El día en que Tim Burton renunció a su debut: así cedió su primer largometraje a Martin Scorsese

El artista llevaba seis meses diseñando la visión oscura que había imaginado para After Hours cuando se enteró de que el realizador neoyorquino, tras la caída de La última tentación de Cristo, quería hacerse cargo del filme

Fotografía dividida en dos partes con Tim Burton a la izquierda y Martin Scorsese a la derecha, ambos con anteojos.
Tim Burton renunció a dirigir la película After Hours tras el regreso de Martin Scorsese al proyecto (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Tim Burton renunció a dirigir After Hours cuando Martin Scorsese volvió a interesarse por el proyecto, una decisión que canceló meses de preparación del entonces debutante y abrió paso a una de las películas más particulares de la filmografía del director neoyorquino. El episodio, reconstruido por el actor y productor Griffin Dunne, conecta dos carreras que a comienzos de los años ochenta atravesaban momentos muy distintos.

Dunne, protagonista y productor del filme, relató la historia en sus memorias The Friday Afternoon Club. Antes de que Martin Scorsese asumiera la dirección, él y la productora Amy Robinson habían contactado a Burton después de ver Vincent, el cortometraje que el artista realizó durante su etapa en Disney. Aun sin un largometraje en su haber, Burton propuso una visión del guion que convenció a los responsables del proyecto.

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Burton preparó durante meses una versión visual de After Hours

El libreto, escrito por Joseph Minion cuando estudiaba en la Universidad de Columbia, circuló inicialmente bajo el título Lies. Dunne y Robinson lo adquirieron para producirlo a través de su compañía Double Play y recurrieron a Burton después de que Scorsese descartara una primera propuesta. El director estaba dedicado entonces a la preparación de La última tentación de Cristo.

Según el recuerdo de Dunne, Burton había leído el texto varias veces y acudió a una reunión con dibujos que anticipaban rasgos de su imaginario: figuras angulosas, pasillos sombríos y murciélagos. El actor consideró que aquella interpretación se alejaba de lo que los productores habían imaginado. La financiación de una comedia oscura en manos de un director sin experiencia previa en largometrajes, sin embargo, resultó difícil de conseguir.

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El relato que Dunne ofreció a Vulture añade un matiz sobre el trabajo avanzado: Burton y el equipo todavía no habían comenzado el rodaje, aunque ya habían dedicado tiempo al diseño y a la planificación. La referencia a seis meses de preparación procede de la evocación incluida en las memorias del actor.

El actor y productor Griffin Dunne relató los detalles de la producción en su libro de memorias (Captura/IMDb)
El actor y productor Griffin Dunne relató los detalles de la producción en su libro de memorias (Captura/IMDb)

La cancelación de La última tentación de Cristo devolvió a Scorsese al guion

La situación cambió cuando Paramount canceló en 1983 la primera producción prevista de La última tentación de Cristo. El proyecto, que iba a protagonizar Aidan Quinn, se detuvo poco antes de iniciar el rodaje. Scorsese recibió entonces el texto de Minion a través del abogado Jay Julien, quien lo puso en contacto con Dunne y Robinson.

La película tenía una escala muy distinta a la del drama bíblico: transcurre a lo largo de una noche en Nueva York y sigue a Paul Hackett, un empleado de oficina atrapado en una sucesión de encuentros y contratiempos en el SoHo. El AFI Catalog of Feature Films sitúa el inicio del rodaje el 9 de julio de 1984 y cifra el presupuesto en USD 4 millones, tras un acuerdo de distribución con The Geffen Company.

Para Scorsese, que venía del escaso rendimiento comercial de El rey de la comedia, el proyecto ofrecía la posibilidad de filmar con rapidez y recursos limitados. En una entrevista citada por Cinephilia & Beyond, el cineasta explicó años después que necesitaba recuperar el ritmo de trabajo tras la cancelación de su película sobre Cristo. La producción se rodó de noche en Manhattan, con Michael Ballhaus como director de fotografía y Thelma Schoonmaker a cargo del montaje.

La retirada de Burton despejó el camino para dos estrenos de 1985

Dunne recordó que, cuando le comunicaron a Burton que Scorsese quería realizar la película, el joven director interrumpió la explicación: “Dijo que no haría nada que se interpusiera en el camino de Scorsese y se apartó del proyecto”. La frase, reproducida por Dunne en The Friday Afternoon Club, evitó una disputa entre el equipo de producción y quien se preparaba para realizar su primer largometraje.

Burton debutó poco después con La gran aventura de Pee-wee (1985), protagonizada por Paul Reubens, e inició una trayectoria vinculada a la animación, el humor negro y los mundos fantásticos. Dunne, por su parte, trabajó más tarde con él en “The Jar”, un episodio de la serie Alfred Hitchcock presenta emitido en 1986.

After Hours llegó a los cines de Estados Unidos en septiembre de 1985. Su recaudación fue modesta frente a producciones de mayor escala, pero obtuvo reconocimiento crítico y con el tiempo se consolidó como clásico de culto. Scorsese recibió por la película el premio en el Festival de Cannes a mejor director en 1986.

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