Diane Keaton, reconocida por su trabajo en películas como Annie Hall y El Padrino, murió a los 79 años. La noticia generó conmoción en el mundo del cine, en parte debido a la reserva con la que manejó tanto su vida privada como sus problemas de salud.
Aunque la causa de su deceso no ha sido revelada hasta el momento, Keaton había compartido detalles sobre enfermedades que enfrentó a lo largo de su vida.
A los 21 años, fue diagnosticada con cáncer de piel, una condición que, según relató, tiene precedentes en su familia. En una entrevista con Los Angeles Times en 2015, abordó su cuadro de salud.
“Es una historia familiar. Recuerdo que mi tía Martha tuvo un cáncer de piel tan severo que le retiraron la nariz. Mi padre tuvo cáncer basal de piel, y mi hermano también”, explicó.

Sobre la naturaleza de la enfermedad, recalcó: “Es complicado con este cáncer de piel. Por eso hay que ponerse protector solar”.
Keaton admitió que no prestó la debida atención a su piel durante décadas. “En mis 20’s no le daba mucha importancia”, reveló por ese entonces.
“No investigaba ni me importaba, y eso fue una tontería porque me ha perseguido toda mi vida adulta, incluso recientemente. No empecé con el cuidado solar hasta los 40”, añadió en la misma entrevista.
Décadas después de ese primer diagnóstico, la estrella enfrentó otro episodio de cáncer de piel, esta vez de células escamosas, para el que requirió dos cirugías.
Los tratamientos sirvieron para que tomara conciencia sobre la necesidad de mantener hábitos de prevención y autocuidado.

Otra lucha en la vida de la artista fue un prolongado episodio de bulimia, que padeció en su juventud. Mientras trabajaba en un espectáculo de Broadway, le pidieron perder peso. Desde entonces, su relación con la alimentación se volvió problemática.
Diane Keaton detalló que en un momento su cena habitual consistía en “un balde de pollo, varias porciones de papas fritas con queso azul y kétchup, algunas cenas de televisión, un litro de refresco, libras de caramelos, un pastel entero y tres pasteles de crema de plátano”, alimentos que luego provocaban episodios de vómito.
Abordó el tema en su libro de memorias de 2011, titulado Then Again. Cuando le preguntaron en una entrevista por qué decidió hablar abiertamente sobre su trastorno alimenticio, respondió:
“Porque es parte de mi vida. Guardar secretos no te ayuda en nada. Da igual; sinceramente, no tiene consecuencia, pero para mí es bueno sentir que ya no lo guardo”.
En su misma declaración, afirmó que dijo la verdad. “No tengo nada que ocultar”, sostuvo. “No es relevante, pero para mí se siente bien. Creo que soy una hermana para todas las mujeres —y seguramente hombres también— que hayan tenido algún tipo de trastorno alimenticio, y soy parte del equipo”.
¿Qué pasó con Diane Keaton antes de su muerte?
En meses recientes, la salud de Keaton empeoró notoriamente, según fuentes cercanas citadas por People. “Su deterioro ocurrió muy rápido, lo que fue devastador para todos los que la querían”, afirmó un amigo de la actriz.
“Fue tan inesperado, especialmente para alguien con tanta fortaleza y espíritu”. La fuente añadió que durante sus últimos meses, la actriz estuvo acompañada únicamente por sus familiares más cercanos, quienes optaron por mantener la situación en extrema privacidad. Incluso amigos de largo tiempo no conocían la gravedad de lo que sucedía.
A mediados de marzo, Keaton tomó decisiones que sorprendieron a su círculo: puso en venta la que describía como su “casa soñada”. Afamada en el ámbito del diseño de interiores por su trabajo renovando propiedades, había invertido ocho años en restaurar la vivienda de Los Ángeles que adquirió en 2017.
En su libro The House that Pinterest Built, comentó que la inspiración para ese inmueble provenía del cuento infantil Los tres cerditos, imaginando desde pequeña que, como el tercer cerdito, algún día viviría en una casa de ladrillo.
En una entrevista para Wine Spectator en 2017, la ganadora del Oscar confesó que siempre sintió interés por las casas, aunque encontraba fallas en cada propiedad; sobre la última señaló: “Algo está bien, porque me encanta”.
Las rutinas también cambiaron. Durante años, Diane Keaton era vista paseando a su perro diariamente por el vecindario de Brentwood. Vestía de manera similar en cada ocasión, con sombrero y gafas de sol, independientemente del clima.

Según relató una fuente a People, dejó de salir e interactuar con los vecinos en los últimos meses. “Vivió muchos años en Brentwood. Amaba su barrio. Era muy amable, graciosa y conversadora”, dijeron desde su entorno.
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