
Lidia Santos, conocida por su paso por Supervivientes 2019 y por su trayectoria como modelo, se ha convertido en el nuevo rostro del restaurante más romántico de la televisión. La malagueña es la nueva camarera de First Dates y, aunque asegura que “nunca había trabajado de camarera”, su espontaneidad y energía la han hecho encajar rápidamente en el equipo del programa de Cuatro.
“Este fue un casting que me llegó, lo propuso mi representante”, recuerda Lidia sobre cómo empezó todo en su presentación, en la que Infobae España estuvo presente. “Yo seguía el programa desde que empezó, hace nueve años y pico. Es un programa que yo no sé por qué, yo que soy una persona que visualiza mucho las cosas, el poder de la ‘manifestación’, que hablan, pues yo veía el programa y me veía en el programa, pero te estoy hablando hasta hace nueve años”.
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Esa intuición, casi premonitoria, se materializó cuando la oportunidad apareció. “Justo pasaba yo por Madrid esa semana, que estaba viajando, me lo sugirió mi agencia, y dije: ‘Hombre, claro que sí, voy al casting a ver qué tal’. Hice el casting y a la semanita me llamaron para darme la enhorabuena y decirme que entraba en el programa”.
Un casting a ciegas
Lidia asegura que su prueba fue “a ciegas”. “Yo llegué aquí, no sabía lo que iba a hacer, lo que me iban a proponer, lo que me iban a preguntar. Fue un poco de: vengo y ya”. Durante la audición, tuvo que improvisar: “Hice como si estuviese ya trabajando, una simulación de lo que iba a ser mi trabajo. Estuve haciendo también dos entrevistas a dos personas que entraban al restaurante y luego llevar los platos, presentar una actuación… un poco para ver cómo reaccionaba yo con cada situación”.
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A pesar de su naturalidad, confiesa que los nervios la acompañaron: “Estaba muy nerviosa, porque no te voy a mentir, soy una persona muy nerviosa y la verdad que estaba un poquito, con perdón de la palabra, acojonada”. Una vez dentro del equipo la adaptación fue rápida: “Nunca había trabajado de camarera, no sabía si iba a coger una bandeja o si me iba a caer todo, pero muy bien. Al final, cuando llegas aquí te sientes muy arropada con todo el equipo y en muy poquito tiempo me he adaptado”.
Lidia se incorporó al programa a principios de septiembre y pronto se integró con sus compañeros: “Con Carlos (Sobera) ya coincidí cuando fui concursante de Supervivientes. Pero a las gemelas y a Matías no los conocía y desde el minuto uno me han tratado genial. Me llevo súper bien con ellos. De hecho, con las gemelas hago planes fuera del programa, estamos planeando viajes. Yo les digo que somos ya las trillizas”.
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Sobre las jornadas de grabación, aclara entre risas uno de los mitos del programa: “La cena se sirve como a las 12 de la mañana. Bueno, empezamos tempranito para que no nos siente mal la comida”, bromea.
“First Dates es el programa más real que te vas a encontrar en televisión”
La nueva camarera tiene clara una de las preguntas que más le repiten sus allegados: “Todo el mundo me dice que si es fingido, que si no es real. Y yo les digo: mira, otra cosa no, pero real, es el programa más real que te vas a encontrar en televisión. Aquí todo lo que pasa es real. La persona que viene actúa como quiere, no se le dice nada, es libre de hacer lo que quiera”.
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Lidia se define como “muy enamoradiza”. “Soy muy de ver a alguien y, como me guste, ya digo: me he enamorado. A veces no es tan bueno porque soy muy intensa, demasiada intensidad. Pero sí que podría enamorarme en una primera cita”.
Lidia Santos no esquiva los temas más personales cuando habla de amor. La nueva camarera de First Dates confiesa que “he vivido, por desgracia, una relación tóxica y los celos. No soporto los celos. Creo que, cuando estás con alguien, tienes que confiar en esa persona. Un poquito no está mal, pero cuando ya te afecta a nivel de tu manera de vestir, salir o con quién te relacionas, eso no lo permito”.
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Pese a esas experiencias, se muestra abierta y optimista: “Ahora estoy dispuesta a enamorarme. Abierta al amor. Si me enamoro en First Dates, yo feliz. ¿Qué mejor sitio?”. La modelo, de 33 años, asegura que no se fija únicamente en lo físico, sino que valora sobre todo la energía de las personas, y admite que su intensidad es parte de su forma de sentir: “Soy muy enamoradiza y me dejo llevar por lo que siento, incluso en la primera cita”.
Una nueva etapa lejos de las pasarelas
Tras seis años centrada en la moda, Lidia siente que esta etapa marca un nuevo rumbo: “Después de Supervivientes me dediqué a mi trabajo, que es la moda. He estado viajando mucho, trabajando fuera, pero llega un momento en que el no tener rutina cansa. Quería dar un cambio a mi vida. Y cuando me llegó esta llamada, este casting, fue lo que cambió todo”.
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Ahora tiene claro que quiere formarse: “Es la primera vez que hago esto, no he estudiado nada de periodismo ni televisión, pero en noviembre empiezo un curso. Me he dado cuenta de que, aparte de la moda, este mundo es otra de mis pasiones”.
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