
Este 14 de julio, El Salvador conmemora el Día del Médico, una fecha idónea para volver la mirada hacia aquellos pilares que han sostenido la salud pública de la nación a lo largo de décadas. Entre esos nombres destaca, con una nitidez impecable, el del doctor Ernesto Navarro Marín, médico infectólogo.
A sus 85 años de vida y con 59 años de ejercicio profesional continuo, la biografía del doctor Navarro no es solo la historia de un hombre con vocación inquebrantable; es, en sí misma, el relato vivo de la evolución médica y social de El Salvador desde la segunda mitad del siglo XX.
PUBLICIDAD
Navarro Marín pertenece a una generación forjada en la mística del esfuerzo absoluto, donde la medicina se aprendía con el rigor de la observación directa y el respeto absoluto a los grandes maestros. Su viaje comenzó mucho antes de portar el estetoscopio, en las aulas del histórico Instituto Nacional General Francisco Menéndez (INFRAMEN).
En 1960, el doctor Navarro Marín logró ingresar a la Escuela de Medicina de la Universidad de El Salvador, una época en la que el acceso a la carrera era un privilegio disputado con uñas y dientes: de 500 aspirantes, solo 46 lograban una plaza.
PUBLICIDAD

La facultad gozaba entonces de la prestigiosa categoría “Clase A”, impulsada por un profesorado de talla internacional que incluía a destacados científicos españoles y a luminarias locales como el doctor Fabio Castillo en fisiología o la doctora María Isabel Rodríguez en fisiología y farmacología.
Fue en el emblemático edificio de La Rotonda donde el estudiante de medicina vivió también el pulso convulso de la historia salvadoreña. Durante las protestas estudiantiles que precipitaron crisis políticas a inicios de la década de los sesenta, Navarro Marín y sus compañeros quedaron acordonados por las fuerzas de seguridad dentro de la escuela durante tres días consecutivos.
PUBLICIDAD
Aquella experiencia grabó en su memoria la profunda solidaridad del pueblo salvadoreño, que desde las calles aledañas les lanzaba bolsas con comida para mitigar el encierro. A pesar de las vicisitudes, se graduó en 1968, a la temprana edad de 23 años.
El sacrificio de un obstetra imprevisto y la lucha contra las epidemias
Para financiar sus estudios y convertirse en el profesional que tanto anhelaba, el doctor Navarro Marín tuvo que redoblar esfuerzos. Siendo hijo de un carpintero en una familia de seis hermanos, los recursos económicos escaseaban.
Al pasar al cuarto año de la carrera, combinó las extenuantes jornadas de estudio con el trabajo nocturno en la Maternidad del Seguro Social.
PUBLICIDAD
Aunque su destino final sería la infectología, en aquel rincón hospitalario atendió alrededor de tres mil partos para sostener su carrera, una labor titánica que dejó su firma plasmada en miles de bitácoras de nacimiento en 1964.
Como infectólogo, el doctor Navarro ha sido testigo en primera línea de las grandes batallas epidemiológicas del país. Le tocó encarar los años oscuros del cólera, atendiendo a pacientes deshidratados al extremo en camas de lona diseñadas para contener la crisis de una enfermedad altamente contagiosa.

Vivió la transición epidemiológica de 1965, cuando el dengue ingresó por primera vez al territorio salvadoreño procedente de Honduras y el Caribe, confundiéndose inicialmente con brotes de rubéola debido a la falta de antecedentes de la enfermedad en el país.
PUBLICIDAD
Vio de cerca el sufrimiento causado por la poliomielitis y el funcionamiento del histórico “pulmón de hierro” en el Hospital Bloom, un respirador de presión positiva que mantenía con vida a los niños paralizados por el virus.
Su experiencia abarca la era previa a las campañas masivas de vacunación, habiendo padecido él mismo y sus hermanos la tos ferina, el sarampión y la varicela, enfermedades que hoy en día son inmunoprevenibles gracias al avance de la ciencia y los esquemas nacionales de salud.
Un legado tallado en la docencia y la gestión pública
El impacto del doctor Navarro Marín trasciende la práctica clínica en el consultorio. Su profunda vocación por transmitir el conocimiento lo llevó a ser una pieza clave en la educación médica superior de El Salvador. Fundó el Departamento de Microbiología de la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer (USAM) y, posteriormente, el de la Universidad Evangélica de El Salvador en 1972.
PUBLICIDAD
Tras realizar estudios de posgrado en los Estados Unidos, donde fungió como instructor en la prestigiosa Universidad de Cornell, regresó al país en 1974 para transformar la enseñanza de la microbiología, la inmunología y la parasitología en la Universidad de El Salvador.
Su liderazgo intelectual y académico lo condujo a ocupar cargos de alta responsabilidad, tales como:
- Representante ante el Consejo Superior Universitario
- Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de El Salvador, en una época donde era la única institución encargada de formar a los médicos de la república.

Más tarde, puso su experiencia al servicio del Estado desempeñándose como Viceministro de Salud, desde donde impulsó proyectos pioneros de asistencia a distancia para llevar alivio a los municipios más aislados del país.
Este 14 de julio, la figura del doctor Ernesto Navarro Marín se erige como un espejo para las nuevas generaciones de profesionales de la salud. Su trayectoria demuestra que la excelencia médica no solo reside en la acumulación de títulos o en el acceso a herramientas modernas, sino en la sensibilidad humana, el ojo clínico templado por la experiencia y el compromiso inquebrantable con la vida que inició hace casi sesenta años en las salas del Hospital Rosales.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Tres hermanos se entregan a las autoridades dominicanas por el homicidio de un repartidor en Santiago
La institución informó que los imputados llegaron a la Subdirección Regional de Investigación de la DICRIM acompañados por familiares, luego de una persecución policial.

Honduras activa Alerta Verde por 72 horas por riesgo de inundaciones en Gracias a Dios y Olancho
La medida preventiva responde a la persistencia de condiciones atmosféricas inestables que podrían generar crecidas de ríos, inundaciones en comunidades vulnerables

Los atletas Roberto Hernández y Alisson Montano serán los abanderados de El Salvador para los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026
El Comité Olímpico de El Salvador confirmó la designación de los representantes del tiro con arco y del taekwondo para encabezar la delegación en la ceremonia inaugural del 24 de julio en Dominicana

Guatemala: El rector Walter Mazariegos confirma que la Usac irá al Congreso solo para votar por la presidencia de la postuladora a Contralor
La participación de la Universidad de San Carlos en la sesión del 15 de julio se limitará a elegir a uno de tres aspirantes, según explicó su máxima autoridad, que descartó competir por ese cargo

“El Centro Histórico de El Salvador pasó de zona prohibida a atraer 2.5 millones de visitantes ”, afirma entidad del Gobierno
Según Manuel Rodríguez Joachin, director de la Autoridad de Planificación del Centro Histórico (APLAN), la reducción de la burocracia y la coordinación estatal han generado un repunte de inversiones que posiciona al Centro Histórico como referente urbano en El Salvador



