
David Cross, conocido por sus papeles en Arrested Development y la serie de sketches Mr. Show with Bob and David, acaba de reavivar una vieja herida. En una reciente entrevista con el podcast Obsessed, conducido por Kevin Fallon, el comediante fue categórico al hablar de su experiencia en la saga Alvin y las ardillas: “Nunca volvería a trabajar con ninguna de esas personas por el resto de mi vida. Fueron simplemente horribles conmigo”.
Las declaraciones no sorprenden del todo a quienes han seguido la carrera de Cross. Durante años, el actor ha sido abiertamente crítico sobre su paso por la franquicia infantil de Fox, una experiencia que describió en múltiples ocasiones como la más desagradable de su vida profesional.
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El villano que nadie quería ser
Cross interpretó a Ian Hawke en las tres primeras películas de Alvin y las ardillas (2007, 2009 y 2011). Ian es el antagonista principal de la saga: un ejecutivo musical codicioso y sin escrúpulos que explota a las ardillas para su propio beneficio. Un papel que, irónicamente, Cross también tomó por razones económicas.
Según explicó el actor en el podcast Life is Short, conducido por Justin Long, cuando le llegó el guion de la primera película en 2007 llevaba seis meses sin trabajo.
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“Piensen en estar desempleado durante dos meses sin esperanza de nada en el horizonte. Ahora tripliquen eso”, escribió en aquel entonces en su blog personal, respondiendo a las críticas de colegas como Patton Oswalt, quien había bromeado públicamente con que Cross había “atrapado” el guion después de que él y Brian Posehn lo lanzaran al otro lado de la habitación con disgusto.
Cross nunca pretendió ocultar sus motivaciones. Lo hacía por dinero, y así lo dijo. Esa honestidad, sin embargo, le costaría caro.
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La tercera película: el límite
El punto de quiebre llegó con Alvin y las ardillas: Náufragos (Chipwrecked, 2011), una comedia musical en la que los protagonistas animados terminan varados en una isla tropical tras caer de un crucero. Para Cross, el rodaje fue una pesadilla de principio a fin.
Todo comenzó con un ultimátum navideño. En el podcast Obsessed, Cross relató que llevaba más de un año preguntando a los productores si lo necesitarían para la tercera entrega, sin obtener una respuesta clara. El motivo era urgente: estaba en Londres en plena preproducción de la segunda temporada de su serie The Increasingly Poor Decisions of Todd Margaret, un proyecto del que dependían entre 50 y 75 personas.
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La respuesta llegó de la peor manera posible. “Mi teléfono sonó. Era mi mánager, mi agente y mi abogado, y eso solo puede ser una muy buena noticia o una muy mala noticia”, contó Cross. “Mi mánager me dijo: ‘¿Estás sentado? Van a usarte en la tercera película de los Chipmunks’. Y mientras hablábamos de cómo podríamos gestionar un descanso en la preproducción, de repente me dijo: ‘Te necesitan en un avión el 3 de enero’”. Era casi Navidad.
“¿Qué?”, reaccionó el actor. “Dijeron que si no estabas allí, te demandarían. Y ni siquiera habíamos tenido esa conversación”.
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Obligado por contrato a cumplir, Cross tuvo que frenar su propio proyecto, perder locaciones y opciones de casting para Todd Margaret, y presentarse a filmar una película en la que pasó gran parte del tiempo disfrazado de pelícano a bordo de un crucero.
En su famosa aparición en el programa de Conan O’Brien en 2012, describió la experiencia como haber sido “forzado a punta de pistola legal” a pasar una semana en ese barco. “No había ninguna razón para que yo estuviera allí”, declaró. Además, remató su entrevista con un llamado público a no ver la película.
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Esa recomendación le salió cara. Según relató en el podcast de Justin Long, su contrato incluía una cláusula de no difamación vinculada a un bono económico. Los productores consideraron que Cross la había violado con sus declaraciones en televisión nacional, por lo que el actor perdió 150.000 dólares del bono acordado.
En el podcast, Cross también denunció un trato deliberadamente hostil por parte de la producción durante el rodaje. “Estaban haciendo cosas [ofensivas] a propósito. No sé qué decirte. Me dieron un tráiler horrible que tenía goteras... ese tipo de cosas”, recordó el actor.
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El actor evitó señalar directamente a los responsables —aclaró que no se refería a los actores del reparto ni al director Mike Mitchell, con quien aseguró llevarse bien— pero dejó claro que hubo personas específicas en la producción con quienes la relación fue irrecuperable. Con ellos, enfatizó que “no volvería a trabajar nunca más”.
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