Una mujer despedida antes de las fiestas y con cinco hijos cuenta su historia: “Dependen de mis ingresos, intento no entrar en pánico”

Ahora trabaja como suplente en una biblioteca y busca “explorar lo que realmente quiere hacer”

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El Tribunal Supremo ha declarado procedente un despido objetivo si el empresario alega razones económicas y productivas. (Freepik)
Despiden a una madre de familia antes de las fiestas de Navidad. (Freepik)

La noche antes de la fiesta de Acción de Gracias, mientras muchas familias se preparaban para reunirse alrededor de una mesa, Chaunie Brusie recibió un mensaje que cambiaría el rumbo de su vida. Le informaban que su contrato había terminado. No habría más trabajo. No habría ingresos estables. Por lo menos en ese momento.

Me dejó en shock y con lágrimas en los ojos”, confiesa en el medio Business Insider. La noticia llegaba en el peor momento posible: con cinco hijos, una economía familiar ajustada y las fiestas a la vuelta de la esquina.

Durante 12 años, Brusie había trabajado como escritora independiente. La inestabilidad nunca fue ajena a su carrera, pero esta vez fue distinto. “Mis trabajos de redacción fueron desapareciendo lentamente durante el año pasado, y que me quitaran mi último contrato realmente me dolió”, reconoce.

Una familia que depende de sus ingresos

Chaunie y su esposo tienen cinco hijos. Tres de ellos son adolescentes. El mayor comenzará la universidad el próximo otoño; el segundo está por cumplir 16 y quiere aprender a conducir. Hay deportes que requieren viajes, una casa que mantener y cuentas del supermercado que no dejan de subir.

Mi familia siempre ha dependido de mis ingresos”, explica. Su marido es maestro en una escuela pública rural. No hay un respaldo económico que amortigüe el golpe. Incluso, la familia acude a almuerzos escolares gratuitos. “La vida parece más cara que nunca”, subraya.

Ante ese panorama, la respuesta lógica parece clara: buscar cuanto antes un trabajo estable, de tiempo completo. Y Brusie lo sabe. “Sé que necesito encontrar un trabajo de verdad”, admite.

Mujer despedida. (Freepik)
Mujer despedida. (Freepik)

El miedo, la vergüenza y la sensación de fracaso

Junto al miedo que implica quedarse sin trabajo, llegó una tormenta emocional. A punto de cumplir 40 años, señala: “Me siento completamente perdida sobre qué hacer a continuación”. Durante años, improvisó su carrera como freelance, aceptando trabajos que le permitieran priorizar la crianza de sus hijos. Nunca sintió que tuviera una trayectoria profesional “real”.

“Sentía que solo estaba fingiendo hasta que me hiciera mayor o alguien se diera cuenta de que, después de todo, no era una buena escritora”, confiesa. Ahora, sin contrato y sin red de contención, ese miedo parece haberse vuelto realidad. “Ahora parece que mi tiempo se acabó”, declara.

El Supremo pone límite a los despidos disciplinarios: no pueden realizarse sin que el trabajador tenga la posibilidad de defenderse.

Explorar, aunque dé miedo

Mientras intenta no entrar en pánico, Brusie busca alternativas. Tiene licencia de enfermería, así que habló con un reclutador de un hospital local y postuló a puestos remotos. Pero hay algo más: “Una pequeña parte de mí está gritando que me tome este tiempo para explorar lo que realmente quiero hacer”.

Así, empezó a permitirse pequeños experimentos. Se capacitó como suplente en la biblioteca local. Se anotó como supervisora de recreo en la escuela de su hija. Su primer turno en la biblioteca “me encantó”, dice. No paga mucho, pero encontró algo que había olvidado: disfrute.

“Me encantó tener una excusa para vestirme y peinarme, la paz y la tranquilidad de una biblioteca en una tarde de invierno y la simple satisfacción de ayudar a la gente a encontrar su próxima gran lectura”. Al volver a casa, su esposo notó algo distinto. Estaba “jovial”.

En las plataformas de empleo existen diferentes tipos de convocatorias para bibliotecarios. (Canva)
En las plataformas de empleo existen diferentes tipos de convocatorias para bibliotecarios. (Canva)

La inquietud de una nueva etapa

Además, Brusie explora ideas que siempre quedaron en segundo plano: autopublicar ficción en Amazon, certificarse como entrenadora personal, expandir la pequeña granja familiar... No son planes cerrados. Pero sí se pueden convertir en intentos. “Siento esa inquietud que solo una madre en plena perimenopausia, que ha dedicado casi dos décadas de su vida a los demás, puede sentir”, reconoce.

No sabe aún cuál será el siguiente capítulo. Pero, por primera vez en mucho tiempo, la mujer siente que se lo puede tomar con calma para encontrar su nuevo destino.