La AIE confirma que se necesitarán dos años para recuperar la normalidad aunque el estrecho de Ormuz se reabra de inmediato

El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, advierte de que las alteraciones en el mercado global del petróleo han provocado “la mayor crisis energética de la historia”

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El presidente de Estados Unidos asegura que su Gobierno ayudará a gestionar el "tráfico acumulado" en el estrecho de Ormuz.

El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha advertido de que, aunque el estrecho de Ormuz reabriera de inmediato, se necesitará “mucho tiempo” para regresar a la situación previa debido a los graves daños en infraestructuras energéticas y petroleras en el golfo Pérsico. Birol explica que la normalización no depende solo de la reapertura del paso marítimo, sino de la reparación de instalaciones clave, lo que podría prolongarse hasta dos años y se desarrollaría de manera progresiva.

En una entrevista a la emisora France Inter, el representante de la AIE ha reiterado que se trata de “la mayor crisis de la historia” en materia de energía y no solo afecta al petróleo, sino también al gas, los fertilizantes y los productos petroquímicos, ampliando su impacto sobre la economía mundial. El riesgo más inmediato es un repunte inflacionario y un posible freno en la actividad económica global, que necesitarán margen temporal para recuperarse incluso si las negociaciones entre Estados Unidos e Irán se cierran con un acuerdo que permita el tránsito por Ormuz.

La AIE, fundada en 1974 tras la primera crisis petrolera y que agrupa a la mayoría de los países de la OCDE, observa con preocupación la evolución del conflicto, según detalla el economista turco. El proceso de recuperación será gradual y dependerá de la rapidez con la que se puedan restaurar las infraestructuras dañadas, mientras el mundo permanece atento a la evolución de los mercados energéticos y a las consecuencias económicas derivadas del bloqueo en la región.

Preocupación por los problemas de suministro

La caída histórica de la producción petrolera registrada en marzo, con un descenso de 10,1 millones de barriles diarios, ha activado las alarmas en los mercados energéticos internacionales. En su último informe mensual, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya advertía de que el impacto de la guerra en Oriente Medio no solo ha reducido la oferta global, sino que también ha forzado a los países exportadores a recurrir a sus reservas estratégicas, que están disminuyendo rápidamente.

Buques y embarcaciones en el estrecho de Ormuz, frente a la costa de Musandam (Omán) a 20 de abril de 2026. (REUTERS)
Buques y embarcaciones en el estrecho de Ormuz, frente a la costa de Musandam (Omán) a 20 de abril de 2026. (REUTERS)

El bloqueo del estrecho de Ormuz ha sido uno de los factores clave detrás de esta crisis, provocando la interrupción de 13 millones de barriles diarios de exportaciones desde el golfo Pérsico. En una entrevista concedida el pasado jueves 16 de abril a AP, Birol adelantó que Europa podría enfrentarse a problemas en sectores como la aviación, para la que cuenta con “quizás seis semanas de combustible”.

Una crisis que altera el “mapa energético” mundial

Según la propia AIE, esta crisis “va a frenar el crecimiento económico y cuanto más dure más difícil va a ser”. Las naciones con menor margen de maniobra financiera podrían verse atrapadas en “una espiral de deuda que pesará sobre las próximas generaciones”. El organismo internacional señala que las consecuencias serán especialmente severas para economías emergentes, donde el encarecimiento de la energía y el endeudamiento pueden limitar seriamente el desarrollo social y productivo. El análisis de la agencia reconoce que, en el corto plazo, Rusia ha logrado duplicar sus ingresos petroleros durante marzo, impulsada principalmente por el aumento de los precios internacionales y, en menor medida, por el crecimiento de sus exportaciones.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, subraya la importancia de respetar el derecho internacional y un orden basado en reglas. Destaca que China es un interlocutor clave para encontrar vías diplomáticas que pongan fin a la guerra y contribuyan a la estabilidad y la paz mundial.

Además, el director de la AIE, Fatih Birol, asegura que “a largo plazo las consecuencias de esta crisis conducirán a redibujar el mapa energético”, evocando lo sucedido tras el choque petrolero de 1973, cuando muchos Estados optaron por construir centrales nucleares para reducir la dependencia de los hidrocarburos en la generación eléctrica. Así, la crisis actual podría acelerar la transición energética, con la energía nuclear y las renovables posicionándose como los grandes beneficiados, aunque también prevé un mayor uso del carbón en algunos países de Asia.

Respecto al escepticismo climático de la Administración Trump, Birol subraya que “la Administración de Trump tiene sus propias prioridades”. Sin embargo, destaca que “las renovables se desarrollan en el mundo entero por su flexibilidad económica”, más allá de las posturas políticas de cada gobierno.