Paul Stanley y Gene Simmons de KISS defendieron en el podcast Track Star que la grandeza de una banda depende ante todo de sus canciones, y repasaron con el conductor Jack Coyne cinco décadas de rock and roll desde los orígenes del género hasta los escenarios donde ellos mismos forjaron su carrera.
El episodio se estructuró en torno a 11 canciones que sirvieron de hilo conductor para un recorrido por la historia del rock. Desde los primeros acordes de los Beatles hasta “New York Groove” de Ace Frehley, la charla abarcó el pop del Brill Building, el soul de Motown, el glam británico y los circuitos de clubes de Nueva York en los que KISS dio sus primeros pasos.
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“Podés tener bombas de humo, podés tener láseres y todo lo demás, pero tenés que empezar con la canción“, sostuvo Stanley ante Coyne. “Cualquiera puede escribir una canción. Pero eso no te hace compositor. Es un oficio en el que uno trabaja”, agregó.
El guitarrista rememoró que, a los 15 años, ya recorría la 1650 de Broadway con su guitarra al hombro, mostrando sus temas a quien quisiera escucharlo, con el Brill Building y sus cubículos de compositores como modelo a seguir.
Simmons completó ese retrato generacional al recordar cómo vivió la llegada de los Beatles a los Estados Unidos. “Los escuché y pensé que iban a reventar el parlante”, describió sobre la primera vez que oyó I Want to Hold Your Hand en una radio de transistores.
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La aparición de la banda en el programa de Ed Sullivan, un domingo a las 20h, terminó de confirmarle lo que ya intuía: el rock and roll tenía por delante un cambio de proporciones que él mismo quería protagonizar.
Sobre la escena de Nueva York a principios de los años 70, ambos trazaron una diferencia entre las bandas que conquistaron el interior del país y las que permanecieron como fenómenos locales. “Lo que hacían muchas de esas bandas no tenía ninguna relevancia ni conexión con el interior de América”, explicó Stanley.
“Si no estabas en una gran ciudad, era casi como un chiste interno que había que conocer de antemano”. Bajo esa lógica, la apuesta de KISS por un sonido más universal, tributario de Slade, los Rolling Stones y The Who, resultó determinante.
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El caso de New York Dolls
Los New York Dolls aparecieron en la conversación como el ejemplo más claro de ese contraste. “Eran muy, muy una banda de Nueva York, y cuando llegabas a Ohio o a Indiana, se perdía. Se perdía por completo", señaló Stanley, quien no obstante reconoció la presencia escénica de los Dolls: "No eran la mejor banda del mundo, pero eran estrellas“.

Simmons recordó que KISS compartió algunas fechas con ellos antes de distanciarse, y que el guitarrista Sylvain Sylvain llegó a decirle, ante una propuesta de giras conjuntas: “Nos matarían”.
El tema del directo frente al estudio recorrió buena parte del episodio. Simmons admitió que los tres primeros álbumes de KISS, grabados en apenas 18 meses, no lograron capturar la energía que la banda desplegaba sobre las tablas.
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Fue Kiss Alive, el álbum en vivo publicado en 1975, el que rompió esa brecha: “500.000, un millón, dos millones de copias. Nos llevó a las alturas en las que pasamos los siguientes 50 años”.
El oficio de escribir canciones
La conversación derivó también hacia referentes concretos del oficio de componer. Simmons mencionó a Carole King, a quien situó escribiendo Will You Still Love Me Tomorrow a los 19 años, con un bebé en la cuna junto al piano en el Brill Building.
Stanley evocó la competencia feroz entre los compositores del edificio, donde Barry Mann y Cynthia Weil escribían en una sala mientras King y Gerry Goffin respondían desde otra: “Tenés a los Beatles, y ahí Carole King y Gerry Goffin tienen que salir con la secuela”.
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La mirada sobre el punk de Nueva York
Sobre el legado del punk neoyorquino, los dos músicos mostraron mayor escepticismo. Stanley afirmó que la música de The Velvet Underground “era más poesía que música” y añadió sin rodeos: "La música era una porquería“.
En cuanto a los Ramones, Simmons señaló que, pese al reconocimiento crítico de que gozan, la banda nunca llenó grandes estadios y registró apenas un álbum de oro en toda su carrera. "Las masas no lo entendieron“, observó.
El episodio cerró con New York Groove, la canción de Russ Ballard que Ace Frehley convirtió en un éxito de KISS. Simmons contó que fue el ingeniero Eddie Kramer quien convenció a Frehley de grabarla, pese a las dudas iniciales del guitarrista. “Era un gran vehículo para un intérprete o un cantante, y esa canción es Ace”, afirmó.
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Al final de la entrevista, Stanley y Simmons anticiparon su ingreso al Salón de la Fama de los Compositores, previsto para el día siguiente. “Para estar abrazado por tus contemporáneos y por tus pares y por la gente que está allá arriba, es algo que te hace humilde”, señaló Stanley.
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