El colegio de educación especial que apuesta por la terapia con perros para integrar a los niños: “Todas las familias querían que sus hijos participasen”

El encuentro con los perros rebaja los niveles de ansiedad y mejora la participación social de alumnos con diversidad funcional

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El Centro de Educación Especial Infanta Elena, en colaboración con Dogtor Animal y Purina, ha puesto en marcha un proyecto piloto de terapia asistida con perros. Descubre cómo Lía, una Golden Retriever, ayuda a los alumnos a mejorar sus habilidades sociales, comunicativas y motoras, generando sonrisas y una notable relajación.

No es un martes cualquiera en el colegio público Infanta Elena. En este centro de educación especial, los alumnos van a ver interrumpida la rutina de sus clases con la visita de Lia, una perra que rápidamente se gana el cariño de los niños. Muchos se acercan con reticencia; algunos dudan, pero les mueve la curiosidad. Otros, como Adrián (nombre ficticio para preservar su intimidad), se lanzan sin recelo a abrazar al golden retriever.

Lia es uno de los perros específicamente entrenados para mejorar el bienestar emocional, la estimulación sensorial y la participación social de niños con diversidades funcionales. “A veces, simplemente el hecho de conectar con el perro, de estar en el momento presente, ya sea a nivel sensorial, a nivel corporal, a nivel cognitivo o a nivel emocional, es un avance gigante para estos pequeños”, asegura Vanessa Carral, psicóloga y codirectora de Dogtor Animal, a Infobae.

El proyecto ha nacido de la colaboración de Purina España con el Programa de Talleres Asistidos con Animales de Dogtor Animal y ha contado con el beneplácito de los padres de los alumnos del CPEE Infanta Elena. “La acogida ha sido maravillosa. Todas las familias querían que sus hijos participasen”, señala a este medio Carlota Blanco, directora del centro, que acoge en sus aulas a 118 niños.

Uno de los niños del CPEE Infanta Elena abraza a Lia, la perra de la terapia animal organizada por Dogtor Animal y Purina (Daniel González / Infobae)
Uno de los niños del CPEE Infanta Elena abraza a Lia, la perra de la terapia animal organizada por Dogtor Animal y Purina. (Daniel González/Infobae)

Esta terapia con animales se estrena dentro del marco del programa directivo de Blanco, con la idea de ayudar a los niños “a bajar sus niveles de ansiedad, a mejorar la comunicación, la interacción y las habilidades sociales”. “Esperamos conseguir que sea un proyecto sostenible y que podamos ampliarlo a todo el centro y hacerlo durante todo el curso”, expresa. Actualmente, solo se realiza en los grupos de infantil y con los alumnos más gravemente afectados, quienes participan del proyecto de estimulación basal (un modelo de atención integral para personas con discapacidades para fomentar la comunicación a través de estímulos sensoriales básicos).

Durante el encuentro entre Lia y estos niños, cuyas edades oscilan entre los 4 y 6 años, se puede observar cómo algunos de ellos participan de la actividad y mantienen la atención durante más tiempo utilizando los sistemas alternativos y aumentativos de comunicación. Elena (nombre ficticio para preservar su intimidad), una alumna con retraso madurativo, peina a Lia y siente la tranquilidad del animal que mansamente se deja acicalar.

Los alumnos más afectados, aquellos con necesidades motrices, han experimentado en su encuentro con Lia una mayor relajación, extensión de brazos e, incluso, más sonidos y gestos. “Alumnos que no suelen expresar sonidos han tenido muchas vocalizaciones gracias a esa emoción de estar al lado del animal. Sonrisas, carcajeos...”, cuenta.

Encuentro entre la perrita Lia y una de las alumnas del CPEE Infanta Elena. (Daniel González/Infobae)
Encuentro entre la perrita Lia y una de las alumnas del CPEE Infanta Elena. (Daniel González/Infobae)

Talleres con perros en hospitales y juicios

Los niños no son los únicos que disfrutan de la conexión con estos animales. Entre las personas y los perros existe un vínculo atávico que propicia que la conexión sea tan poderosa. Por ello, los especialistas de Dogtor Animal trabajan con perros como Lia en entornos donde su presencia puede ayudar a las personas a reducir los niveles de nerviosismo o ansiedad. Algunos de los escenarios donde puede resultar beneficiosa esta terapia con perros son los juzgados o los hospitales. Desde 2015, Purina ha llevado a cabo investigaciones en centros de referencia de España, como el Hospital Clínic de Barcelona o el Hospital Niño Jesús de Madrid, entre otros.

“Nosotras trabajamos en el 12 de Octubre, en la UCI pediátrica. Estamos también acompañando en juicios en los juzgados de la Comunidad de Madrid a menores y mujeres supervivientes de violencia de género, que tienen que testificar. Son momentos muy complejos en los que un perro rebaja muchísimo la ansiedad del ambiente y hace que podamos escuchar su voz. Parece una tontería, pero es muy necesario que en un ambiente judicial se puedan escuchar las voces de las víctimas de una manera amable y humana”, relata Carral.

No obstante, pese a la evidencia de los beneficios que pueden ofrecer en la salud mental, la psicóloga recuerda que los perros “no son la llave para todo el mundo”, puesto que es importante considerar ciertos factores excluyentes y, sobre todo, la motivación por el perro.

A propósito de lo que reciben estos animales, Carral recuerda que es crucial devolverles a ellos también una serie de beneficios y velar por su bienestar físico y emocional. “Intentamos que ellos también disfruten de las sesiones. Tenemos que positivizar mucho esas interacciones y respetar mucho sus descansos. Un perro de intervención no puede trabajar 40 horas a la semana como un ser humano, pero sí que es verdad que son animales que disfrutan del contacto y eso lo aprovechamos a nuestro favor”, concluye.