El lado oscuro de Tigger: La complicada vida de Paul Winchell, la voz original del personaje de ‘Winnie the Pooh’

La hija del actor relató los desafíos de crecer con un padre talentoso pero emocionalmente distante.

Guardar
Fuera del escenario, Paul Winchell
Fuera del escenario, Paul Winchell tuvo varios momentos desafortunados. (Captura de video)

Durante décadas, Tigger fue sinónimo de alegría despreocupada, optimismo y energía inagotable en el universo de Winnie the Pooh. Sin embargo, detrás de la voz que dio vida al icónico personaje se escondía una historia personal mucho más compleja.

Paul Winchell fue una figura multifacética del entretenimiento estadounidense, pues además de ser el primer actor en interpretar a Tigger, tuvo una prolífica carrera como ventrílocuo en televisión y desarrolló inventos médicos, entre ellos un corazón artificial temprano.

Así lo reveló April Winchell, hija del actor, ventrílocuo e inventor Paul Winchell, en una reciente entrevista en el programa Nostalgia Tonight with Joe Sibilia, donde habló sobre la relación que mantuvo con su padre.

Según relató su hija, su vida fuera del escenario estuvo marcada por conflictos emocionales profundos que impactaron de lleno en su familia.

Paul Winchell tuvo una relación
Paul Winchell tuvo una relación complicada con sus hijos. (Captura de video)

April recordó que durante su primera infancia mantuvo una relación cercana con su padre, vínculo que se quebró tras el divorcio de Winchell con su madre, la escritora Nina Russell.

A partir de esa separación, la dinámica familiar se volvió cada vez más tensa. “Mi papá llegó a un punto en el que no quería estar conmigo porque decía que le recordaba a mi madre y que me parecía demasiado a ella”, contó.

La distancia se volvió definitiva cuando April tenía apenas 13 años. “Para entonces ya no hablábamos. Todo se volvió muy amargo entre ellos”, explicó, describiendo esa ruptura como una pérdida profunda que marcó su adolescencia.

A los 22 años, tras casarse en 1982, decidió intentar una reconciliación, con la esperanza de reconstruir el vínculo. El reencuentro, sin embargo, fue incómodo. Paul la recibió con una parrillada y grabó una entrevista casera con una cámara controlada por joystick, material que April aún conserva.

April Winchell intentó reconciliarse con
April Winchell intentó reconciliarse con su padre tras casarse, pero no salió como esperaba. (Captura de video)

Pero un comentario volvió a tensar la relación: “Se acercó con la cámara y dijo: ‘Dios, te ves igual a tu madre’. Ahí pensé: ‘Ya empezó’”, recordó. Pese a ese tropiezo, April mantenía la ilusión de retomar el contacto, algo que finalmente no ocurrió.

Años más tarde, cuando ella misma incursionó en el mundo del doblaje y trabajó en la serie Goof Troop en 1992, fue Jim Cummings —quien había comenzado a compartir la voz de Tigger con Winchell— quien la animó a intentarlo nuevamente. Según April, Cummings le aseguraba que su padre hablaba de ella y quería verla.

El nuevo acercamiento tampoco prosperó. “Estaba enojado desde el primer momento”, relató. Fue en ese contexto que Paul le confesó que había sido diagnosticado con trastorno bipolar y que estaba medicado.

Paul Winchell fue diagnosticado con
Paul Winchell fue diagnosticado con trastorno bipolar. (Captura de video)

Aunque April respetó su situación, decidió establecer un límite claro: la relación no podía incluir a su madre. Esa condición, explicó, fue imposible de aceptar para él. No volvieron a hablar.

La distancia se extendió incluso más allá de la vida. En 2005, April y sus hermanas se enteraron de la muerte de Paul Winchell a través de la radio.

“Mi padre pidió que ninguno de sus hijos fuera notificado, porque quería que lo viéramos en las noticias. Fue la única vez que creo que lloré por eso. Me impactó que todavía existiera tanto deseo de causar dolor”, reveló.

Paul Winchell pidió que sus
Paul Winchell pidió que sus hijos no fueran notificados de su muerte. (Captura de video)

A pesar de esa herida, April ha encontrado una forma personal de reconciliarse con el legado de su padre. Dos veces al año limpia la estrella de Paul Winchell en el Paseo de la Fama de Hollywood.

“No es un premio al Padre del Año. Es un reconocimiento a su contribución. Él dejó el mundo mejor de lo que lo encontró, y eso no es algo que todos puedan decir”, dijo.