
Buitrago de Lozoya es un municipio ubicado en la zona norte de la Comunidad de Madrid, a los pies de la sierra de Guadarrama. Este pueblo es mencionado por primera vez en el Fuero de Sepúlveda, un ordenamiento jurídico medieval del siglo XI por el que se regían los pueblos pertenecientes a la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlvedo. Este documento es el primer registro de fuero de frontera en el que se planteaba un modelo de repoblación, y fue concedido por Alfonso VI en el año 1076, 9 años antes de la toma de Toledo.
Con una población de menos de 2.000 habitantes, este pueblo de Madrid es el único que conserva aún las murallas que lo delimitan, siendo estas, además, un Monumento Nacional desde 1931 y un Bien de Interés Cultural y Conjunto Histórico-Artístico desde 1933. Además, la prestigiosa revista National Geographic lo ha destacado como el pueblo más bonito de Madrid.
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Comer en Las Murallas después de pasearlas (las otras, las de verdad)
La historia que contiene Buitrago no es el único atractivo de este municipio, ni son sus murallas las únicas con protagonismo: el cocinero David de Jorge, más conocido como Robin Food, ha sido recientemente entrevistado por este medio en relación a sus preferencias gastronómicas, concediendo también deliciosas recomendaciones. Al pedirle una recomendación de restaurante de pueblo, David tuvo una respuesta casi de inmediato: “En Buitrago de Lozoya” explicó el cocinero “hay un sitio que se llama Las Murallas que me encanta”.
Este restaurante se trata de un asador informal con terraza a pie de calle ubicado en la Plaza de la Constitución del pueblo. Abre de miércoles a domingo y reúne 860 reseñas en Tripadvisor con una puntuación total de 4 sobre 5, donde además es considerado el segundo mejor restaurante del municipio.
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En su página web, este restaurante ofrece una amplia galería de sus productos y, al menos en las imágenes, parece que cada plato es más apetitoso que el anterior: su carta abre con una larga lista de entrantes clásicos como morcillas, huevos rotos, croquetas, calamares, o tortilla de patata... un poco de todo para ir abriendo el estómago. Continúa con varias opciones de ensaladas por entre 7,5 y 15 euros, desde ensalada de burrata con espinacas, confitura de fresas y vinagreta de trufa hasta una de pimientos asados con ventresca y anchoas de Santoña. Su oferta de carnes tampoco deja que desear: cochinillo, cordero, cortes varios de ternera, y varias opciones de mariscos y pescados.
Para terminar la experiencia gastronómica, Las Murallas ofrece también varios postres, desde opciones confiables como tarrinas de helado artesanal o tarta de queso a pan perdido, sorbete de limón al cava, u hojaldre de fresas con nata: es un restaurante del que, aunque sus productos no tengan unos precios muy competitivos, ningún comensal saldrá insatisfecho. Eso sí, es recomendable comer después de visitar Buitrago de Lozoya, porque, de almorzar en Las Murallas, las murallas de verdad podrían quedarse un poco grandes como para recorrerlas. No, después de comer en Las Murallas, como mucho un café y de vuelta a casa.
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