Tom Brady revela que pagó para clonar a su perra fallecida de la misma forma que la oveja Dolly: “Jugamos a ser Dios todos los días”

Solo el 2% de los intentos de clonación de perros resultan en cachorros vivos

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Un jugador de fútbol americano revela que pagó para clonar a su perra fallecida. (Imagen: X/@FearedBuck)
Un jugador de fútbol americano revela que pagó para clonar a su perra fallecida. (Imagen: X/@FearedBuck)

El siete veces campeón de la Super Bowl, Tom Brady, decidió clonar a su perra Lua, fallecida en 2023. La confesión ha situado al exjugador de fútbol americano en el centro del debate social y la ética animal, además de los límites de la biotecnología. El quarterback ha revelado que su nueva mascota, Junie, es una copia genética de la pitbull mestiza que compartía con su exesposa Gisele Bündchen y sus hijos.

“Hace unos años, trabajé con Colossal y utilicé su tecnología de clonación no invasiva mediante una simple extracción de sangre de nuestra perra anciana antes de que falleciera”, explicó Brady a People. “Colossal le dio a mi familia una segunda oportunidad con un clon de nuestro querido perro”, añadió.

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El anuncio coincidió con la adquisición de Viagen Pets and Equine por parte de Colossal Biosciences, empresa de Texas en la que Brady es inversor y asesor. En ella se han clonado más mascotas de cerebritis como Barbra Streisand o Paris Hilton, además de poseer los derechos de la tecnología utilizada para clonar a la oveja Dolly en 1996.

Tom Brady con sus perros. (Instagram: Tom Brady)
Tom Brady con sus perros. (Instagram: Tom Brady)

Clonar no es resucitar: la controversia ética

Aunque la clonación ha avanzado tecnológicamente, el procedimiento continúa basándose en el mismo principio utilizado con Dolly: se extrae el núcleo de una célula del animal original, se inserta en un óvulo vacío y se implanta en una madre sustituta. El resultado es un gemelo genético, no una “resurrección”.

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El mayor riesgo de la clonación es el autoengaño: el nuevo perro no será el anterior, aunque lo parezca”, advirtió el filósofo Samuel Gorovitz a The New York Times. La clonación de mascotas vive un auge desde los grandes avances en la industria. “Tom continúa brindando asesoramiento y perspectivas críticas para la misión de Colossal”, defendió Matt James, director de animales de la empresa.

Sin embargo, los datos científicos pintan un panorama preocupante. Un estudio publicado en Nature en 2022 reveló que solo el 2% de los intentos de clonación de perros resultan en cachorros vivos, y que aproximadamente 20 perros clonados mueren poco después del nacimiento.

Tom Brady con Lua. (X/@snopes)
Tom Brady con Lua. (X/@snopes)

La organización PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales) ha criticado la decisión del quarterback: “Tener el dinero para clonar un perro pero no el sentido común para no hacerlo es indefendible”, añadiendo que “la alta tasa de fracaso de la clonación significa que muchos perros son enjaulados y atormentados por cada nacimiento que realmente ocurre”.

La ASPCA fue incluso más lejos y pidió una moratoria sobre la investigación, promoción y venta de mascotas clonadas. La organización argumenta que estas actividades suelen desarrollarse en ámbitos privados, fuera del control regulatorio y lejos del escrutinio público: “Es difícil documentar completamente las consecuencias de la clonación o las aplicaciones de bioingeniería de animales de compañía, ya que muchas de estas actividades caen fuera del marco de programas de investigación financiados públicamente y regulados”.

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De la clonación a la “desextinción”

Pero Colossal Biosciences no se limita a clonar animales domésticos. La empresa ha ganado notoriedad mundial por sus proyectos de “desextinción”, que buscan recrear especies desaparecidas. En abril, afirmó haber producido tres cachorros con ADN del lobo gigante (popular por la serie Juego de Tronos) y actualmente trabaja en la recuperación del mamut y del dodo.

Jugamos a ser Dios todos los días; ya hemos cruzado ese umbral. Estamos en camino de perder hasta el 50% de toda la biodiversidad para 2050”, defendió su fundador, Ben Lamm a Decrypt. Sin embargo, a medida que esta tecnología avanza y el mercado crece, también lo hacen los dilemas éticos. “Ese nuevo animal doméstico no será el amado animal anterior. En el mejor de los casos, será similar en algunas características importantes”, recordó Gorovitz.

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