La reina Letizia sorprende en el Vaticano con el uso del ‘privilegio del blanco’ para su cita con el Papa León XIV: vestido con escote y pendientes del bautizo de Leonor

Los reyes Felipe VI y Letizia se han trasladado a Roma para su cita oficial con el Pontífice

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Los monarcas españoles llegaron al Patio de San Dámaso de la Ciudad del Vaticano este viernes, 20 de marzo, acompañados por el ministro de la Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, y la embajadora de España ante la Santa Sede, Isabel Celáa (Imágenes de EFE)

La agenda internacional de los reyes Felipe VI y Letizia ha vuelto a situar el foco en Roma, donde han protagonizado un encuentro de alto valor simbólico con Papa León XIV. El Pontífice ha concedido una audiencia privada en su biblioteca a los monarcas españoles, un gesto que refuerza las estrechas relaciones entre la Santa Sede y la Casa Real, y que se produce casi un año después de su primer encuentro.

Aquel primer contacto tuvo lugar en mayo del pasado año, durante la misa celebrada en la basílica de San Pedro con motivo del inicio del pontificado. Desde entonces, esta nueva reunión consolida una relación institucional que combina tradición, diplomacia y cercanía personal. No obstante, más allá de la audiencia papal, el viaje de los reyes a la capital italiana responde a un motivo de especial relevancia histórica.

Felipe VI junto al Papa León XIV (Europa Press)
Felipe VI junto al Papa León XIV (Europa Press)

Y es que Felipe VI tomará posesión como Protocanónigo de la Basílica de Santa María la Mayor, un título honorífico vinculado desde hace siglos a la Corona española. Este nombramiento subraya el papel histórico de España como protectora de este templo mariano, uno de los más importantes del mundo católico.

El sorprendente look de la reina Letizia

En este contexto solemne, todas las miradas han vuelto a centrarse en la reina Letizia, cuya elección estilística no ha pasado desapercibida. Para la ocasión, la soberana ha hecho uso del conocido “privilegio de blanco”, una concesión protocolaria que permite a determinadas reinas y consortes católicas vestir de blanco ante el Papa. Se trata de una distinción excepcional de la que solo disfrutan siete mujeres en todo el mundo y que simboliza tanto estatus como tradición dentro del ceremonial vaticano.

Los reyes de España y León XIV han mantenido un encuentro de 50 minutos en la Santa Sede, en la primera audiencia que el pontífice ofrece a Felipe VI y Letizia, previa al viaje que el papa realizará el próximo mes de junio a España. (EFE/Vatian Media/Simone Risoluti)
Los reyes de España y León XIV han mantenido un encuentro de 50 minutos en la Santa Sede, en la primera audiencia que el pontífice ofrece a Felipe VI y Letizia, previa al viaje que el papa realizará el próximo mes de junio a España. (EFE/Vatian Media/Simone Risoluti)

La royal española ha optado por un vestido de tweed blanco de corte midi y líneas depuradas, una elección perfectamente alineada con las exigencias del entorno. El diseño, de manga larga y escote cerrado, dibuja la silueta con discreción, evitando excesos y apostando por una elegancia contenida. La textura ligeramente granulada del tejido aporta profundidad visual sin romper la sobriedad del conjunto, mientras que la caída limpia del vestido contribuye a estilizar la figura.

La elección no es casual. En sus últimas apariciones públicas, la reina ha demostrado una clara preferencia por el tweed, especialmente en los meses de entretiempo. Se trata de un tejido versátil, capaz de ofrecer abrigo sin resultar pesado, lo que lo convierte en una opción ideal para actos institucionales en climas suaves.

Los reyes de España y León XIV han mantenido un encuentro de 50 minutos en la Santa Sede, en la primera audiencia que el pontífice ofrece a Felipe VI y Letizia, previa al viaje que el papa realizará el próximo mes de junio a España. (EFE/Vatian Media/Simone Risoluti)
Los reyes de España y León XIV han mantenido un encuentro de 50 minutos en la Santa Sede, en la primera audiencia que el pontífice ofrece a Felipe VI y Letizia, previa al viaje que el papa realizará el próximo mes de junio a España. (EFE/Vatian Media/Simone Risoluti)

De hecho, esta misma semana ya había recurrido a una fórmula similar durante una audiencia celebrada en Madrid. En aquella ocasión, con motivo de la recepción a la delegación española participante en los Juegos Paralímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, la reina apostó por un vestido en tono fucsia con un corte muy parecido, reafirmando así una línea estética coherente y reconocible.

En cuanto a los complementos, la madre de la princesa Leonor ha vuelto a demostrar su inclinación por la discreción. Ha elegido unos salones de tacón kitten en tono beige, con puntera angulosa y un sutil detalle metálico en forma de hebilla. El calzado, elegante pero contenido, encaja con naturalidad en el conjunto, aportando equilibrio sin restar protagonismo al vestido.

Los reyes de España y León XIV han mantenido un encuentro de 50 minutos en la Santa Sede, en la primera audiencia que el pontífice ofrece a Felipe VI y Letizia, previa al viaje que el papa realizará el próximo mes de junio a España (EFE/Vatian Media/Simone Risoluti)
Los reyes de España y León XIV han mantenido un encuentro de 50 minutos en la Santa Sede, en la primera audiencia que el pontífice ofrece a Felipe VI y Letizia, previa al viaje que el papa realizará el próximo mes de junio a España (EFE/Vatian Media/Simone Risoluti)

Para compensar la sencillez del vestido, la Reina ha rescatado de su joyero dos piezas de gran valor sentimental. Hablamos de los pendientes de Ansorena que estrenó en el bautizo de la princesa Leonor, en enero de 2006 y que presentan una parte superior con un diamante redondo, del que cuelgan otros cuatro diamantes de menor tamaño y terminan con las perlas. El estilismo se completa con un bolso de mano en piel color camel, perteneciente a la firma española Magrit. El modelo, de líneas clásicas y tamaño medio, refuerza la armonía cromática del conjunto y subraya el carácter sobrio de la propuesta. En definitiva, la visita de los reyes a Roma no solo ha tenido un marcado carácter institucional y religioso, sino que también ha vuelto a evidenciar el papel de la reina Letizia como referente de estilo en escenarios de alta exigencia protocolaria.