El neozelandés Antony Starr, mundialmente reconocido por interpretar a Homelander en The Boys, vuelve al centro de la atención con su participación en el thriller de acción G20, que estrenó en Prime Video el 10 de abril.
Con una mezcla de humor ácido y honestidad, Starr abrió la puerta a detalles íntimos de su vida cotidiana, sus recuerdos familiares y su visión sobre los héroes y villanos que marcaron su carrera.
G20: acción, tensión política y rodaje entre tiburones
El thriller de acción G20 marcó un nuevo giro en la carrera de Antony Starr. En la película, el actor comparte pantalla con Viola Davis, quien interpreta a la presidenta de los Estados Unidos enfrentando una crisis internacional en una cumbre del G20 que se convierte en escenario de un ataque armado.
La producción combina tensión política, escenas de combate y situaciones límite, una fórmula que le permitió a Starr moverse con naturalidad en el terreno de la acción.
El rodaje se llevó a cabo en Sudáfrica, un destino que dejó una impresión particular en el actor, aunque por razones poco usuales.

Starr reveló que, pese a su pasión por el surf, evitó el mar durante las grabaciones y comentó con humor: “Filmamos el G20 en Sudáfrica pero no iba a meterme en el agua allí, ¡había demasiados tiburones!”.
Si bien el foco principal del relato recae sobre el personaje de Davis, la participación de Starr refuerza su perfil dentro del género de acción, al que ya había incursionado con anterioridad.
Sin embargo, el propio actor desestima las comparaciones con figuras icónicas. “He hecho acción, pero no me considero un Arnold Schwarzenegger o Sylvester Stallone moderno porque tengo espejos en mi casa y puedo ver mi tipo de cuerpo. ¡No hay riesgo de comparación!”, afirmó con ironía.
Cuando se le planteó el dilema entre Schwarzenegger o Stallone, Starr eligió sin dudar: “Schwarzenegger. Un amigo y yo vimos Commando, en los días del VHS, hasta que la cinta se volvió inservible”.

La presencia de Starr en G20 fortalece su posicionamiento en el mercado internacional más allá de su rol en The Boys, aportando una dimensión más realista y contemporánea a su carrera, sin renunciar a su sello personal.
De Homelander al Joker: los villanos favoritos
Aunque es mundialmente reconocido por su interpretación de Homelander, el despiadado y perturbador villano de The Boys, Antony Starr no se limita a replicar clichés del género.
En la entrevista con Empire, expresó una conexión particular con los personajes oscuros, aquellos que rompen con las convenciones heroicas.
Al ser preguntado por su “superhéroe” favorito, respondió entre risas: “¡Me siento obligado a brindarle apoyo a Homelander porque todos lo odian mucho!”.

Starr fue más allá al referirse a uno de los villanos más complejos del cine reciente. “No es realmente un superhéroe, pero es de ese mundo... Me encantó el Joker de Joaquin Phoenix”, destacó. Y agregó: “La primera película fue increíble. Estaba anclado en una realidad muy profunda y oscura”.
En su experiencia como intérprete, Starr explicó por qué le atraen los papeles de villano: “Tiendo a amarlos. Ya he tocado algunos y no eres el punto de conexión para la audiencia, así que te deja mucho espacio para explorar”.
Sin embargo, en el caso de Joker, observó una excepción notable y resaltó que “fue una película interesante porque él era el nexo con los espectadores”.

El arte de esquivar eventos sociales
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista fue cuando Starr confesó una habilidad que pocos estarían dispuestos a admitir.
“Encuentro excusas para salir de los eventos sociales. Hago planes y luego, el 99.9% de las veces, en el día, digo: ‘Dios mío, realmente no quiero hacer eso’”, explicó el actor de 49 años.

Llevó esta costumbre al extremo durante la pandemia, a la que incluso le encontró una utilidad práctica: “El Covid fue maravilloso para mí, en ese sentido, y solo en ese contexto. En un momento, guardé una foto de una prueba de Covid que resultó positiva para poder decir: ‘Lo siento’”.
Surfistas en la pared y tiburones en el set
Antony Starr creció en una playa de Nueva Zelanda y ese origen sigue estando muy presente en su vida. Al ser consultado sobre a quién tenía en un póster durante su infancia, respondió: “Tuve un surfista porque crecí en Nueva Zelanda, en una playa. Era un australiano llamado Mark Occhilupo. Por él sigo surfeando siempre que puedo”.
Ese vínculo con el mar también se refleja en su estilo de vida actual: “Tengo una caravana y me encanta recorrer la hermosa costa californiana con mis perros”.
Por último, Starr compartió un recuerdo entrañable vinculado a su infancia y a su relación con su padre: “Mi papá y yo nos levantábamos a ver el fútbol. La Copa del Mundo. Siempre era medianoche en Nueva Zelanda, y comíamos un sándwich de pan blanco con queso y cebolla. Realmente básico. Precioso”.
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