Un abogado explica que casarte con un español “no te da inmediatamente ningún permiso ni de residencia ni de nacionalidad”: “Es solo una de las formas de obtenerlos”

Un abogado experto en extranjería aclara los pasos necesarios para obtener la residencia y la nacionalidad española tras contraer matrimonio con un ciudadano español

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Composición fotográfica Infobae (RTVE.es |Tik Tok/@amsabogados)
Composición fotográfica Infobae (RTVE.es |Tik Tok/@amsabogados)

Casarse con un ciudadano español no significa, de forma automática, acceder a un permiso de residencia ni a la nacionalidad. Así lo ha explicado un abogado especializado en extranjería en un vídeo que circula en redes sociales y que ha generado interés entre quienes buscan regularizar su situación en España a través del matrimonio. En sus declaraciones, el letrado aclara los procesos legales y administrativos que deben seguirse, tanto si el matrimonio se celebra en España como en el extranjero.

El especialista advierte que casarse con un español “no te da inmediatamente permiso ni de residencia ni de nacionalidad”, y anima a quienes estén en esta situación a informarse bien para evitar malentendidos o falsas expectativas. A continuación, detalla cuáles son los pasos clave y los requisitos para quienes quieren regularizar su situación a través del vínculo matrimonial.

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El primer paso: inscribir el matrimonio

El primer trámite esencial, según el abogado, es la inscripción del matrimonio si este se ha celebrado fuera de España. Para ello, el ciudadano español debe acudir al consulado de España en el país donde tuvo lugar la boda y registrar allí la unión. Aunque en algunos países es posible solicitar una residencia para familiares de ciudadanos españoles sin necesidad de que el matrimonio esté registrado, el experto recomienda hacerlo igualmente porque “facilita mucho más los trámites posteriores”.

Una vez que el matrimonio esté debidamente inscrito, se puede solicitar un permiso de residencia. Si ambos cónyuges se encuentran en el extranjero, el proceso debe realizarse a través del consulado español correspondiente. En cambio, si el ciudadano español o ambos ya residen en España, la solicitud se presenta en la oficina de extranjería de la provincia en la que se encuentren.

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(Foto de ARCHIVO)
Oficina de Extranjería de Sevilla

GOBIERNO
24/5/2020
(Foto de ARCHIVO) Oficina de Extranjería de Sevilla

Residencia y trabajo por hasta cinco años

Este permiso de residencia es el que anteriormente se conocía como “tarjeta de familiar de comunitario” o en algunos casos como “arraigo familiar”. Sin embargo, recientemente se ha creado una nueva modalidad que permite obtener un permiso de residencia y trabajo por un período de hasta cinco años. Se trata de una opción muy beneficiosa para quienes buscan estabilidad y regularidad legal en España, ya que también incluye el acceso al mercado laboral.

Es importante destacar que esta residencia no es automática por el simple hecho de casarse, sino que depende de un proceso administrativo que debe cumplirse correctamente. Además, el cumplimiento de ciertos requisitos, como la convivencia efectiva y la no existencia de antecedentes penales, es esencial para que la solicitud sea aceptada.

El acceso a la nacionalidad española

En cuanto a la nacionalidad, el abogado subraya que casarse con un ciudadano español sí ofrece una ventaja significativa: el tiempo de residencia exigido se reduce. Mientras que, en general, una persona debe residir en España legalmente durante diez años para poder solicitar la nacionalidad, los cónyuges de ciudadanos españoles solo necesitan un año. No obstante, para beneficiarse de esta reducción es indispensable residir en España de manera legal y continuada.

Nacionalidad española por descendencia: requisitos necesarios para conseguirla.

Es decir, no basta con estar casado: el solicitante debe estar empadronado, contar con el permiso de residencia vigente y poder demostrar su integración en la sociedad española, lo que incluye conocimientos de idioma y cultura, entre otros aspectos.

Sin embargo, el abogado insiste en que casarse no garantiza la residencia: es una vía, no un atajo. “Casarse es una de las muchas formas para obtener estos permisos”, afirma, pero insiste en que no exime a la persona extranjera de realizar los trámites pertinentes ni le otorga automáticamente ningún derecho. La recomendación final del abogado es clara: informarse adecuadamente y, si es posible, contar con la asistencia de un profesional especializado en derecho de extranjería para evitar errores y agilizar el proceso.

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