Una mujer de 80 años es dada por muerta hasta en dos ocasiones y tiene que pagar miles de euros para ser atendida en el médico

Durante medio año, no podía acceder a sus recetas médicas, pero seguía recibiendo su pensión

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Una mujer francesa de 80 años es dada por muerta hasta en dos ocasiones. (Freepik)
Una mujer francesa de 80 años es dada por muerta hasta en dos ocasiones. (Freepik)

Una mujer de 80 años fue declarada muerta en dos ocasiones debido a errores administrativos, una situación tan insólita como angustiante que la dejó durante meses sin acceso a sus recetas médicas, aunque siguió cobrando su pensión con normalidad. Lo que podría parecer una anécdota se convirtió en un auténtico calvario personal y económico para esta octogenaria francesa.

La protagonista de esta historia es Jacqueline Guérin, residente en la localidad de Bouches-du-Rhône, en el sur de Francia. Aunque seguía con vida, la administración la registró erróneamente como fallecida, obligándola a demostrar lo contrario en más de una ocasión, según contó al diario La Provence.

El primer incidente se remonta al 2016, tras el fallecimiento de su marido, cuando su tarjeta de seguro médico fue desactivada por error. En aquel momento, el problema se resolvió con rapidez y no pasó a mayores. Sin embargo, aquella primera equivocación ya dejó entrever los posibles fallos del sistema administrativo.

Durante los años posteriores, Jacqueline llevó una vida normal, sin imaginar que tendría que pasar por algo parecido de nuevo. Casi una década después, en octubre de 2025, fue declarada muerta otra vez por el sistema sanitario.

Una mujer preocupada (Freepik)
Casi una década después, la mujer fue declarada muerta otra vez. (Freepik)

Esta vez fue su farmacéutico quien detectó la anomalía al comprobar que las recetas médicas de la mujer eran rechazadas por el sistema, donde figuraba como fallecida. A diferencia del episodio anterior, el error no se corrigió fácilmente y se prolongó durante meses.

Seis meses pagando sus medicinas

Durante cerca de medio año, Jacqueline Guérin fue oficialmente considerada muerta por la Seguridad Social, lo que implicaba la suspensión de sus derechos sanitarios. Como consecuencia, se vio obligada a adelantar todos los gastos médicos, que alcanzaron aproximadamente los 5.000 euros.

Con una mezcla de resignación e ironía, la mujer llegó a bromear sobre su situación. Cuando le solicitaban la tarjeta sanitaria, respondía: “No, sigo muerta”. Pese a lo surrealista del caso, su pensión de jubilación continuó abonándose con normalidad, lo que evidenciaba aún más la incoherencia del sistema administrativo.

Ante la falta de soluciones, su familia, especialmente su hija, se volcó en intentar desbloquear la situación. Realizaron múltiples gestiones y reclamaciones sin obtener respuestas claras sobre el origen del error ni sobre los plazos para su resolución. “Todo está en orden, ¿a qué esperan?”, llegó a comentar su hija, visiblemente frustrada.

Una hija abraza a su madre enferma (Pixabay)
Su familia realizó múltiples reclamaciones ante la situación. (Pixabay)

Mientras tanto, los profesionales sanitarios que atendían a Jacqueline demostraron una gran comprensión y cercanía ante su situación. Tanto médicos como farmacéuticos y personal de enfermería siguieron ocupándose de su atención con normalidad, a pesar de las trabas administrativas.

En algunos casos, incluso optaron por no exigirle el pago inmediato de los tratamientos o medicamentos, conscientes de que se trataba de un error completamente ajeno a la paciente.

Tras seis meses de espera, paciencia y gestiones, el problema se resolvió en marzo de 2026. Fue entonces cuando su farmacéutico le comunicó que su perfil volvía a estar activo en el sistema sanitario y que, por fin, su situación había sido regularizada. La noticia provocó que la octogenaria no pudiera contener las lágrimas.