Un ingeniero deja el sector ferroviario para fabricar bicicletas de madera: “Se notan menos los baches, son más cómodas a largo plazo”

El proceso de creación de una bicicleta en el taller comienza con la selección de roble macizo, y el montaje y acabado requieren aproximadamente 40 horas de trabajo

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Un ingeniero deja el sector ferroviario para fabricar bicicletas de madera: “Conserva la rigidez del carbono, pero ofrece más comodidad”. (Canva)
Un ingeniero deja el sector ferroviario para fabricar bicicletas de madera: “Conserva la rigidez del carbono, pero ofrece más comodidad”. (Canva)

Un cambio de rumbo profesional puede llevarte por caminos que nunca imaginarías. Eso es lo que le pasó a Robin Hervé, un ingeniero de Toulouse que abandonó el sector ferroviario en el que trabajaba para dedicarse a la fabricación de bicicletas de madera. El francés dejó atrás una década vinculada a grandes infraestructuras para poner en marcha su propio taller artesanal, donde aplica todos los conocimientos técnicos que ha aprendido a lo largo de los años.

La trayectoria de Robin Hervé, recogida por el medio francés La Dépêche, comenzó con una formación en ingeniería civil en la INSA (Institut National des Sciences Appliquées), tras lo cual trabajó siete años en obras ferroviarias y otros tres en la reparación y refuerzo de estructuras.

“Fue allí donde me especialicé en estructuras de madera y en reparaciones y encolados específicos”, relata al medio citado. El deseo de conectar con lo concreto y abandonar el trabajo abstracto creció hasta impulsarlo a dar un giro radical en su vida y su profesión. En su casa ya realizaba trabajos manuales con madera y era un aficionado al ciclismo, lo que le llevó a unir ambas pasiones.

El meticuloso proceso artesanal del roble

El proceso de creación de una bicicleta en el taller comienza con la selección de roble macizo, procedente de bosques de Nièvre y suministrado por un amigo del propio Hervé. “Para mí tiene sentido trabajar con él”, reconoce. La madera se transforma en cuadros a medida con una técnica que sigue pasos muy metódicos: primero se obtienen superficies planas, después se diseña en 3D y, mediante una máquina de control numérico, se cortan una treintena de piezas. Estas partes se unen con un adhesivo epóxico y se integran insertos de aluminio en las zonas que requieren mayor resistencia mecánica.

De dónde nació la idea y cómo se sintieron al haber sido galardonados como el "Mejor Juego Familiar de 2025" en InterOcio, son algunas de las preguntas que nos responden estos dos jóvenes emprendedores.

El montaje y acabado requieren aproximadamente 40 horas de trabajo, repartidas en tareas de lijado, esculpido y barnizado. “Es un poco más de una semana de trabajo”, calcula Hervé. El resultado es una bicicleta de madera que, según describe el propio ingeniero, “conserva la rigidez del carbono, pero ofrece más comodidad”. La madera, por su estructura natural, absorbe mejor las vibraciones de la carretera. “Se notan menos los baches, son más cómodas a largo plazo”, afirma.

Apuesta por la personalización y la seguridad

La producción incluye dos modelos principales de bicicletas: uno de carretera y otro de gravel. Ambas opciones pesan entre diez y once kilogramos (22 y 24 libras), algo más que sus equivalentes de carbono. “Pero no es la misma filosofía”, puntualiza Hervé. El objetivo no reside en competir con los estándares industriales, sino en ofrecer un producto hecho a medida, adaptado a la morfología y expectativas de cada cliente. “Cada cuadro se diseña a medida”, subraya. Para quienes desean una implicación mayor, el taller ofrece la posibilidad de participar en la fabricación durante cinco días.

Pero el proceso de homologación fue uno de los principales retos al lanzarse con este proyecto. “Fue necesario pasar por numerosas fases de prototipado y, sobre todo, obtener una certificación. Para vender proceso de homologación de una bicicleta, debe superar pruebas de resistencia en laboratorio”, explica Hervé. Superados estos controles, el artesano ha comenzado a probar sus creaciones en rutas y eventos cicloturistas. “Solo ruedo con ellas”, declara. Una forma de demostrar la fiabilidad y el rendimiento de sus bicicletas en condiciones reales.