
Shawn Corey Carter, mejor conocido como Jay-Z, ha protagonizado los titulares de todos los medios de entretenimiento por presuntamente haber abusado de una chica de 13 años en el año 2000 en compañía de otro rapero que ya enfrenta múltiples acusaciones de crímenes sexuales: Sean “Diddy” Combs.
No pasó mucho tiempo para que el esposo de Beyoncé se pronunciara al respecto y negara las acusaciones, de hecho, se reportó que ya planea una contrademanda por difamación en contra de la ahora mujer que ha preferido permanecer en el anonimato.
Y mientras el caso se sigue desarrollando, el nombre y la trayectoria de Jay-Z comienzan a generar muchas preguntas en torno a su imagen.

Antes del escándalo, muchos usuarios en redes reconocían al rapero por ser el padre de los hijos de Queen B. Otros tantos reconocen la trayectoria de Jay-Z por éxitos masivos como “Niggas in Paris” junto a Kanye West y “Empire State of Mind” en compañía de Alicia Keys.
Sin embargo, muy pocos saben que Carter, a pesar de tener una trayectoria artística que se podría considerar “discreta”, es actualmente el artista más rico del planeta, amasando una fortuna de USD 2.5 billones de dólares.
Ni Elton John con su medio siglo de trayectoria, ni Paul McCartney cobrando las jugosas regalías de su época con los Beatles ni Taylor Swift con su histórico Eras Tour alcanzan el éxito financiero de Jay-Z.

Pero, si Carter no está ni cerca de tener las reproducciones en Spotify de los artistas antes mencionados y mucho menos su poder de convocatoria para conciertos, ¿cómo fue que llegó a tener una fortuna tan inmensa?
De vender drogas en Brooklyn a un respetado hombre de negocios
Shawn Carter, creció en un barrio problemático de Brooklyn, rodeado por la violencia y el crimen. Su infancia estuvo marcada por la ausencia de un padre, quien lo abandonó debido a problemas con las drogas y fue asesinado cuando Jay-Z tenía solo 11 años. A los 13 años, Carter se vio envuelto en la venta de crack y cocaína. En una ocasión, incluso disparó a su hermano en el hombro durante una discusión.
Su juventud estuvo marcada por otros incidentes, como cuando en 1999 apuñaló a un productor de discos en un club nocturno de Nueva York, por lo que fue sentenciado a tres años de libertad condicional.
A pesar de este turbulento pasado, Jay-Z logró redirigir su vida. La música se convirtió en su salvavidas, gracias a una profesora que lo motivó a seguir su pasión. Desafió el rechazo inicial de grandes discográficas al vender sus propios CDs y establecer su propio sello discográfico en 1996. Con el tiempo, no solo se convirtió en un artista exitoso cuyas ventas de discos le han generado poco más de USD 70 millones de dólares, sino también en un empresario multifacético.
Los múltiples negocios de Jay-Z
El imperio financiero de Jay-Z va mucho más allá de la música. Ha incursionado en el cine, los videojuegos, las fragancias y la moda. Actualmente, es copropietario del equipo de la NBA Brooklyn Nets y de la exclusiva marca de champán Armand de Brignac, considerado su activo más valioso y cuyo valor se estima en USD 290 millones de dólares.
Además, su participación en la casa de coñac D’Ussé le suman casi USD 95 millones de dólares a su patrimonio, junto a la compañía discográfica Roc Nation y el servicio de música en streaming Tidal que le añade más ceros a su fortuna.

Su impresionante colección de arte y una vasta suma en efectivo e inversiones, incluida una participación considerable en Uber de USD 65 millones de dólares, son otros pilares de su fortuna. En el sector inmobiliario, Jay-Z y su esposa Beyoncé poseen propiedades en Manhattan, The Hamptons y una opulenta finca en Bel-Air, Los Ángeles.
Estas adquisiciones reflejan no solo su éxito económico, sino también su aspiración de ofrecer un entorno privilegiado a su familia. Después del nacimiento de sus mellizos, Rumi y Sir, en 2017, se aseguró de registrar los nombres de sus hijos, al igual que el de su hija mayor, Blue Ivy, para protegerlos de su explotación comercial.
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