
La caducidad de los alimentos determina cuánto tiempo puede permanecer un producto en nuestra despensa antes de que pierda sus propiedades o se convierta en un riesgo para la salud. Pero hay ciertos alimentos que parecen desafiar el paso del tiempo, manteniéndose aptos para el consumo durante años, décadas o incluso siglos. Uno de ellos es la miel, medicina y manjar de los dioses hace milenios y nutritivo edulcorante a día de hoy.
La miel es la sustancia natural dulce producida por la abeja a partir del néctar de las flores, que las abejas transportan, transforman, combinan con otras sustancias, deshidratan, concentran y almacenan en panales. Su sabor dulce y su textura pegajosa única la hacen un alimento único. Pero, además, la miel es uno de los ingredientes más primitivos que el hombre aprovechó para nutrirse.
PUBLICIDAD
Te puede interesar: El restaurante que hace el mejor torrezno del mundo: un bar con casi medio siglo de historia que no está en Soria
Las primeras evidencias de su consumo se remontan al Mesolítico, alrededor del 6000 a. C., y algo que se demuestra con pinturas rupestres incluso en la Península. Dan fe de ello las pinturas halladas en Bicorp, Valencia, donde se puede observar una ilustración rupestre de una figura humana extrayendo esta exquisitez de una colmena. La pintura, localizada en una de las tres cuevas de la Araña, data de la época bisagra entre el Paleolítico y el Neolítico.
PUBLICIDAD

A lo largo de la historia, se han encontrado muchas otras referencias escritas a esta sustancia. Los sumerios, alrededor del 2500 a. C., ya eran conocedores de sus propiedades medicinales, algo de lo que también dieron cuenta griegos, romanos, egipcios y otras tantas civilizaciones en todo el mundo. Estos últimos, de hecho, pensaban que la miel provenía de las lágrimas del Dios Ra y estaba presente en todas las ofrendas religiosas que se llevaban a cabo en el Egipto faraónico.
Una miel milenaria junto a las momias egipcias
La idea de que la miel es un alimento prácticamente eterno se sustenta en historias sorprendentes, casi mágicas. Una de ellas se retrotrae a inicios del siglo XX, cuando arqueólogos modernos, al excavar antiguas tumbas egipcias, encontraron un hallazgo inesperado: tarros de miel con miles de años de antigüedad, y aun así, conservados a la perfección.
PUBLICIDAD
Te puede interesar: La receta de ceviche del chef peruano que ha conquistado Madrid
Ocurrió en el Valle de los Reyes, donde la expedición liderada por el arqueólogo Arthur Weigall descubrió las momias de Yuya y Tuya, abuelos maternos del faraón Akhenatón. Este hallazgo fue todo un hito histórico gracias el excelente estado de conservación de las momias, pertenecientes a la XVIII dinastía del antiguo Egipto.
PUBLICIDAD
Durante la expedición, según el propio Weigall contó en una carta a su esposa Hortense Schleiter, los exploradores encontraron diversos objetos de gran valor histórico, incluyendo escarabeos, un carro de guerra, instrumentos musicales y un papiro con el Libro de los Muertos. Entre los hallazgos más sorprendentes, Weigall relató el descubrimiento de una jarra de alabastro llena de miel aún líquida, que databa de hace unos tres mil quinientos años. “Cuando lo vi estuve a punto de desmayarme”, escribía el explorador. “La extraordinaria sensación de encontrarte mirando un tarro de miel tan líquido y pegajoso como la miel que se come en el desayuno y, sin embargo, con tres mil quinientos años de antigüedad, era tan sorprendente que uno se sentía como si estuviera loco o soñando”.
No obstante, parece ser que esta historia no es más que eso; una historia. Solo unos años después de que los exploradores entraran en esta tumba y se hiciera público el hallazgo de esta milenaria miel aún comestible, los inventarios publicados sobre la expedición señalaron que no se trataba de este producto dulce del trabajo de las abejas, sino de otras sustancias como aceite de ricino. Pero la leyenda de esta ‘miel faraónica’ ya se había extendido, una historia que se suele acompañar de otras afirmaciones, basadas en la evidencia científica, sobre la larga capacidad de conservación de la miel.
PUBLICIDAD
La miel es eterna, pero también se estropea
En efecto, la miel es conocida por su capacidad de conservarse durante períodos prolongados debido a sus propiedades químicas. Pero, ¿cuánto hay de cierto en asegurar que es un alimento que no caduca? Su capacidad de mantenerse en el tiempo tiene que ver con un contenido de agua extremadamente bajo; la miel atrae agua de su entorno, deshidratando bacterias y evitando así su deterioro.
Otra de las claves de la resistencia de la miel frente a los microorganismos se encuentra en su composición química. El ácido glucónico, producido por las abejas a partir de la glucosa, es el ácido principal en la miel. Este ácido, junto a otros, confiere a la miel un pH bajo, oscilando entre 3 y 4, dificultando así la supervivencia de las bacterias.
PUBLICIDAD

Además, la composición química del estómago de las abejas desempeña un papel importante en la resistencia de la miel. Las abejas tienen una enzima en el estómago llamada glucosa oxidasa. Cuando las abejas regurgitan el néctar de sus bocas en los panales para hacer miel, esta enzima se mezcla con el néctar, descomponiéndolo en dos subproductos: ácido glucónico y peróxido de hidrógeno. El peróxido de hidrógeno, conocido comúnmente como agua oxigenada, contribuye a crear un ambiente hostil para las bacterias.
La conclusión es que la miel, almacenada en recipientes herméticos, tiene una longevidad notable, pudiendo permanecer estable durante décadas o incluso siglos. Sin embargo, esta sustancia puede experimentar cambios físicos y químicos con el tiempo, como el oscurecimiento, la pérdida de aroma y sabor, y la cristalización. Estos procesos dependen de factores como la temperatura o la estabilidad de la conservación, lo que hace complejo definir una vida útil precisa para la miel. En términos prácticos, se suele indicar un período de conservación de alrededor de dos años. Para mantener la calidad de la miel, es esencial un almacenamiento adecuado y correcto. No obstante, si se tiene alguna duda sobre su estado, es recomendable desecharla y adquirir un nuevo tarro.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Qué hacer por San Juan cuando estás lejos de la costa: mantener los rituales, saltas el fuego o las olas
La noche más corta del año se celebra en la ciudad madrileña como en muchas otras partes de España, sin perder las tradiciones
Adiós a la incertidumbre, conoce las condiciones climáticas en Zaragoza
Para evitar cualquier imprevisto es importante conocer el pronóstico del tiempo

María Ritter, directora de la Guía Repsol: “Frente a redes sociales llenas de opiniones, nuestra recomendación sobre un restaurante toma valor”
La guía gastronómica nacional acaba de hacer entrega de sus nuevos Soletes de Verano, un total de unos 250 nuevos premiados que suman ya más de 5.500 por toda la geografía española

Ábalos podría pasar al menos 12 años en prisión: “Lo habitual es que antes haya disfrutado de permisos y hecho un buen uso de ellos”
El abogado penalista José Ignacio Estradé explica a ‘Infobae’ que la evolución del interno depende del tiempo cumplido, su comportamiento en prisión y los criterios de reinserción que evalúan las juntas de tratamiento

Qué hay detrás del uso de 2.400 millones de fondos europeos en pensiones y por qué ha abierto un choque entre Gobierno y oposición
El Tribunal de Cuentas considera que esta actuación se llevó a cabo con una base legal que “debería haber quedado mejor justificada” y el PSOE defiende que no hubo un uso irregular de los recursos

