
Muchos estudiantes, en diferentes niveles académicos, se preguntan constantemente cuál es la mejor manera de aprender. Este cuestionamiento surge del deseo de optimizar el tiempo de estudio y obtener mejores resultados sin caer en el agotamiento. A menudo buscan métodos que les permitan comprender los temas con mayor facilidad y retener la información por más tiempo. En este proceso, se enfrentan a la necesidad de descubrir no solo qué técnicas son más efectivas, sino también cuáles se adaptan mejor a su propio estilo de aprendizaje.
Algunos recurren a la lectura intensiva, otros prefieren resumir o realizar mapas conceptuales, mientras que ciertos grupos optan por el aprendizaje colaborativo o el uso de herramientas digitales. Sin embargo, no siempre los métodos más populares garantizan los mejores resultados. La clave está en encontrar un equilibrio. Aprender no se trata únicamente de memorizar, sino de establecer conexiones reales entre los conceptos.
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Un experto en ciencias del comportamiento explica por TikTok (@cienciascomportamiento), que una de las formas más insospechadas de retener las ideas está relacionada con los movimientos instintivos que forman parte de la expresividad cotidiana de las personas. Según él, hacer garabatos con tu mano no dominante propicia que tengas mayor concentración y memoria mientras estudias. Explica que, este comportamiento, está fuertemente sustentado por una base científica.
Los beneficios de garabatear
Cuando comienzas a escribir o dibujar con la mano contraria a la que normalmente utilizas, estás haciendo mucho más que un simple cambio de hábito: estás activando el hemisferio opuesto de tu cerebro. Este pequeño desafío obliga a que ambos hemisferios trabajen juntos de manera coordinada, lo que fomenta la creación de nuevas conexiones neuronales. Estas conexiones no solo fortalecen la comunicación interna del cerebro, sino que también aumentan tu capacidad de atención y concentración. Al forzar a tu mente a adaptarse a una actividad poco familiar, el cerebro “se despierta” y se vuelve más receptivo a la información que estás aprendiendo, consolidándola de manera más eficiente.
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Además, esta idea no es solo teórica. La psicóloga J. Andrade, en su estudio What Does Doodling Do?, demostró que las personas que escuchaban o leían información mientras garabateaban recordaban mucho más que quienes no lo hacían. Esto sucede porque los garabatos permiten que la mente mantenga un nivel adecuado de alerta sin saturarse de información. Mientras tus manos se mueven dibujando o escribiendo, tu cerebro encuentra un equilibrio entre recibir información y procesarla, evitando que la atención se disperse o que la memoria se debilite. En otras palabras, garabatear ayuda a tu cerebro a enfocarse mejor y a retener lo aprendido de manera más duradera.
Por esta razón, indica el experto, practicar con la “mano torpe” puede traer beneficios sorprendentes. Más allá de mejorar la memoria y la concentración, también estimula la creatividad y la flexibilidad mental. Incluso puede ser una manera divertida de romper la rutina de estudio y hacer que aprender sea menos monótono. Integrar este tipo de ejercicios en tus hábitos diarios no requiere mucho tiempo, pero sus efectos pueden ser notables.
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