Cómo hacer amigos en la edad adulta, según un psicólogo

Dejar de lado los prejuicios es fundamental en la construcción de una red de apoyo más fuerte

Guardar
Estrategias para hacer amigos después de los 30. (Freepik)
Estrategias para hacer amigos después de los 30. (Freepik)

En la infancia, hacer amigos parecía un proceso natural, casi automático. Nir Bahsan, psicólogo, lo explica a través de Psychology Today, recordando cómo la escuela y el barrio ofrecían oportunidades constantes para forjar lazos: “Abundaban las maneras de socializar y hacer amigos cuando éramos más jóvenes”. Sin embargo, la adultez presenta un escenario muy diferente.

La hiperconexión digital no ha eliminado la sensación de soledad y, de hecho, muchas personas adultas reportan tener menos amigos cercanos que en décadas anteriores. Según la Encuesta de Perspectivas Americanas, el porcentaje de estadounidenses sin amigos íntimos se ha cuadruplicado desde 1990, alcanzando el 12 por ciento, mientras que quienes cuentan con diez o más amigos se han reducido a casi un tercio.

Esta realidad plantea un desafío: ¿cómo establecer vínculos genuinos en una etapa de la vida donde el tiempo, las obligaciones y los prejuicios parecen jugar en contra? Bahsan sostiene que la clave está en la creatividad y la proactividad. “Estamos hiperconectados, pero seguimos sintiéndonos muy solos”, advierte, subrayando la necesidad de estrategias innovadoras para superar el aislamiento. La amistad adulta no surge por azar, sino que requiere un esfuerzo consciente y, sobre todo, una mirada abierta a nuevas formas de interacción.

Tres formas de hacer amigos después de los 30

La primera recomendación que destaca Nir Bahsan es ser menos crítico. De niños, la disposición a aceptar a los demás sin filtros era la norma; jugábamos con quien estuviera disponible, sin detenernos en detalles superficiales. En cambio, los adultos tienden a juzgar con mayor severidad: “La política se interpone, o la apariencia de alguien, dónde vive o qué marca de coche conduce, a menudo nos impiden entablar amistad con alguien que, de otro modo, sería perfecto”. El psicólogo sugiere dejar atrás las ideas preconcebidas sobre la amistad ideal y abrirse a la diversidad de experiencias y personalidades. “Sé creativo a la hora de elegir qué atributos seleccionar y cuáles ignorar”, recomienda Bahsan, remarcando que la tolerancia y la flexibilidad aumentan las posibilidades de conectar con otros y mejoran directamente el bienestar.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

La segunda estrategia consiste en buscar escenarios de contacto recurrente fuera del ámbito laboral. Bahsan reconoce que para muchas personas, el trabajo no es el mejor lugar para forjar amistades, ya sea por límites personales o por las complicaciones que pueden surgir en el desarrollo profesional. Propone, en cambio, identificar lugares donde se reúna el mismo grupo de personas con cierta frecuencia. “De eso se trata: del contacto recurrente”, afirma, ya que la familiaridad y la constancia favorecen la construcción de lazos duraderos.

Por último, Bahsan enfatiza la necesidad de tomar la iniciativa con más frecuencia. Reconoce que existe una etapa intermedia incómoda en la formación de nuevas amistades, donde la relación aún no está consolidada y puede percibirse cierta distancia. Muchas personas adultas se quedan estancadas en esa fase por falta de tiempo o por temor al rechazo. “La iniciativa debe ser una invitación pequeña y sin presiones”, aconseja el psicólogo, y sugiere que la autenticidad es clave: “Tomemos un café alguna vez” puede sonar distante, mientras que propuestas concretas, como invitar a un mercado de agricultores, resultan más genuinas y personales. Insiste en que no debe preocuparnos ser quienes den el primer paso, ya que esa proactividad es fundamental para transformar una relación incipiente en una amistad sólida.

Por qué la amistad adulta es una inversión en salud

Forjar amistades en la adultez no es sencillo ni inmediato. Bahsan recuerda que, según estudios recientes, pueden ser necesarias más de 200 horas compartidas para considerar a alguien un amigo íntimo. Sin embargo, el esfuerzo vale la pena: la calidad de las relaciones sociales en la edad adulta se asocia con mejor salud física, menor riesgo de depresión y una vida más plena. El psicólogo resalta que ser creativo y proactivo en la búsqueda de nuevas amistades no solo enriquece el presente, sino que contribuye al bienestar y la resiliencia a largo plazo.

Cuatro adultos mayores, dos hombres y dos mujeres, sentados en una mesa de picnic de madera en un parque soleado, conversando y sonriendo.
La amistad favorece al estado de salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La clave, según Bahsan, es abandonar el mito de que la amistad adulta debe surgir de modo espontáneo y aceptar que requiere intención, paciencia y apertura. Cada pequeño paso, desde dejar de lado los prejuicios hasta animarse a invitar a alguien a una actividad, suma en la construcción de una red de apoyo más fuerte y significativa.