España abre el grifo al gas ruso pese a las sanciones europeas y mira a Argelia como suministradora por la incertidumbre de la guerra en Medio Oriente

El cierre del suministro en Ormuz ha llevado a las energéticas a retomar las compras desde Moscú, alcanzando en marzo los 9.807 gigavatios hora

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El presidente de Rusia, Vladimir Putin, en el Kremlin en Moscú, Rusia, a 11 de abril de 2026
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, en el Kremlin en Moscú, Rusia, a 11 de abril de 2026 (Reuters)

La guerra en Medio Oriente, con el cierre del Estrecho de Ormuz, ha sido el telón perfecto para retomar con fuerza las importaciones de gas procedente de Rusia. Pese a las sanciones de la Unión Europea contra las importaciones de gas y petróleo ruso, el cierre del suministro en Ormuz ha abierto nuevamente el grifo de Moscú, alcanzando en marzo los 9.807 gigavatios hora (GWh), según los registros de Enagás.

Durante los primeros 31 días de guerra en Oriente Medio, las compras de operadores que envían gas ruso a España han alcanzado sus picos más altos para un único mes. El motivo: la UE ha prohibido la importación de gas ruso una vez superado el mes de abril para contratos de corto plazo. Además, el calendario gradual de las sanciones impuestas por el bloque europeo prohíbe todas las importaciones a partir de enero de 2027, por lo que las empresas han optado por almacenar gas antes de esta fecha.

No solo el cierre del Estrecho de Ormuz, junto con el ataque a países exportadores de gas del Golfo Pérsico, han puesto nuevamente sobre el tablero comercial las reservas rusas. Desde la implementación de las sanciones a Moscú por la guerra de Ucrania, el Estado gobernado por Vladimir Putin ha visto reducida su demanda de gas, por lo que, con menos compradores, la oferta gasística rusa ha reducido sus precios. Un caramelo para los comerciantes en plena crisis energética.

Que las importaciones a España desde Rusia aumenten no se debe solo al contexto bélico, sino a la singularidad nacional, que posiciona al país como un hub energético. La infraestructura nacional, con seis plantas regasificadoras en Barcelona, Bilbao, Huelva, Sagunto, Cartagena y Mugardos, convierte al Estado en un centro de almacenamiento de gas, para su posterior redistribución hacia otros países. Esto implica, a su vez, que, pese a que aumentan las importaciones, este gas no necesariamente entrará a la red española.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha avanzado este viernes que el Plan integral de respuesta a la crisis en Oriente Medio movilizará 5.000 millones de euros para "proteger a los ciudadanos, ayudar a las pymes, al sector primario y por supuesto a la industria".

Argelia, el principal suministrador de gas

El consumo español de gas ha ido en aumento, principalmente desde el apagón masivo producido el pasado 28 de abril de 2025, cuando Red Eléctrica incrementó el consumo de gas para las centrales eléctricas en un 46,8%. Con la prohibición definitiva de la importación de gas ruso cada vez más cerca, España ya busca otros suministradores, donde Argelia podría ser la gran beneficiada.

Recientemente, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, visitó el país africano, que actualmente es el principal suministrador de gas a España, seguida de Estados Unidos. En la reunión entre ambas administraciones acordaron aumentar las importaciones de gas un 10% a través del gaseoducto Medgaz, que cruza el Mediterráneo.

Pese a que la Administración española ha asegurado que el suministro está garantizado, la subida de precios internacionales no frenará por completo hasta que Estados Unidos e Irán den por finalizado el conflicto -el actual alto el fuego es un gran avance en esa dirección-. Por ello, desde varios Estados se han reducido las represalias hacia el Kremlin. En esta línea, EEUU autorizó en marzo la compra temporal de petróleo ruso -sancionado- como medida para combatir la subida de precios del Golfo Pérsico.