
Pese a que son muchas las personas que se han marchado a vivir al extranjero que señalan que es una de las mejores decisiones de sus vidas porque allí han encontrado una gran cantidad de experiencias positivas, “cada país tiene sus cosillas”, como indica Alejandro Mesa, un español que reside en Irlanda desde hace ocho meses.
En dos vídeos publicados recientemente en su cuenta de TikTok (@buenosdiasporcierto), el joven creador de contenido ha explicado cuáles son las tres cosas que más le gustan de vivir en Irlanda. Sin embargo, no se ha olvidado de que no todo es bueno: como ocurre en todos los lugares del mundo, también hay ciertos aspectos que deben mejorarse o que no resultan del todo agradable para quienes no están acostumbrados a ello. “Estoy seguro de que alguna cosita os va a sorprender mucho”.
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“Te da para ahorrar y bastante”
Muchos de los españoles que han hecho las maletas y se han asentado en países como Suiza, Noruega o Irlanda ha sido precisamente por una cuestión de trabajo: y es que en estos países hay una mayor cantidad de oferta laboral y sueldos generalmente más altos. "Hay trabajo de todo, de lo que quieras, cuando tú quieras", explica Alejandro con respecto a la situación del país en el que reside.
“Muchas veces no hace falta ni tener estudios ni tener un buen nivel de inglés para conseguir trabajo. Eso sí, si tienes un buen nivel de inglés y tienes estudios, vas a conseguir mejores trabajos y, por supuesto, ganar más dinero”. Así, aunque el coste de vida sea más alto, se compensa con los sueldos: “Te da para ahorrar y bastante”.
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Alejandro también explica que otra de las virtudes de su experiencia en Irlanda ha sido la de conocer a muchísima gente, ya que los irlandeses son “una maravilla”: “Es gente muy amable y muy respetuosa. Yo llevo aquí ya ocho meses y nunca he tenido un problema grave con nadie. Es gente que siempre da las gracias, que siempre se disculpa, siempre tienen una sonrisa, no arman jaleo, no ves que se peleen en la calle... Es gente que evita el conflicto”.

Por último, lo que más le gusta al español de Irlanda es su naturaleza, motivo por el que el país es conocido como “la Isla Esmeralda”. Además, esto es así en casi todas las partes del territorio: “Yo vivo al lado del aeropuerto, a media hora del centro en coche, y tengo unas vistas impresionantes”.
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El problema de la vivienda
Con respecto a las cosas que menos le gustan, Alejandro evidentemente ha mencionado el clima. Acostumbrado al buen tiempo de España y sus altas temperaturas en verano, reconoce que “no es muy agradable” tener que enfrentarse a un tiempo marcado por la lluvia, las escasas horas de sol, el frío y el viento. “Lo que realmente me molesta es que no siento que el tiempo avance, no siento las estaciones”, explica. “Prácticamente es como un invierno muy largo”.
También destaca que la gastronomía no es uno de los puntos fuertes del país. Además de la calidad, el español se centra en la escasa variedad: “Normalmente es caro, suelen ser unos veinte euros un plato, y es que en todos los restaurantes es todo lo mismo. Alitas de pollo, fish and chips, hamburguesas, comida india, comida mexicana. Es que hay seis platos y en todos los pubs se come lo mismo”. Así, reconoce que, aunque la gastronomía de estos establecimientos está buena, se vuelve “muy repetitivo”.
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Por último, Alejandro se centra en un problema que afecta especialmente a los jóvenes y más aún a aquellos que vienen del extranjero para buscar un futuro mejor: la vivienda. Al igual que está ocurriendo en muchos otros países de Europa, el precio de los alquileres se ha disparado, convirtiéndose en una tarea muy complicado conseguir una casa asequible: “En Irlanda es que es imposible encontrar una vivienda que te guste; que haya buen ambiente, porque de vivir solo ni hablamos; que esté limpia; que no haya problemas con el casero; que de repente el casero no la quiera vender; que no te quieran subir el precio del alquiler; que se te rompa algo y te lo arreglen en la misma semana, y, sobre todo, que no sea cara”.
Alejandro destaca que ha tenido bastante suerte, ya que actualmente vive en una casa en la que tiene “buena relación con los compañeros” y en la que considera que el precio es “justo” con respecto a la media general del país. No siempre ha sido así: “El primer mes sí que es verdad que me tocó una casa que era horrible y hui de ahí en cuanto pude”. Además, está intentando encontrar una vivienda más cerca del trabajo y le está resultando una “odisea”: “Es que está todo el mundo igual, todo el mundo tiene alguna queja de lo que sea, siempre pasa alguna cosa”.
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Así, aunque irse a vivir al extranjero se convierte en una experiencia potencialmente beneficiosa, también es muy importante tener en cuenta que hay algunos aspectos que no serán tan positivos. La cuestión está en poner en una balanza unos y otros para considerar si realmente merecerá la pena.
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