Además, el hambre activa un mecanismo fisiológico conocido como complejo motor migratorio. Este proceso ocurre entre comidas y consiste en una serie de ondas de contracción que “limpian” el sistema digestivo, eliminando restos de alimentos y preparándolo para la siguiente ingesta. Es en este momento cuando los borborigmos suelen ser más intensos y frecuentes.

No obstante, no siempre que suena la tripa significa que necesitamos comer de inmediato. En ocasiones, estos ruidos también pueden estar relacionados con la digestión en curso, el movimiento de gases o incluso con el consumo de ciertos alimentos o bebidas. Por ejemplo, las bebidas azucaradas o los alimentos que generan gases pueden intensificar estos sonidos.

Aunque en la mayoría de los casos los borborigmos son completamente normales, conviene prestarles atención si vienen acompañados de otros síntomas como dolor abdominal, hinchazón excesiva o cambios en el ritmo intestinal. En esos casos, podrían ser indicio de algún trastorno digestivo que requiere evaluación médica.

Una mujer con dolor de barriga (AdobeStock)
Una mujer con dolor de barriga (AdobeStock)

Cómo evitar los sonidos estomacales

Para quienes desean evitar situaciones incómodas, existen algunas medidas sencillas que pueden ayudar a reducir estos ruidos, pese a que muchos de ellos son inevitables. Beber agua en pequeños sorbos puede amortiguar los sonidos, ya que introduce líquido en el sistema digestivo. También es recomendable no dejar pasar demasiadas horas sin comer: ingerir algo ligero puede “activar” el proceso digestivo de manera más silenciosa.

Los hábitos alimentarios también juegan un papel importante. Comer despacio, masticar bien los alimentos y evitar el exceso de bebidas gaseosas o productos muy azucarados también contribuye a una digestión más eficiente y menos ruidosa.

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