
Durante más de una década, Lindsay Lohan ha hecho de Dubái su hogar, un cambio que transformó tanto su estilo de vida como su relación con la fama. La actriz se trasladó a Emiratos Árabes Unidos en 2014, buscando privacidad y tranquilidad.
Antes de establecerse en Dubái, la artista de 39 años pasó un tiempo en Londres, un paso intermedio que le permitió alejarse del ritmo constante de Los Ángeles.
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Sobre su decisión de dejar su residencia en Los Angeles, explicó en una entrevista con Vogue que ya no disfrutaba de la industria del entretenimiento.
“No me estaba divirtiendo en el negocio. No encontraba papeles que me encantaran. No era la vida que quería vivir, ¿sabes? No es una vida real. Me alejó tanto que me mudé al otro lado del mundo. Y estoy muy contenta de haber seguido mi instinto”, afirmó.
La mudanza le permitió distanciarse de la presión constante de Hollywood y de una cultura de vigilancia permanente que había marcado sus años de estrellato juvenil.
En Dubái, Lindsay Lohan encontró algo que nunca había experimentado como figura pública: anonimato en los espacios públicos y señaló que era como “una bocanada de aire fresco, el poder no tener que pensar demasiado cada segundo sobre lo que haces”.
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La privacidad adquirió un valor mayor tras casarse con Bader Shammas y dar la bienvenida a su hijo en 2023. A diferencia de su adolescencia bajo la atención mediática, su hijo crece sin la exposición que marcó sus primeros años de fama.
“Estar en Dubái me ayuda a conectar con la realidad. Puedo pasar tiempo con mi familia. La ciudad me da la sensación de estar con lo más importante”, comentó.
La actriz ha indicado que su rutina diaria ahora se centra en el hogar y la familia, desde las actividades escolares de su hijo hasta el tiempo compartido con su esposo, seleccionando cuidadosamente los proyectos de trabajo que se ajustan a su vida personal.
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“Soy muy selectiva con cuándo y dónde trabajo por mi esposo y mi hijo. Quiero hacer mi trabajo y volver a casa lo antes posible”, explicó.
El traslado a Dubái no implicó abandonar su carrera, sino replantearla. Tras varios años alejada de la actuación, la famosa decidió regresar cuando se sintió preparada, asumiendo roles y producciones bajo sus propios términos.
La distancia de la presión constante de Hollywood le permitió redescubrir el disfrute por la actuación, algo que sentía que había perdido durante su estrellato juvenil.
“Con la edad llega un tipo diferente de confianza. Y ahora se siente bien dirigir mi propio barco. Sabía que volvería cuando empezara a extrañarlo de nuevo”, indicó.
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En paralelo, Lindsay Lohan continúa vinculada a la actuación. Su próximo proyecto es la miniserie Count My Lies, producida por Hulu, donde compartirá elenco con Shailene Woodley y Kit Harington.
Sobre esta nueva etapa laboral, la intérprete señala que la experiencia adquirida con los años le otorga mayor seguridad para involucrarse en el desarrollo de sus personajes y expresar su visión sobre los proyectos en los que participa.
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