
Un estudio realizado por la red científica World Weather Attribution concluye que el cambio climático ha incrementado por 40 la probabilidad de episodios de calor, sequía y viento extremos que propiciaron los voraces incendios de este verano en España y Portugal. En concreto, la crisis climática motivó que las condiciones meteorológicas fuesen un 30% más intensas, y que la ola de calor de agosto fuese 200 veces más probable y 3 grados más intensa.
Los fuegos, que han causado ocho muertes y han provocado el desalojo de miles de personas además de numerosos daños, han destruido más de 640.000 hectáreas en ambos países, dos tercios del área total calcinada en Europa en 2025. Por ello, los investigadores destacan la necesidad de disminuir el uso de combustibles fósiles y mejorar el manejo de las zonas forestales abandonadas para evitar catástrofes similares en el futuro.
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Los datos sugieren que, en el clima actual, que se ha calentado 1,3 grados desde la era preindustrial, se espera que las condiciones extremas que agravaron los recientes incendios forestales se produzcan aproximadamente una vez cada 15 años. En comparación con un clima 1,3 grados más frío, esto supone un aumento de la probabilidad de aproximadamente un factor de 40 y un aumento de la intensidad de las condiciones meteorológicas propicias para los incendios de aproximadamente un 30%.
El trabajo de WWA también apunta que el abandono rural y el paso masivo a las ciudades han favorecido la acumulación de vegetación en bosques y cultivos, aumentando el combustible disponible para las llamas.
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“Los principales causantes siguen obteniendo beneficios obscenos”
Desde Greenpeace recuerdan que son las personas “quienes más están pagando las consecuencias del cambio climático, mientras que los principales causantes, las empresas de combustibles fósiles, siguen obteniendo beneficios obscenos y saliendo indemnes”.
“Necesitamos urgentemente una reacción desde todas las administraciones para adaptar nuestro país y minimizar los impactos futuros para la sociedad”, ha señalado en un comunicado Pedro Zorrilla Miras, responsable de la Campaña de Cambio climático de Greenpeace. También ha advertido que “se acaba el tiempo para reducir las emisiones al ritmo aconsejado por la ciencia: España tiene la responsabilidad, la posibilidad y la oportunidad de reducirlas un 55% en 2030 y la Unión Europea de llegar a emisiones 0 netas en 2040”.
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Greenpeace también insiste en que el Pacto de Estado por la emergencia climática debe incluir medidas concretas, financiación y plazos, además de ser construido con la participación del conjunto de la sociedad.
Hasta el momento, 2025 es el quinto año con la mayor superficie quemada desde 1961, cuando comenzaron los registros. El año con la mayor superficie quemada fue 1985 con casi 485.000 hectáreas; 1978 con unas 439.000; 1994 con casi 438.000; y 1989 con casi 427.000.
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(Con información de la agencia Efe)
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