Cuáles son los beneficios de la sentadilla en L, uno de los mejores ejercicios para fortalecer las piernas y los glúteos

También conocida como L-sit, es un movimiento efectivo que trabaja, a su vez, el core, y que exige cierta flexibilidad y fuerza para mantener la estabilidad y hacerlo de forma correcta

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Al activar múltiples grupos musculares de manera simultánea, el cuerpo necesita más oxígeno y así utiliza más calorías.

Llevar un estilo de vida saludable implica realizar actividad física con cierta frecuencia, al tiempo que esto se compagina con una alimentación equilibrada. Pero lo cierto es que no todos los ejercicios son igual de efectivos. Uno de los que permiten obtener mejores resultados, en este caso, para fortalecer las piernas, los glúteos y el core, es la sentadilla en L, también conocida como L-sit.

La sentadilla en L es uno de los movimientos más exigentes dentro de las rutinas de entrenamiento. Este ejercicio requiere un alto nivel de control corporal y estabilidad. Aunque su ejecución pone énfasis en las piernas y los glúteos, también activa de forma intensa la zona media, los brazos y los flexores de la cadera.

Para lograr una correcta ejecución, es fundamental contar con una condición física adecuada. Un consejo para principiantes es utilizar barras situadas a mayor altura, lo que facilita el movimiento. Además, se recomienda practicarlo sin calzado para reducir el peso en los pies y favorecer una mejor técnica. La frecuencia ideal para incorporar este ejercicio es de dos a tres sesiones por semana.

Cómo se hace la sentadilla en L, el ejercicio perfecto para ganar masa muscular

Un entrenador personal supervisa la
Un entrenador personal supervisa la correcta ejecución de una sentadilla. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La sentadilla en L es un reto considerable para la estabilidad y la fuerza muscular. Según el entrenador personal Nacho Varela, conocido como Nachogst, se trata de un ejercicio estático característico de la calistenia, basado en una contracción isométrica en la que la longitud del músculo no varía durante la ejecución.

Este movimiento puede realizarse en el suelo o sobre barras paralelas. La posición inicial requiere sentarse con las manos a los lados del cuerpo, presionar hacia abajo para elevar las caderas y extender las piernas al frente, formando un ángulo recto con el tronco. La clave es mantener el cuerpo alineado y sin oscilaciones.

El L-sit demanda una capacidad atlética notable para ejecutarse de forma correcta. La creadora de contenido especializada en fitness Mati, conocida como Mtrianafit, desglosa en su cuenta de TikTok los pasos para dominar el ejercicio:

  • Comenzar por desarrollar la fuerza de empuje, incluyendo fondos de tríceps y, posteriormente, con una pierna elevada para incrementar la dificultad.
  • Sentarse en el suelo y elevar una pierna para trabajar la compresión abdominal, progresando luego con ambas piernas.
  • Elevar las caderas apoyándose con los brazos y mantener las piernas en alto.
  • Practicar la elevación del cuerpo con las rodillas dobladas.
  • Probar el ejercicio con una pierna extendida.
  • Finalmente, ejecutar el L-sit con ambas piernas estiradas.

Mejora la fuerza y el control corporal

Sentadilla con barra. (Freepik)
Sentadilla con barra. (Freepik)

La L-sit figura entre los ejercicios más completos dentro del entrenamiento de calistenia. De acuerdo con especialistas de Calistenia.es, su práctica ofrece múltiples beneficios. Y es que este movimiento favorece el desarrollo de la fuerza central, ya que requiere una intensa activación del core, en particular del abdomen profundo y los flexores de la cadera. Un core fortalecido aporta mayor estabilidad, resguarda la zona lumbar y contribuye al desempeño en otros ejercicios.

También incrementa la capacidad de generar tensión isométrica. Durante su ejecución, brazos, hombros y core soportan el peso corporal, mientras las piernas permanecen extendidas, fortaleciendo cuádriceps y glúteos de manera constante.

La exigencia de control corporal es otra de sus ventajas. Mantener la postura exige coordinación y conciencia corporal, lo que repercute en una mejoría del equilibrio, la postura y la precisión de movimientos complejos.

Además, este ejercicio potencia la fuerza funcional, un aspecto que repercute tanto en la mejora del rendimiento en otras rutinas como en la ejecución de actividades diarias.