La mansión modernista de Rosalía y Rauw Alejandro en Manresa que sigue a la venta por 2,1 millones: 28 hectáreas, caballerías y sacristía

La pareja, que terminó su relación en 2023, planeaba crear una vida en común en esta joya modernista de 1905

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La mansión de Rosalía y Rauw Alejandro.
La mansión de Rosalía y Rauw Alejandro.

El regreso triunfal de Rosalía a los escenarios de su tierra ha coincidido con un capítulo aún sin cerrar de su vida personal. Mientras la artista arrasa en Palau Sant Jordi con cuatro conciertos consecutivos que agotaron entradas en tiempo récord, una propiedad vinculada a su pasado sentimental continúa buscando comprador en el mercado inmobiliario.

La cantante catalana ha demostrado que su vínculo con Barcelona y con Cataluña sigue intacto, incluso en plena consolidación como estrella global. Sin embargo, más allá de los focos y del éxito musical, existe una historia paralela que sigue generando interés: la de la finca modernista que en su día simbolizó su relación con Rauw Alejandro.

Se trata de una imponente propiedad situada en Manresa, conocida como La Morera, que permanece a la venta por un precio cercano a los 2,2 millones de euros. A pesar del tiempo transcurrido desde su salida al mercado, la vivienda continúa sin encontrar nuevo propietario, aunque, según informa Vanitatis, recientemente se ha producido un movimiento clave: la actualización de su documentación registral, que ahora refleja con mayor precisión la superficie real del inmueble, un paso fundamental para facilitar una posible operación de compraventa.

La finca, ubicada en el denominado Anillo Verde de Manresa, destaca tanto por su valor arquitectónico como por su entorno natural. Construida originalmente como parte del convento de Sant Domènec, fue transformada en 1905 en una residencia señorial por el empresario Josep Portabella i Cots junto al arquitecto Ignasi Oms i Ponsa. El resultado es una vivienda que fusiona con elegancia el modernismo catalán y elementos neoclásicos.

Con más de 3.100 metros cuadrados construidos y asentada sobre una finca de unas 28 hectáreas, la propiedad ofrece una experiencia residencial difícil de igualar. Dispone de más de diez habitaciones, amplios salones, baños de estilo modernista y espacios destinados al ocio y al descanso, como sala de juegos o bodega. A ello se suman instalaciones singulares como caballerizas, una antigua sacristía y diferentes construcciones auxiliares que refuerzan su carácter histórico.

Mansión de Rauw Alejandro y Rosalía. (Luxline)
Mansión de Rauw Alejandro y Rosalía. (Luxline)

Un hogar imponente

El interior conserva buena parte de los elementos originales que definen este tipo de arquitectura: mosaicos decorativos, mármoles, techos elevados y bóvedas de piedra que aportan personalidad a cada estancia. En el exterior, la finca se abre a un jardín de grandes dimensiones con piscina y vistas panorámicas al macizo de Montserrat, un enclave natural que añade valor paisajístico a la propiedad.

Más allá de sus características materiales, Mas Morera se presenta como una pieza patrimonial con identidad propia. No se trata únicamente de una vivienda de lujo, sino de un legado arquitectónico que combina historia, exclusividad y entorno natural. Su ubicación permite disfrutar de la tranquilidad del campo sin renunciar a la cercanía de Barcelona, lo que la convierte en una opción especialmente atractiva para perfiles que buscan privacidad sin aislamiento.

La historia de esta casa no puede entenderse sin su dimensión emocional. Fue en 2022 cuando Rauw Alejandro adquirió la finca con la intención de convertirla en el hogar compartido con Rosalía. En aquel momento, ambos atravesaban una etapa de gran proyección internacional y llegaron a plantearse establecerse en Cataluña como base entre giras y compromisos profesionales.

Mansión de Rauw Alejandro y Rosalía. (Luxline)
Mansión de Rauw Alejandro y Rosalía. (Luxline)

Sin embargo, la ruptura de la pareja en el verano de 2023 puso fin a ese proyecto vital. Desde entonces, la vivienda ha quedado como testimonio tangible de aquella etapa, transformándose en un activo inmobiliario a la espera de un nuevo capítulo.

A pesar de su elevado precio, los expertos consideran que se trata de una pieza única dentro del mercado, tanto por su valor patrimonial como por su singularidad arquitectónica. La combinación de historia, ubicación y dimensiones la sitúa en una categoría exclusiva, dirigida a un perfil de comprador muy específico.