La Xunta de Galicia pide gestionar el Pazo de Meirás y se unirá al Gobierno de Sánchez si presenta un recurso en contra de indemnizar con 800.000 euros a los Franco

Alfonso Rueda insiste en liderar el futuro del pazo y apuesta por un uso cultural que integre memoria histórica y legado literario

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El Pazo de Meirás, el antiguo palacio de verano del dictador español Francisco Franco, durante unas protestas (REUTERS/Miguel Vidal)
El Pazo de Meirás, el antiguo palacio de verano del dictador español Francisco Franco, durante unas protestas (REUTERS/Miguel Vidal)

El presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, ha confirmado este lunes que el Ejecutivo autonómico está dispuesto a sumarse al eventual recurso que el Gobierno central pueda interponer contra la indemnización de 800.000 euros a los herederos del dictador Francisco Franco por el Pazo de Meirás. La decisión se ha adoptado tras el análisis de los servicios jurídicos de la comunidad, que consideran que dicha acción “procede”.

En la rueda de prensa posterior a la reunión semanal del Consello de la Xunta, Rueda ha subrayado que Galicia ha mantenido una posición alineada con el Ejecutivo de Pedro Sánchez a lo largo de los distintos procedimientos judiciales relacionados con el inmueble. Este proceso culminó con la sentencia del Tribunal Supremo que ratificó la devolución del pazo al Estado, cerrando así un largo litigio sobre la titularidad de la propiedad.

El mandatario autonómico ha insistido en que la Xunta comunicará formalmente a la Abogacía del Estado su intención de adherirse al recurso “si se decide a presentarlo”. De este modo, Galicia se situaría nuevamente junto al Gobierno central en un asunto que combina elementos jurídicos, patrimoniales y de memoria histórica.

La Xunta aspira a gestionar el inmueble

Más allá del frente judicial, el Ejecutivo gallego ha reiterado su intención de asumir la gestión del Pazo de Meirás, actualmente en manos del Estado tras la resolución del Tribunal Supremo. Rueda ha explicado que esta voluntad será trasladada nuevamente al Gobierno central mediante la apertura de un proceso de diálogo en el que se analizarán distintas fórmulas administrativas.

Entre las opciones que se contemplan figuran la cesión de uso del inmueble o la transferencia de su titularidad, siempre bajo criterios técnicos y jurídicos. No obstante, el presidente gallego ha dejado claro que la prioridad de la Xunta pasa por poder “gestionar” el pazo, independientemente de la fórmula que finalmente se adopte.

Vista general del Pazo de Meirás, el antiguo palacio de verano del dictador español Francisco Franco (Europa Press)
Vista general del Pazo de Meirás, el antiguo palacio de verano del dictador español Francisco Franco (Europa Press)

Esta petición, según ha matizado, se formalizará una vez que el Estado lleve a cabo las obras necesarias para garantizar la correcta conservación del conjunto. El Ejecutivo autonómico considera imprescindible una intervención integral tanto en el interior como en el exterior de las Torres de Meirás, especialmente en aquellas zonas que requieren actuaciones urgentes y que actualmente limitan la apertura completa al público.

La Xunta entiende que la rehabilitación es un paso previo ineludible para garantizar un uso adecuado del inmueble, así como para permitir que las visitas públicas se desarrollen con normalidad, un objetivo que también forma parte de las aspiraciones del Gobierno gallego.

Un plan de usos con enfoque histórico y cultural

De forma paralela a las iniciativas administrativas y judiciales, la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude impulsará la elaboración de un nuevo plan de usos para el Pazo de Meirás, que sustituya y actualice el documento aprobado en 2020. Según ha explicado Rueda, el objetivo es diseñar un proyecto que sea “fiel a la historia” del inmueble en todas sus etapas.

Este planteamiento implica integrar tanto el legado de Emilia Pardo Bazán, promotora de la construcción del pazo, como el proceso histórico por el que pasó a convertirse en residencia del dictador durante el franquismo. La Xunta busca así evitar una visión parcial del pasado y ofrecer una interpretación completa del significado del lugar.

El nuevo plan partirá del documento ya existente, pero incorporará una reformulación orientada a convertir el pazo en un espacio útil para el ecosistema cultural contemporáneo gallego. Entre las líneas de trabajo figura el impulso a la creación artística y la difusión de la cultura gallega actual, siempre en coherencia con el valor patrimonial del enclave.

Rueda ha defendido que el futuro del pazo debe conjugar memoria histórica y proyección cultural, sin que ambos enfoques resulten excluyentes. “Queremos que el plan de usos lo refleje todo”, ha señalado, insistiendo en que la pluralidad de la sociedad gallega debe tener su reflejo en la gestión de un bien declarado de interés cultural.

Proceso participativo para un enfoque plural

Como complemento al trabajo técnico de la Consellería, la Xunta propondrá la puesta en marcha de un proceso participativo abierto a la ciudadanía. La iniciativa pretende recabar aportaciones de colectivos, expertos y personas con distintas sensibilidades para enriquecer el diseño del futuro plan de usos.

El objetivo, según ha indicado el presidente gallego, es alcanzar un documento “plural y sólido” en el que la ciudadanía pueda sentirse representada. Este enfoque participativo busca dotar de legitimidad social a las decisiones sobre el futuro del pazo, en un contexto marcado por su compleja carga histórica.

Aparcamientos, pisos y una herencia millonaria: el incalculable patrimonio de la familia Franco.

A preguntas de los medios, Rueda ha reiterado que el camino para definir el uso definitivo del inmueble será “largo” y exigirá integrar todas las dimensiones de su pasado. En este sentido, ha insistido en que la trayectoria vinculada a Emilia Pardo Bazán y la memoria histórica derivada del franquismo deben convivir en el relato final.

El Ejecutivo gallego sostiene que esta visión integradora permitirá poner en valor el conjunto del patrimonio y facilitar su disfrute por parte de la ciudadanía, en línea con el carácter abierto y plural que, según Rueda, define a la sociedad gallega.