La postura del triángulo: el ejercicio de yoga que mejora la movilidad de las articulaciones y aumenta la elasticidad

Estos son los pasos que debes seguir para realizarla correctamente

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Postura del triángulo, un ejercicio
Postura del triángulo, un ejercicio con múltiples beneficios. (Imagen creada con IA)

El yoga ha aumentado su popularidad durante los últimos años. Este llamativo auge se explica, entre otras cosas, por los numerosos beneficios que aporta, tanto a nivel físico como mental.

Por otra parte, en una época en la que las saturación y el estrés están ganando espacio, es importante encontrar una actividad que sea capaz de hacerte desconectar. Bajo este contexto, muchas personas deciden empezar a practicar la disciplina tailandesa.

Una de sus ventajas es que, al existir tantos ejercicios y estiramientos, es fácil encontrar una rutina que se adapte a tus necesidades. Una de las que puedes añadir a tu repertorio es la postura del triángulo por varias razones.

El yoga combina ejercicio físico y meditación para mejorar fuerza, postura y flexibilidad. Favorece la respiración consciente, reduce ansiedad, fortalece huesos y articulaciones, mejora el sueño, la inmunidad y la salud cardiovascular, aportando equilibrio emocional y bienestar integral.

Beneficios de la postura del triángulo

El trikonsana tiene un impacto integral en el cuerpo. Favorece la expansión del pecho y de los hombros, lo que incrementa la capacidad pulmonar y contribuye a una mejor postura. Al mantener los brazos extendidos, se promueve la activación muscular y la resistencia en la parte superior del cuerpo.

En la zona inferior, este ejercicio estira y fortalece muslos, rodillas y tobillos. La apertura de la cadera mejora la movilidad y la flexibilidad en las articulaciones. El estiramiento de la columna vertebral puede aliviar molestias lumbares leves y mejora la alineación postural.

Además, practicarla de forma regular ayuda a incrementar el sentido de estabilidad y equilibrio, fundamental para todas las actividades físicas. Otro aspecto a tener en cuenta es el enfoque mental. Como otras posturas de yoga, fomenta la concentración y ayuda a tomar conciencia de la respiración, facilitando la desconexión del entorno.

Cómo hacer la postura del triángulo

Para realizar la postura, tienes que empezar de pie con las piernas separadas. Gira el pie derecho hacia afuera noventa grados. El pie izquierdo debe colocarse perpendicular al derecho. Brazos extendidos en cruz, a la altura de los hombros.

Inclina el torso lateralmente hacia la pierna derecha, sin mover el tronco hacia adelante ni atrás. Apoya la mano derecha sobre el muslo, la espinilla o, si tienes flexibilidad, sobre el tobillo o el suelo. El brazo izquierdo permanece extendido, apuntando al techo. Mantén la mirada hacia la mano elevada, a menos que existan molestias en el cuello. El cuerpo debe estar alineado como si estuviera entre dos paredes imaginarias.

Evita colapsar el torso o perder la alineación en la cadera. Activa las piernas para asegurar la estabilidad y mantén el abdomen firme. Cambia de lado cada cierto tiempo para equilibrar el trabajo en ambos hemisferios del cuerpo.

Contraindicaciones

Pese a que sea una asana básica, hay personas que no deben realizarla. Si tienes la presión arterial baja, malestares como diarrea o dolor de cabeza, contracturas importantes o problemas articulares en piernas, espalda o caderas, no la practiques.

Para quienes tienen presión arterial alta, es preferible mirar hacia el suelo. Si existe molestia en el cuello, se aconseja mantener la cabeza alineada con la columna y enfocar la vista al frente. En casos de molestias en los hombros, se puede colocar la mano sobre la cadera en vez de mantener el brazo elevado.