A los 35 años, el actor británico Jack O’Connell ha sorprendido al público no solo por su versatilidad en papeles intensos como los de 28 años después o Pecadores, sino también por el estado físico que exhibe en cada proyecto. Lo más llamativo de su caso es que, a diferencia de la mayoría de sus colegas que recurren a rutinas convencionales de gimnasio, O’Connell rechaza abiertamente los entrenamientos tradicionales. Su filosofía de preparación física, marcada por la autenticidad y la búsqueda de métodos alternativos, lo distancia de los estereotipos de Hollywood.
Según el actor, levantar pesas no le resulta atractivo ni útil para sus objetivos. “No me convencen los entrenamientos tradicionales, como levantar muchas pesas. Tengo que estar golpeando algo o pateando un balón. Si no, me parece un poco inútil. Quizás sea más una cuestión de mentalidad, pero simplemente no le veo el sentido. Creo que la combinación de boxeo y fútbol americano es una gran combinación para mí. Mantiene mi mente y mi cuerpo en forma. Odio el cardio, así que necesito disimularlo”, dijo. Esta preferencia por actividades dinámicas y deportivas, en lugar de la clásica musculación o el cardio repetitivo, se ha convertido en una de sus señas de identidad.
Jack O’Connell encuentra en el boxeo y el fútbol americano la clave para estar en forma y cumplir con las exigencias físicas de sus papeles. Percibe el ejercicio tradicional como monótono y poco estimulante; por el contrario, prefiere mantenerse activo mediante deportes que impliquen competencia, estrategia y variedad de movimientos. Esta elección no es casualidad ni capricho: tiene raíces profundas en su infancia.

Desde pequeño, la vida de O’Connell estuvo marcada por el deporte. Su entorno familiar y social favoreció el contacto temprano con el fútbol y, sobre todo, con el boxeo. Comenzó a practicar kickboxing a los once años, lo que considera una edad idónea para iniciarse, ya que permite aprovechar la flexibilidad y capacidad de aprendizaje propias de la juventud.
“Empecé a practicar kickboxing a los 11 años, lo cual me parece una buena edad para comenzar. Puede que sea un poco tarde si quieres competir, pero aún eres flexible y moldeable. Los movimientos se te dan con más facilidad cuando tienes esa juventud de tu lado”, explicó el actor. Posteriormente, canalizó su energía en el boxeo, desarrollando velocidad y precisión en los golpes y forjando una afinidad con la ciencia detrás de este deporte.
O’Connell sostiene que el boxeo, lejos de ser un simple espectáculo de fuerza bruta, representa la forma más pura de competencia entre dos individuos. “No me parece un deporte brutal. Tiene consecuencias brutales, sí, pero en esencia es la lucha más pura entre dos individuos. Todo empieza en ese gimnasio, y ahí es donde se ganan muchas de esas peleas. Eso me fascina. Lo que aprendo del boxeo es mucho más que lo que aprendo en el gimnasio”. Esta perspectiva ha influido en su forma de entender la preparación física y en la manera en que aborda los retos actorales.
La experiencia y el bagaje deportivo de O’Connell le han resultado fundamentales en su carrera. Cuando se preparó para interpretar a un luchador a puño limpio en la película “Tierra Salvaje” (2019), aprovechó sus años de entrenamiento en boxeo y kickboxing. Asistió a sesiones intensivas en Westside Boxing de Londres y Boston Boxing and Fitness de Brighton, y recibió consejos de la boxeadora olímpica Sandy Ryan para perfeccionar sus movimientos. “El físico que tenía al empezar a rodar era el que tenía después de centrarme exclusivamente en el boxeo”, relató O’Connell, quien nunca buscó parecer un luchador sobrehumano, sino creíble y auténtico en pantalla.
Sin embargo, el mayor desafío físico de su carrera llegó cuando fue elegido para dar vida a Louis Zamperini en “Invencible (Unbroken)”. Zamperini, atleta olímpico estadounidense y prisionero de guerra en Japón durante la Segunda Guerra Mundial, requería una transformación radical que implicaba perder peso y modificar completamente su silueta atlética. La directora Angelina Jolie buscaba a alguien que pudiera lucir la complexión delgada y resistente de un corredor de fondo. O’Connell, con solo 22 años en ese momento, disponía de un margen de apenas 18 días para lograr la metamorfosis.
La estrategia de preparación fue extrema. El entrenamiento diario oscilaba entre cuatro y cinco horas, con foco en la fuerza central y la resistencia aeróbica. El objetivo era claro: perder el máximo peso posible sin sacrificar la salud y alcanzar la imagen de un corredor de media distancia desnutrido. “Supe de inmediato que la nutrición sería lo más importante”, explicó Greg Smith, entrenador personal de O’Connell para la película. El equipo descartó el levantamiento de pesas para minimizar el riesgo de lesiones y orientó el trabajo hacia el desarrollo del core y la capacidad cardiorrespiratoria.

La dieta jugó un rol determinante en la transformación. O’Connell debió adaptarse a un régimen alimenticio estricto para reducir grasa corporal y perder masa muscular, mientras mantenía la energía necesaria para cumplir las exigentes jornadas de entrenamiento. Además, el actor enfocó el trabajo físico en replicar el estilo de carrera único de Zamperini, quien corría con una peculiaridad: las caderas se le dislocaban ligeramente en cada zancada. Esto lo llevó a realizar estiramientos específicos para ampliar la zancada y evitar lesiones. “Durante el entrenamiento, mientras trabajaba en mi resistencia, después de esas sesiones, dedicábamos un rato a estirar”, detalló O’Connell.
A pesar de la presión del tiempo y la dificultad del reto, O’Connell encontró ventajas en su historia deportiva. La práctica de fútbol americano y las carreras en pista durante su infancia y adolescencia le proporcionaron una base de velocidad y capacidad de adaptación, lo que facilitó la transición al perfil físico de Zamperini. “Creo que tenía una ventaja, simplemente porque jugaba mucho al fútbol americano de pequeño”, afirmó el actor, quien también recurrió a la pista de atletismo cuando no podía practicar otros deportes.
La historia de Jack O’Connell demuestra que la preparación física para el cine puede ir mucho más allá de los métodos convencionales. Su trayectoria, marcada por la búsqueda de autenticidad y el rechazo a las fórmulas estándar, lo confirma como un ejemplo de versatilidad y compromiso en la industria.
Últimas Noticias
De la Premier League a la gran pantalla: el polémico futbolista que se volvió un icono de acción
Convertido en un rostro inconfundible para las cámaras, Vinnie Jones dejó huella en Hollywood a través de personajes intensos y colaboraciones con directores de renombre como Guy Ritchie

Susan Lucci se refirió a la muerte de su esposo: “No lucho contra la tristeza, solo la dejo pasar”
La artista y escritora estadounidense repasó en exclusiva son People su travesía emocional, mostrando cómo enfrenta los altibajos del duelo y reivindicando la aceptación como elemento clave en su proceso de resiliencia

Stephen King reconoce: “No creo que pudiera soportar volver a tratar con Pennywise. Demasiado aterrador, incluso para mí”
El reconocido autor norteamericano, famoso por sus éxitos en horror, describe el impacto emocional y mental que le supondría reencontrarse con su personaje más icónico de la literatura contemporánea

Ethan Hawke cuestionó la influencia de Tom Cruise sobre sus exigencias para las escenas peligrosas
Mientras el debate sobre el realismo en las superproducciones se intensifica, algunos artistas defienden nuevas formas de concebir la acción en pantalla y la valoración del trabajo en equipo
Ira Parker reveló su visión única para la nueva serie: “Eso es el Game of Thrones que vive en mi cabeza”
El showrunner de “El Caballero de los Siete Reinos”, compartió desde su experiencia profesional una perspectiva inédita sobre la franquicia. Entrevistado por Esquire, prometió enfoques inesperados y una atmósfera innovadora en pantalla



