
Andrés Mountbatten-Windsor cierra su año más traumático con una nueva polémica en el horizonte: su exilio definitivo tras haber renunciado al histórico alquiler de Royal Lodge, la que era su residencia en Windsor. Tras la orden de su hermano de abandonar la mansión, el ya expríncipe tiene previsto instalarse en la finca privada de Sandringham, en Norfolk, durante el nuevo año. Sin embargo, las últimas informaciones apuntan a que el traslado podría retrasarse hasta febrero como muy pronto.
Así lo ha afirmado periodista especializado en la realeza, Robert Jobson, a HELLO! en una entrevista exclusiva en la que afirma que Andrés “parece estar demorando el paso”, llegando al punto de haberle dicho al rey como al resto de la familia que “no tiene prisa por irse”. Pese a que fue el pasado mes de octubre cuando le llegó la notificación oficial, el exduque no tiene intención de irse hasta febrero como mínimo. Esto le permitirá, según fuentes cercanas a la corona, pasar la Navidad en Windsor mientras el resto de la familia se reúne con el rey en Sandringham.
El motivo del aplazamiento, según fuentes del entorno, se debe a cuestiones prácticas. Después de más de dos décadas acumulando pertenencias en una vivienda de treinta habitaciones, coordinar una mudanza a una residencia mucho más modesta resulta un desafío logístico. De hecho, se sabe que la casa que le aguarda en Sandringham todavía no está lista. “Redimensionar la vida a esa escala es complejo”, confirma el propio Palacio.
No obstante, Robert Jobson subraya que “comprender no es lo mismo que sentir simpatía”, y detalla que Andrés estaría “aprovechando cada resquicio legal para ralentizar el proceso”. De acuerdo con fuentes citadas por el periodista, para el hijo menor de la reina Isabel II, dilatar la mudanza sería una forma de resistencia: “¿Por qué apresurar tu propio descenso?”, plantea Jobson.
Un contrato lleno de beneficios que llega a su fin
Andrew dio oficialmente por terminado su contrato de Royal Lodge el 30 de octubre, con un preaviso mínimo de doce meses, lo que legalmente le permitiría residir en la mansión hasta octubre de 2026. Sin embargo, se espera que adelante la salida a los primeros meses del año para evitar más polémica pública. Tras una inspección realizada el 12 de noviembre, la administración de la Corona señaló que el deterioro habitual tras veinte años de uso y cero reformas, teniendo humedades, pintura desconchada, muros con grietas imposibilitaría cualquier indemnización. “Nuestro informe inicial confirma que, aunque las reparaciones no son inusuales para un alquiler de tal duración, es muy probable que Andrés Mountbatten-Windsor no reciba compensación alguna por abandonar antes el contrato, una vez verificados todos los desperfectos”, comunicó la Crown Estate.
El retraso, paradójicamente, podría facilitar las cosas al rey Carlos, que en navidades reunirá en Sandringham a buena parte de la famili Windsor como los príncipes de Gales, los duques de Edimburgo, la princesa Ana o el vicealmirante sir Timothy Laurence, entre otros. Que Andrés permanezca en Windsor permitiría evitar situaciones incómodas durante las festividades. No obstante, sus hijas, la princesa Beatriz y la princesa Eugenia, sí participarían en las celebraciones navideñas habituales: la misa en St Mary Magdalene, el paseo público y el tradicional almuerzo familiar.
Últimas Noticias
Silvia Severino, psicóloga: “La ansiedad no es más que tu mente viajando a un futuro que todavía no ha pasado”
Una técnica sencilla ayuda a interrumpir los pensamientos acelerados y recuperar el control emocional

Por esto te sientes tan triste por relaciones que “nunca han existido”, según una psicóloga
Las microrrupturas afectan el sistema emocional y dificultan el duelo, aunque no haya habido una relación formal

Cuánto cuesta un euro frente al dólar este 18 de febrero
Este fue el comportamiento de la divisa europea frente a la estadounidense

Salvador Illa descarta someterse a una cuestión de confianza: “No hay crisis de Govern”
El president se reincorpora esta semana a sus tareas al frente del Govern catalán tras la crisis de Rodalies



