Juan Manuel Liquindoli, adiestrador canino: “Estos son tres indicadores de que tu perro está dejando de tener miedo”

El experto explica el proceso a través de casos concretos donde la confianza y la paciencia es el centro de todo

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Un adiestrador habla sobre los
Un adiestrador habla sobre los miedos en los perros. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para muchas familias, recibir visitas puede convertirse en un momento tenso cuando hay un perro en casa que reacciona con miedo o nerviosismo ante personas desconocidas. Esta situación, que suele manifestarse con ladridos persistentes y actitudes vigilantes, genera preocupación y limita la convivencia. Juan Manuel Liquindoli, adiestrador canino, se enfrenta a este tipo de consultas de manera habitual. Su experiencia le permite detectar cambios sutiles en el comportamiento de los perros que indican avances concretos en la superación de sus temores.

En uno de sus recientes trabajos, Liquindoli fue contactado por Flor para ayudar con Izzy, una perra que no permitía la presencia de visitas en casa. “El problema era tan intenso que ni siquiera familiares cercanos podían entrar sin que Izzy ladrara durante horas”, asegura. Tras varias sesiones, el adiestrador observó signos evidentes de progreso, mostrando que los perros pueden transformar su conducta cuando se sigue un proceso adecuado.

Según el experto: “reconocer las señales de que un perro está relajándose y dejando atrás el miedo es fundamental para avanzar en su bienestar emocional”. Estas señales no siempre son obvias, pero conocerlas permite a tutores y especialistas reforzar comportamientos positivos y dar pasos firmes hacia una convivencia más tranquila.

¿Por qué dar la espalda muestra confianza en el perro?

Uno de los indicios más importantes que menciona Liquindoli es el momento en que el perro elige dar la espalda a la persona que antes le generaba temor. Esta actitud, lejos de ser un gesto de indiferencia, es una clara señal de confianza. El adiestrador explica que cuando un perro siente miedo o amenaza, nunca pierde de vista el estímulo que le inquieta: permanece de frente, atento a cada movimiento, preparado para actuar, vigilar o incluso huir si lo considera necesario.

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Según el especialista, ese comportamiento indica que la visita ha dejado de ser una fuente de preocupación constante y que el animal comienza a relajarse. Para quienes viven con perros miedosos, este gesto puede pasar desapercibido, pero es un síntoma clave de progreso emocional.

El juego como señal de superación

El segundo indicador relevante es la aparición del juego, particularmente cuando el perro decide acercarse y entregar un juguete a la visita. Según Liquindoli, ningún perro que sigue percibiendo a una persona como amenaza se animaría a proponer una interacción lúdica. El experto cuenta que, durante la visita, Izzy se animó a acercarse y le trajo su juguete, invitándolo a participar en una breve sesión de tironeo.

Este acto, sencillo en apariencia, es en realidad una evidencia de que el miedo está disminuyendo. El juego implica un estado de ánimo positivo y una apertura a la socialización, lo que demuestra que el animal empieza a confiar en la presencia de extraños dentro de su territorio. Para los tutores, observar a su perro compartir un momento lúdico con una visita es motivo de esperanza y un aliciente para continuar trabajando en la reducción de miedos.

Menos ladridos y mayor relajación: la calma como síntoma

El tercer comportamiento clave es la disminución de los ladridos y la aparición de largos periodos de calma, sin que el perro necesite estímulos externos para relajarse. Liquindoli destaca que, en la primera sesión, Izzy ladró de forma continua durante más de una hora y media, y solo lograba calmarse cuando se le ofrecía un mordedor. En cambio, en la siguiente visita, los ladridos fueron mínimos y la perra logró relajarse sin necesidad de estos refuerzos.

Si el perro deja de
Si el perro deja de ladrar sin parar es una buena señal - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un signo adicional de avance es que el perro elija retirarse a descansar por iniciativa propia, sin seguir ni controlar en todo momento a la persona que antes le generaba miedo. Esta autonomía muestra que el animal ya no percibe la presencia de la visita como una amenaza y que prefiere ocuparse de su propio bienestar, algo fundamental en el proceso de recuperación emocional.

Según Liquindoli, la suma de estos indicadores, dar la espalda, jugar y mostrar calma sin ayuda externa, confirma que el perro está dejando atrás el miedo. Detectar y valorar estos avances es clave para fortalecer el vínculo y asegurar una convivencia armoniosa entre humanos y perros, incluso en situaciones que antes resultaban problemáticas para todos.