Juan José Ebenezer, mecánico: “Solo hay una forma en España para llevar los cristales de tu coche tintados y que sea legal”

La normativa solo permite homologar todos los vidrios tintados si existe un certificado médico que lo justifique

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Juan José Ebenezer, mecánico, habla
Juan José Ebenezer, mecánico, habla sobre los cristales tintados (TikTok / @talleresebenezer)

En España, la personalización de automóviles ha adquirido popularidad entre los conductores que buscan diferenciarse, ya sea por razones estéticas, por privacidad o por simple afán de exclusividad. Entre las modificaciones más habituales se encuentran los cristales tintados, una tendencia presente tanto en vehículos de alta gama como en utilitarios y que suele generar dudas sobre su legalidad.

La normativa establece límites claros respecto al nivel de opacidad permitido en los vidrios, especialmente en los situados en la parte delantera del vehículo, con el objetivo de garantizar la seguridad vial y la correcta identificación de los ocupantes.

Al circular por las calles, algunos conductores en España optan por modificar sus vehículos pese a la normativa vigente. Entre los casos populares, destaca el de Omar Montes, conocido porque “su coche tiene todos los cristales tintados, incluso la luna delantera”, relata Juan José Ebenezer.

Según detalla este mecánico, la única circunstancia que permite homologar todos los vidrios tintados y superar la ITV es contar con un justificante médico: “Puedes tintar todos los cristales del coche siempre y cuando un oftalmólogo te certifique que tienes que llevarlo por algún problema visual. En ese caso, es la única forma legal en España para poder tenerlos homologados y poder pasar la ITV”, explica Ebenezer.

Transparencia obligatoria en los cristales delanteros

La legislación española exige que los cristales delanteros, incluidas las lunas del conductor y del acompañante, así como la luna delantera, permitan el paso de al menos un 70% de luz, de acuerdo con el Reglamento General de Vehículos.

Esta restricción responde a la necesidad de asegurar una óptima visibilidad, tanto para el propio conductor como para los agentes de tráfico, que deben poder identificar a los ocupantes y detectar posibles infracciones o situaciones de riesgo.

Cristales tintados en un vehículo
Cristales tintados en un vehículo (DepositPhotos)

El temor a las sanciones lleva a maniobras discretas: “Muchas veces cuando van a un semáforo, pasa la policía, bajan las ventanillas para que no se vea que están tintados y no te digan nada”, observa el especialista. Aunque algunos buscan un estilo más “chulo”, en palabras del propio Ebenezer, el recordatorio se mantiene firme: “No es legal si no tienes el certificado”.

En la práctica, la inspección técnica de vehículos (ITV) revisa minuciosamente el grado de transparencia de los cristales. Si no se cumple la normativa y no se presenta la documentación médica requerida, el vehículo no puede superar la inspección y, en casos graves, puede enfrentarse a sanciones económicas y la obligación de retirar las láminas instaladas.

Multas y controles

La popularidad de los cristales tintados ha derivado en una cierta picaresca entre los conductores, que a menudo buscan el modo de evitar controles o inspecciones. Acciones como bajar las ventanillas al aproximarse a un control policial muestran la conciencia de que estas modificaciones pueden ser motivo de sanción. Las multas por incumplir la normativa pueden llegar a ser de hasta 200 euros y suponen un riesgo añadido en caso de accidente, al dificultar la asistencia de los cuerpos de emergencia.

Frente a estas conductas, las autoridades insisten en que la regulación sobre cristales tintados responde a criterios de seguridad y no solo a cuestiones estéticas. Además, recuerdan que las excepciones, como la mencionada justificación médica, están pensadas para casos muy concretos y no constituyen una vía generalizada para sortear la ley.

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El debate sobre los límites de la personalización de los vehículos sigue vigente, con opiniones enfrentadas entre quienes defienden la libertad individual y quienes abogan por el respeto a la normativa en nombre de la seguridad colectiva. Informarse previamente sobre la normativa y las posibles consecuencias legales resulta fundamental para evitar situaciones indeseadas y asegurar una conducción responsable.