Magyar no rompe del todo con Orbán: rechaza la adhesión de Ucrania a la UE, el veto al petróleo ruso y el pacto migratorio

La victoria electoral de Magyar en Hungría marca el final del mandato de Orbán y abre una etapa en la que la UE espera mayor colaboración, aunque en Magyar mantiene la línea dura en migración y el pragmatismo energético de su predecesor

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Magyar no rompe del todo con Orbán: rechaza la adhesión de Ucrania a la UE, el veto al petróleo ruso y el pacto migratorio (REUTERS/Marton Monus/File Photo)
Magyar no rompe del todo con Orbán: rechaza la adhesión de Ucrania a la UE, el veto al petróleo ruso y el pacto migratorio (REUTERS/Marton Monus/File Photo)

La victoria de Peter Magyar en Hungría ha sido muy celebrada por los líderes europeos. Dieciséis años de Orbán, una voz disidente en Europa, que llegan a su fin con la mayoría parlamentaria que Tisza obtuvo este pasado domingo en Hungría.

El motivo de celebración, principalmente, es la percepción de Magyar como un líder opuesto a Orbán, que desbloquearía determinadas iniciativas europeas y se integraría en la misma línea que el resto, y no por nada: el manifiesto de su partido Tisza, presentado en febrero, destaca la voluntad de “elegir Europa”, y por tanto de reconstruir la confianza con la Unión Europea y la OTAN y alcanzar el ingreso en la eurozona antes de 2030.

Es cierto que Magyar se ha perfilado como indudablemente más europeísta que Orbán, y entre sus objetivos primarios ha destacado el desbloquear los fondos europeos congelados por la Comisión Europea, que mantiene retenidos 17.000 millones de euros. Sin embargo, al analizar sus posiciones en cuestiones clave como Ucrania, la energía y la política migratoria, no puede sino identificarse una continuidad respecto a las políticas del anterior gobierno.

El político conservador Péter Magyar, líder del partido Tisza (Respeto y Libertad), celebra su victoria en las elecciones húngaras rodeado de una multitud de seguidores. Las calles se llenaron de simpatizantes que ondeaban banderas y aclamaban a su líder.

La cuestión ruso-ucraniana y la política migratoria

Durante su primer discurso tras resultar elegido, Magyar defendió que Hungría seguirá comprando petróleo y energía rusos mientras sea la alternativa más barata. “Haremos todo lo posible por diversificar, pero esto no significa que nos desvinculamos de la energía rusa. Siempre obtendremos petróleo al menor coste y de la manera más segura posible”, explicó.

La matriz energética del país combina producción nuclear nacional, con tecnología y material ruso, y renovables, aunque mantiene fuerte dependencia de los combustibles fósiles rusos. Sobre la guerra en Ucrania, declaró: “Si Vladímir Putin llama, cogeré el teléfono. Si habláramos, podría decirle que estaría bien acabar con la matanza después de cuatro años y poner fin a la guerra. Probablemente sería una conversación telefónica breve y no creo que pusiera fin a la guerra siguiendo mi consejo”.

En el plano internacional, Magyar mostró disposición a mantener relaciones amistosas con todos los vecinos, incluida Ucrania, y a reunirse con Volodímir Zelenski. Respecto a la integridad territorial ucraniana, afirmó: “Ningún otro país tiene derecho a decir que hay que ceder tal o cual territorio. Cualquiera que diga tal cosa es un traidor”. Sobre el paquete europeo de préstamos a Ucrania, defendió la exclusión voluntaria de Hungría, negociada por el anterior gobierno, y lo justificó en la situación presupuestaria del país. Añadió que la adhesión de Ucrania a la UE “en los próximos diez años” no sería realista y se opuso a cualquier vía rápida de integración.

En política migratoria, Magyar reiteró la intención de mantener la valla fronteriza y se declaró contrario al pacto migratorio de la Unión Europea. Subrayó la necesidad de resolver las multas diarias impuestas por el incumplimiento de sentencias europeas y afirmó: “Hay otros países que han conseguido cumplir la legislación de la UE sin permitir la entrada de inmigrantes irregulares. Si Eslovaquia y Polonia pudieron resolverlo, nosotros también”. Insistió en que “Hungría adopta una postura muy estricta frente a la inmigración ilegal. No aceptará ningún pacto ni mecanismo de reparto, y mantendremos la valla de la frontera sur, y parchearemos los agujeros que hay ahora”. Además, planteó que Hungría podría contribuir a la defensa de otros países desplegando guardias fronterizos.

El nuevo Parlamento húngaro se constituirá a comienzos de mayo, y se prevé que Magyar asuma el cargo de primer ministro en ese momento. Los asesores del nuevo líder tienen previsto celebrar el primer encuentro con representantes de la Unión Europea en Budapest en los próximos días.