Dejar de beber durante un mes mejora el sueño, la salud y el estado de ánimo

Una revisión científica de la Universidad de Brown ha mostrado los beneficios de evitar el alcohol durante un mes

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Cerveza. (Canva)
Cerveza. (Canva)

Por mucho que se repita, no existe un consumo responsable de alcohol. Este tipo de bebidas siempre comportan un riesgo para la salud y es, de hecho, el principal factor de riesgo en la población de 15-49 años a nivel mundial. El consumo de alcohol, por mínimo que sea, contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, hepáticas, neuropsiquiátricas, y enfermedades transmisibles, además de asociarse a ciertos tipos de cáncer como el de cavidad oral, faringe, laringe, esófago, colon-recto, mama (mujer) y hepatocarcinoma.

En cambio, dejar el alcohol incluso en pequeños periodos de tiempo tiene unos grandes beneficios para la salud, según un reciente estudio de la Universidad de Brown. Publicado en la revista Alcohol and Alcoholisim, esta revisión científica ha analizado 16 investigaciones centradas en el popular reto británico conocido como Dry January (Enero Seco), en el que los participantes intentan pasar el primer mes del año sin beber alcohol.

Los investigadores han descubierto que incluso esta pequeña pausa de 31 días puede tener un impacto significativo en la salud física y mental. Los participantes que dejaron el alcohol al completo en el mes de enero reportaron una mejora en la calidad del sueño, un mejor estado de ánimo, pérdida de peso y una mejor función hepática y presión arterial. Estas personas, además, decían poder concentrarse mejor y tener más energía que antes.

“El esfuerzo conduce a una moderación sostenida: la mayoría de los participantes continúan bebiendo menos alcohol en lugar de aumentar el consumo posteriormente”, afirmó la autora principal, Megan Strowger, en un comunicado. “En general, participar en el Dry January permite a las personas hacer una pausa, reflexionar y repensar su relación con el alcohol, incluyendo cómo afecta su vida social, salud mental y salud física”, añadió.

Pero no todos son ventajas en este reto: los investigadores encontraron que, entre quienes no conseguían mantener un enero completamente seco se daba un efecto rebote. Es decir, quienes fracasaban en mantenerse sobrios durante 31 días terminaban bebiendo más al acabar el mes. Aun así, los autores del estudio recomiendan ampliar el alcance, colaborar con diversas personas influyentes y adaptar los mensajes de la campaña a un público más amplio.

Una población cada vez más abstemia

Un grupo de jóvenes se
Un grupo de jóvenes se saca una foto. (Canva)

Dry January comenzó como un pequeño reto en Reino Unido propuesto por la organización británica Alcohol Change UK en el año 2013. En su primera edición, se inscribieron 4.000 personas de forma oficial, un número de participantes que ha aumentado hasta el millón en el año 2023 a nivel mundial. Los participantes, además, son cada vez más jóvenes. En su mayoría, son mujeres, con ingresos más altos y con título universitario, según la investigación de Brown. Además, suelen identificarse como bebedores más intensos que la media, un grupo que suele ser difícil de alcanzar mediante programas de intervención

“Ahora hay mucho más apoyo para llevar un estilo de vida sin alcohol”, afirmó Suzanne M. Colby , profesora de ciencias sociales y del comportamiento. “Es más aceptable socialmente que nunca ser ‘curioso por la sobriedad’ o no beber alcohol. Las normas sociales han cambiado, en parte gracias a la ayuda de influencers en redes sociales que comparten los beneficios de la sobriedad y reducen el estigma de no beber”, añadió.

Es un efecto que se repite en España: las nuevas generaciones sienten cada vez menos curiosidad por las bebidas alcohólicas o el tabaco, según los datos del Ministerio de Sanidad. La última Encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES) ha mostrado que la generación Z bebe y fuma mucho menos que sus predecesores, con niveles de consumo que han caído a mínimos históricos. Así, el consumo mensual de alcohol ha descendido al 51% entre jóvenes de 14 a 18 años, la cifra más baja desde 1998; y el binge drinking o atracón de alcohol ha pasado del 20,6 al 17,2%. Lo que sí ha aumentado es el riesgo percibido, pues el 67% considera que el alcohol es dañino.