Rodrigo Arteaga, doctor, explica cuáles son las vitaminas más importantes para controlar el estrés y la ansiedad: “Si te cuesta relajarte, no siempre es por tu mente”

Estos son los alimentos que pueden mejorar tu bienestar emocional

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Una joven estresada por una mudanza (Shutterstock España)
Mujer que está muy estresada. (Shutterstock)

En los últimos años, los niveles de estrés y ansiedad se han incrementado notablemente. Según un estudio sobre salud mental que ha realizado el Grupo AXA, un 59% de los españoles sufre de estrés, mientras que un 23% tiene ansiedad.

Hay varios factores que pueden repercutir en estas dos problemáticas, como pueden ser las horas de sueño o el uso excesivo de las redes sociales. Sin embargo, hay un elemento al que poca gente le da la importancia que merece: las vitaminas.

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Rodrigo Arteaga, un médico que publica contenido en redes sociales, ha hablado de esto en uno de los últimos vídeos que ha subido a su cuenta de TikTok (@dr.rodrigoarteaga). “Si sientes que te cuesta relajarte, no es solo por tu mente”, explica el especialista.

Las vitaminas más importantes

El equilibrio emocional no depende únicamente de los pensamientos o del entorno; el cuerpo también juega un papel clave. En concreto, ciertos micronutrientes intervienen directamente en la producción de neurotransmisores y hormonas relacionadas con la estabilidad del ánimo.

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Cuando estos niveles son insuficientes, es más probable experimentar irritabilidad, cansancio mental o dificultades para gestionar el estrés cotidiano. Entre las vitaminas que más influyen se encuentra la B6, necesaria para la síntesis de serotonina y dopamina, sustancias relacionadas con la sensación de bienestar.

También son esenciales la B9 (ácido fólico) y la B12, que actúan juntas favoreciendo el funcionamiento cerebral y la claridad mental. Cuando sus niveles descienden, es habitual percibir fatiga, desmotivación o dificultad para concentrarse.

La vitamina C tiene un papel relevante en la regulación del cortisol, la hormona asociada al estrés. Si no se consume suficiente, puede aparecer una sensación de agotamiento continuo. Por otro lado, la vitamina D, conocida por su relación con la salud ósea, también interviene en la regulación del estado de ánimo y del sistema inmunitario. Su déficit se asocia con sensación de tristeza y mayor vulnerabilidad emocional.

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Incorporar estas vitaminas mediante la alimentación diaria es esencial para mantener el equilibrio del organismo. La vitamina B6 está presente en alimentos como el pollo, las legumbres y algunos frutos secos.

La B9, también conocida como ácido fólico, abunda en las verduras de hoja verde, como las espinacas o la acelga. La B12 se obtiene principalmente de productos de origen animal, como la carne, los huevos y los lácteos.

Por su parte, la vitamina C se encuentra en frutas frescas, especialmente en los cítricos. En cuanto a la vitamina D, el cuerpo la sintetiza cuando la piel recibe luz solar de forma moderada, aunque también puede encontrarse en ciertos pescados y alimentos fortificados.

Cómo influyen los hábitos diarios en el equilibrio emocional

Además de la alimentación, ciertos hábitos cotidianos pueden favorecer un mejor manejo del estrés y la ansiedad. Mantener una rutina de sueño regular, realizar actividad física moderada y dedicar unos minutos al día a técnicas de respiración o relajación contribuye a estabilizar el sistema nervioso.

También es importante limitar la exposición a estímulos constantes, como notificaciones o contenido digital, ya que pueden intensificar la sensación de sobrecarga mental. Pequeños ajustes sostenidos en el tiempo pueden generar cambios significativos en la forma en que el cuerpo procesa y responde a situaciones estresantes.

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