"Dormíamos en la cocina con el horno abierto": Michael B. Jordan reveló cómo sus padres le ocultaron la pobreza en la que creció

El actor estadounidense abrió su infancia en Newark ante Jay Shetty y explicó por qué tardó décadas en dejar de sentirse un impostor dentro de Hollywood

Michael B. Jordan contó en el podcast On Purpose de Jay Shetty que durante gran parte de su carrera convivió con la culpa y el síndrome del impostor (REUTERS/Mario Anzuoni)
Michael B. Jordan contó en el podcast On Purpose de Jay Shetty que durante gran parte de su carrera convivió con la culpa y el síndrome del impostor (REUTERS/Mario Anzuoni)
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Michael B. Jordan confesó en el podcast On Purpose de Jay Shetty que durante gran parte de su carrera vivió entre la culpa y el síndrome del impostor. Recién hace apenas uno o dos años, reconoció haber sentido que ese camino era realmente el suyo y que podía aceptar por completo sus bendiciones.

El actor, criado en Newark, Nueva Jersey, repasó en la conversación los años en que compatibilizaba el colegio, el baloncesto, la iglesia y los viajes a Nueva York para presentarse a castings siendo un niño.

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Fue en ese período, cuando comenzó a distanciarse silenciosamente de quienes lo rodeaban: “Volvías a casa con experiencias que no podías compartir con nadie. No querías que nadie se sintiera menos”.

Sus padres ocultaron la precariedad económica durante años

Jordan describió la infancia en Newark como una etapa que, vista en perspectiva, estuvo marcada por dificultades materiales que sus padres lograron mantener fuera de su campo de visión.

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El actor Michael B. Jordan recordó su infancia en Newark, Nueva Jersey, entre el colegio, el baloncesto, la iglesia y los viajes a Nueva York para asistir a castings (REUTERS/Caroline Brehman)
El actor Michael B. Jordan recordó su infancia en Newark, Nueva Jersey, entre el colegio, el baloncesto, la iglesia y los viajes a Nueva York para asistir a castings (REUTERS/Caroline Brehman)

Crecimos siendo muy pobres, pero no lo sentíamos así. Creo que hicieron un buen trabajo escondiendo esas cosas”, afirmó durante el episodio. Solo con los años, dijo, llegó a entender detalles que entonces le pasaban desapercibidos: “Dormíamos en la cocina con el horno abierto”. Asimismo, también recordó los períodos en que la familia se instalaba durante semanas en casa de la abuela.

El actor destacó que tener a ambos padres presentes y comprometidos con su desarrollo fue “algo poco común” en su círculo cercano. Esa estructura familiar, junto con una educación orientada hacia la disciplina y el servicio a la comunidad —con su casa como punto de encuentro del barrio—, es lo que identifica como el origen de los valores que guían su trabajo hoy.

Dos décadas de carrera marcadas por la pregunta “¿por qué yo?”

Jordan reconoció que el peso del éxito se volvió especialmente confuso a medida que avanzaba en una industria en la que cada vez veía menos personas que se parecieran a él. “Empezás a preguntarte por qué sos vos el que tiene éxito y la gente que tiene exactamente tu cara y está justo a tu lado en el día a día no lo tiene”, dijo al conductor del programa.

Esa duda, según describió, lo acompañó durante casi dos décadas. La herramienta para procesarla fue, en parte, la búsqueda deliberada de recursos: un entrenador ejecutivo, un asesor espiritual y un trabajo sostenido sobre sus propias creencias. “Hace apenas uno o dos años llegué a sentir que este era mi camino”, admitió. Hasta entonces, las bendiciones le resultaban difíciles de aceptar por completo, según afirmó el propio actor.

El nombre Michael Jordan y el chip competitivo

Michael B. Jordan relató que llevar el mismo nombre que Michael Jordan despertó burlas y activó un impulso competitivo para construir su propia identidad
Michael B. Jordan relató que llevar el mismo nombre que Michael Jordan despertó burlas y activó un impulso competitivo para construir su propia identidad

Uno de los episodios más reveladores de la conversación giró en torno a su propio nombre. Jordan contó que crecer con el mismo nombre que la leyenda del baloncesto lo expuso a burlas constantes que, en un primer momento, llegaron a alejarlo de los deportes.

La reacción, sin embargo, fue la opuesta a rendirse: “Me dije que iba a competir. Al menos vas a verme. Voy a ser alguien”. Ese “chip saludable”, como lo llamó, fue uno de los motores que lo empujaron a labrarse una identidad propia.

Romper ciclos generacionales como propósito declarado

A lo largo del diálogo con Shetty, Jordan formuló con claridad cuál considera su propósito actual: interrumpir los patrones que se repiten de generación en generación en su comunidad y en su familia.

“Una vez que lo ves, no podés dejar de verlo. Y yo me niego a ignorarlo”, afirmó. Mencionó a su sobrino como ejemplo concreto de por qué esa responsabilidad le resulta urgente: el niño, dijo, imita cada uno de sus gestos y posturas, lo que lo obliga a actuar con intención en todo momento.

El actor vinculó su propósito de romper ciclos generacionales con sus negocios, desde AFC Bournemouth hasta inversiones y productos pensados para la próxima generación (Warner Bros. Pictures via AP)
El actor vinculó su propósito de romper ciclos generacionales con sus negocios, desde AFC Bournemouth hasta inversiones y productos pensados para la próxima generación (Warner Bros. Pictures via AP)

El actor también habló de su expansión hacia los negocios como una extensión de ese mismo propósito. Mencionó su participación en el club de fútbol inglés AFC Bournemouth junto al empresario Bill Foley, así como su incursión en inversiones inmobiliarias, fondos de capital y la creación de una empresa conjunta para el desarrollo de productos propios.

“Me enteré de cosas que existen —sociedades de inversión, fondos de capital— que nunca había escuchado en mi vida. Eso es lo que quiero transmitirle a la próxima generación”, señaló.

La autenticidad como frecuencia, no como exposición total

Ante la pregunta de Shetty sobre las percepciones erróneas que circulan sobre él, Jordan adoptó una postura deliberada: prefirió no amplificar lo que considera falso. “Si le dás vida, empieza a existir”, explicó.

En cambio, definió la autenticidad en términos de energía constante: “Mi energía nunca cambió. Cuando alguien que no vi en años me dice ‘sigues siendo el mismo’, sé que no me estoy perdiendo a mí mismo”.

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