“¿Puedo estar a la altura?”: Olivia Wilde recordó el desafío de actuar frente a un elenco de estrellas durante La invitación

En una entrevista con Rolling Stone, la actriz y directora recordó el síndrome del impostor que sintió al compartir escenas con figuras como Edward Norton y Penélope Cruz y cómo esa experiencia marcó el rodaje

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Olivia Wilde confesó en Rolling Stone que sintió síndrome del impostor al actuar y dirigir La invitación junto a Edward Norton, Penélope Cruz y Seth Rogen (YouTube: DiamondFilmsLatam)

Olivia Wilde habló de sus miedos en la revista Rolling Stone y contó que sintió síndrome del impostor cuando terminó delante de cámara en La invitación, junto a Edward Norton, Penélope Cruz y Seth Rogen, al mismo tiempo que dirigía la película.

En la entrevista en Rolling Stone, Olivia Wilde dijo que al principio no pensaba actuar en La invitación, pero acabó asumiendo el papel tras la salida de otra actriz. Explicó que dudó de estar a la altura de sus compañeros y que, a la vez, le inquietaba dirigir una historia que reflexiona sobre el sexo, el deseo y la incomodidad de hablar de intimidad en público.

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Wilde explicó que al principio ni siquiera contemplaba aparecer en pantalla. “Había alguien interesada con mucha generosidad, pero es una persona muy ocupada y no pudo hacerlo”, relató a Rolling Stone.

Cuando el reparto y el equipo le propusieron que asumiera el personaje, recordó su reacción inmediata: “Pensé: ‘¿En qué mundo voy a actuar frente a Edward Norton, Penélope Cruz y Seth?’”. “Tenía algo así como síndrome del impostor”, agregó.

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Olivia Wilde
Olivia Wilde contó que no pensaba actuar en La invitación, pero asumió el papel tras la salida de otra actriz (Millie Turner/Invision/AP)

Wilde también habló del otro temor que le planteaba el proyecto. “¿Puedo estar a la altura de estos maestros como actriz y, al mismo tiempo, hacer ese trabajo sin fallarles como directora?”, dijo. Sobre esa doble tarea, fue igual de directa: “Sin duda es dividir la mente entre dos trabajos”.

Cómo convirtió la inseguridad en método de dirección

Wilde contó que esa tensión terminó integrada en la forma de hacer la película: “En esta película en particular terminó siendo esencial, porque éramos un equipo muy pequeño y era un cuerpo menos en el set”.

La cineasta describió un rodaje sin el aparato habitual: “No había monitores. No había nada de eso. Estábamos todos juntos en este decorado que construimos en un estudio”.

Desde ese lugar, dijo, pudo dirigir desde dentro de la escena: “Yo estaba muy metida en la energía de las interpretaciones, y como directora podía sentir cuándo íbamos por el camino correcto”.

Olivia Wilde dijo que la inseguridad quedó integrada a su método de dirección en un rodaje con un equipo pequeño y sin monitores en el set (REUTERS/Mario Anzuoni)
Olivia Wilde dijo que la inseguridad quedó integrada a su método de dirección en un rodaje con un equipo pequeño y sin monitores en el set (REUTERS/Mario Anzuoni)

Defendió la decisión de filmar en orden cronológico después de 2 semanas de ensayos. “Tuvimos este proceso de ensayo de 2 semanas con Will McCormack y Rashida Jones, y los seis despedazamos esto”, contó al medio.

Wilde describió ese trabajo, según Rolling Stone, como una reescritura colectiva. “Fue una colaboración real, un verdadero laboratorio del material, donde la mejor idea era la que ganaba”.

También dijo que quería filmar en secuencia. “También era una oportunidad de filmar en secuencia, porque podíamos hacerlo al estar en una sola localización, y además rodamos en 35 mm”.

La intimidad y el sexo como conversación incómoda

Al hablar de La invitación y de I Want Your Sex, Wilde dijo en Rolling Stone que ambas películas terminaron dialogando entre sí: “Solo después de hacerlas pensé: ‘Un momento, son absolutamente un programa doble’”.

La cineasta dirigió La invitación desde dentro de la escena y afirmó que así podía percibir la energía de las interpretaciones (A24 via AP)
La cineasta dirigió La invitación desde dentro de la escena y afirmó que así podía percibir la energía de las interpretaciones (A24 via AP)

La diferencia, según ella, está en el ángulo; “La invitación trata un poco más de lo que pasa cuando no hablamos de eso”.

Llevó la reflexión hacia lo que las parejas callan: “Las personas contienen multitudes. También contienen una multitud de fantasías sexuales de las que no hablan, ni siquiera con sus parejas”.

Wilde rechazó la idea de que el problema sea la sexualidad en sí misma: “Creo que la sexualidad no es algo con lo que la gente se sienta incómoda”.

Lo que sí genera resistencia, añadió, es exponer esas conversaciones ante otros: “Creo que la idea de compartir esas conversaciones en un foro público es algo que todavía nos pone un poco nerviosos, pero los nervios son lo que lo hace divertido”.

Por qué defiende la experiencia compartida en salas

Penélope Cruz, Olivia Wilde, junto a Edward Norton y Seth Rogen en la película 'La invitacion'
Wilde describió La invitación como una reescritura colectiva en una sola localización, con filmación en secuencia y rodaje en 35 mm

Wilde extendió esa idea a la exhibición en cines y defendió que ciertas reacciones solo cobran sentido cuando se viven con desconocidos: “Las comedias, más que cualquier otro género, se benefician de la experiencia colectiva”.

La actriz comparó ese efecto con el terror o el suspenso, aunque puso a la risa en un lugar aparte: “Creo que nos hemos quitado la oportunidad de sentir una comedia con otras personas y de reír”.

Para sostener ese argumento, mencionó la respuesta del público a La invitación, que según la entrevista ya se exhibe en salas y está disponible en todas partes desde el 10 de julio: “Las experiencias que la gente está teniendo en los cines con esta película me están volando la cabeza”.

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