El lado oculto de Jon Hamm: por qué el humor y la música cambiaron su carrera para siempre

El actor explicó en una entrevista para el podcast Good Hang cómo la comedia, los bailes nocturnos y una nueva actitud ante la vida lo alejaron del drama perpetuo, redefiniendo su trayectoria y sorprendiendo tanto a colegas como al público

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Jon Hamm reinventa su imagen con el apodo humorístico 'Juan Jamón' y explora su amor por la cultura latina en el pódcast Good Hang (REUTERS/Mario Anzuoni)
Jon Hamm reinventa su imagen con el apodo humorístico 'Juan Jamón' y explora su amor por la cultura latina en el pódcast Good Hang (REUTERS/Mario Anzuoni)

Fusionando la ruptura de la imagen del personaje y el uso del humor, Jon Hamm desmonta la imagen atribulada de Don Draper al exponer su faceta humorística en una reciente edición del pódcast Good Hang, bajo la conducción de la actriz y comediante Amy Poehler.

El propio actor utiliza el apodo “Juan Jamón”, recurriendo a recursos cómicos para romper con la seriedad asociada a su papel en Mad Men. “El humor puede salvarte incluso en los peores momentos, y a veces ese es mi punto fuerte”, afirma Hamm en el programa. En la charla, comparte cómo aprendió español durante su juventud y lo perfeccionó trabajando en restaurantes de Los Ángeles.

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Detalla que prefiere no tomarse demasiado en serio y celebra tener una versión alternativa de sí mismo. El apodo “Juan Jamón” y sus bromas en español surgen de esos primeros contactos con la cultura latina; así, en diálogo con Poehler, bromea acerca de una identidad “mediterránea” y desdramatiza su propio perfil público.

La versión humorística del actor al descubierto

Jon Hamm
El actor destaca el papel salvador del humor y relata cómo sus bromas en español se inspiran en experiencias previas en restaurantes de Los Ángeles (REUTERS/Danny Moloshok)

Fuera del glamour de la industria, Hamm recuerda el origen del denominado “club de los perdedores”, que integró junto a colegas como Tina Fey (comediante) y Frances McDormand (ganadora del Oscar).

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El club de los perdedores debería ser permanente, era el lugar más divertido donde estar al final de las galas”, cuenta en Good Hang. El club nació tras repetidas derrotas en los Emmy; en estas reuniones festivas, los ganadores debían pagar una entrada a beneficio de iniciativas solidarias para acceder a la celebración.

Aquellas fiestas se organizaban en lugares como el Soho House, donde predominaban las competencias de baile y las bromas entre amigos. La complicidad y la libertad compartida entre integrantes eran el verdadero premio. Entre anécdotas, Hamm menciona dolores de pies por bailar toda la noche y rememora encuentros inesperados con otros actores, incluso en aeropuertos al día siguiente.

Del drama a la comedia televisiva

Jon Hamm en el final de 'Mad Men'
El actor recuerda el difícil proceso de audiciones antes de obtener el papel de Don Draper en Mad Men y la presión vivida hasta el final de la serie

Durante la conversación con Poehler, Hamm repasa su tránsito de los papeles dramáticos hacia la comedia en televisión. Recuerda que, en sus inicios, casi nadie lo imaginaba como comediante: “No es como que hagas Mad Men y piensen: ‘ese tipo seguro es gracioso’”. Subraya el impacto de su debut en Saturday Night Live y resalta la camaradería del equipo.

Hamm relata que, al llegar a Saturday Night Live, el elenco se disfrazó de personajes de los sesenta como homenaje a Mad Men, estableciendo así un tono lúdico. Tina Fey le ofreció papeles cada vez más excéntricos en 30 Rock, llevándolo incluso a interpretar un personaje con ganchos en vez de manos tras un accidente ficticio: ese tipo de humor, dice, le genera una sensación de libertad. El propio actor afirma: “Ese es el tipo de humor que me hace sentir libre”.

A continuación, Hamm menciona sus inicios representando papeles adultos cuando aún era joven, como el de Willy Loman a los 18 años. Aborda las frustraciones en las audiciones y las dificultades al buscar el papel de Don Draper: “El año que conseguí Mad Men hice prueba para siete proyectos y no quedé en ninguno”. Subraya que la confirmación de su elección como protagonista llegó tras un proceso extenso y sin comunicación oficial hasta el último momento.

Jon Hamm se conecta con la cultura pop latina a través del reggaetón y resalta el rol de Bad Bunny como banda sonora de su relación con su esposa Ana (REUTERS/Daniel Cole)
Jon Hamm se conecta con la cultura pop latina a través del reggaetón y resalta el rol de Bad Bunny como banda sonora de su relación con su esposa Ana (REUTERS/Daniel Cole)

Sobre el desenlace de Mad Men, confiesa: “Sentí el peso del final y la responsabilidad de no arruinarlo”. Subraya que la distinción entre su personalidad y la de Don Draper radica en la capacidad de reírse de sí mismo: ambos tienen defectos, pero él logró adoptar una perspectiva menos estricta.

Jon Hamm: del éxito al fenómeno viral

La dimensión más lúdica de Hamm se vincula a su afición por la cultura pop latina y el reggaetón. “Bad Bunny se volvió la banda sonora de mi relación con Ana, mi esposa”, comparte.

Ana, a quien conoció durante el rodaje final de Mad Men, lo inició en la música del artista tras un viaje a Colombia. Juntos asistieron a un concierto en Puerto Rico, y un video de Hamm bailando allí se viralizó en redes sociales. El actor condensa así la importancia del baile y la música tanto para sobrellevar momentos difíciles como para reforzar su vínculo sentimental.

Hamm narra su paso del drama a la comedia en televisión, mencionando la importancia de su debut en SNL y la confianza recibida en 30 Rock (REUTERS/Danny Moloshok)
Hamm narra su paso del drama a la comedia en televisión, mencionando la importancia de su debut en SNL y la confianza recibida en 30 Rock (REUTERS/Danny Moloshok)

A veces solo necesitas una expresión artística de alegría. Bailar, reírte, dejarte llevar”, reflexiona Hamm en Good Hang. Al cierre, la complicidad entre Hamm y Poehler se traduce en bromas sobre apodos y recuerdos asociados al español, mientras el actor narra cómo fue despojándose de la imagen rígida de Don Draper para exhibir su costado auténticamente humorístico.

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