Los 7 consejos de una nutricionista para no caer en excesos esta Navidad: “Ningún alimento está prohibido”

Esta época suele ser difícil para mantener hábitos saludables por las comidas abundantes, los horarios irregulares y la falta de ejercicio

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Comida familiar en Navidad (Shutterstock)
Comida familiar en Navidad (Shutterstock)

La Navidad es sinónimo de celebraciones abundantes, reuniones familiares y comidas copiosas que, aunque forman parte de la tradición, pueden pasar factura a la salud. Durante estas semanas, el consumo de dulces, alcohol y platos altamente calóricos se dispara, lo que provoca un notable aumento en la ingesta energética diaria.

El exceso de comida sumado a unos horarios regulares y a la falta de ejercicio físico se traducen en un aumento de peso. Según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), los españoles ganamos una media de cuatro kilos como consecuencia de estas comidas y cenas navideñas.

Sin embargo, disfrutar de las fiestas no está reñido con mantener unos hábitos de vida saludables. Irene Doporto, nutricionista y directora técnica de la Unidad de Nutrición y Sobrepeso de Clínicas Dorsia, recuerda que la clave está en combinar disfrute y moderación: “Los excesos aislados no tienen un efecto relevante. Lo importante es mantener hábitos equilibrados durante el resto del día y llegar a los eventos con hambre moderada, sin saltarse comidas ni restringirse en exceso”.

Para alcanzar ese difícil equilibrio, la psicóloga ofrece siete consejos que se pueden aplicar tanto en la Navidad como incluso durante el resto del año.

Llega a las comidas con hambre moderada

Doporto aconseja no ir a las comidas en ayunas, pues comer con hambre aumenta la probabilidad de caer en atracones, de realizar comidas rápidas y excesivas. Comer un pequeño tentempié equilibrado (una fruta o un puñado de frutos secos) antes del evento ayuda a mantener la saciedad y a tomar decisiones más conscientes durante la comida principal.

Prioriza alimentos frescos

Empezar por ensaladas y acompañar con proteínas de buena calidad como pescado, pollo o legumbres contribuye a regular el apetito. Estos alimentos son ricos en fibra, vitaminas y minerales y ayudan a estabilizar los niveles de glucosa en sangre, reduciendo la tentación de consumir grandes cantidades de platos más calóricos.

Come despacio

Comer despacio, sin prisa, es clave para disfrutar sin excesos, asegura la nutricionista. Tomarse el tiempo para masticar, percibir sabores y texturas y hacer pausas durante la comida permite que el cerebro registre la sensación de saciedad.

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Sirve en tu plato lo que apetece

Servirse en el plato lo que realmente apetece evita picoteos automáticos de bandejas compartidas, aclara Doporto de Clínicas Dorsia. El picoteo constante de aperitivos puede sumar un exceso de calorías sin que seamos plenamente conscientes.

Porciones razonables

Se puede (y la ocasión especial invita a) probar de todo. La tentación de repetir es común, pero se aconseja que esto se haga de forma consciente y sirviendo porciones razonables.

Flexibilidad

“Ningún alimento está prohibido; se trata de equilibrar”, cuenta. Las restricciones rígidas suelen generar frustración y pueden llevar a episodios de descontrol. Por ello, permitirnos disfrutar de los alimentos que más nos gustan dentro de un contexto equilibrado ayuda a mantener una relación sana con la comida.

Haz ejercicio físico

La actividad física suave, como un paseo después de una comida, ayuda a activar el metabolismo, mejorar la digestión y evitar la sensación de pesadez. No se trata de compensar calorías, sino de incorporar hábitos saludables que acompañen al bienestar general.