El Salvador cambió su matriz eléctrica en 2025: el gas natural, la hidroeléctrica y la geotermia generaron más del 75%

Los datos de la Unidad de Transacciones indican que esas tres fuentes desplazaron a los derivados del petróleo y marcaron una reconfiguración del suministro, con impacto en la estabilidad del sistema y los compromisos ambientales

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La presa hidroeléctrica Central 5 de Noviembre en El Salvador es una de las administradas por la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL). /(Presidencia de El Salvador)
La presa hidroeléctrica Central 5 de Noviembre en El Salvador es una de las administradas por la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL). /(Presidencia de El Salvador)

La matriz eléctrica de El Salvador experimentó en 2025 una reconfiguración que marcó un nuevo rumbo en la seguridad y sostenibilidad energética del país.

Según los datos oficiales de la Unidad de Transacciones consignados en el Boletín Estadístico Anual 2025, el gas natural, la generación hidroeléctrica y la geotermia respondieron por más del 75% del total de la electricidad generada, desplazando a los derivados del petróleo y posicionando al país como referente en diversificación dentro de la región centroamericana.

El protagonismo del gas natural fue evidente durante el año, alcanzando un 29.15% de la inyección nacional de energía —equivalente a 2.226,6 GWh—, con la empresa Energía del Pacífico (EDP) como único operador de este segmento.

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Esto no solo permitió estabilizar el sistema, sino que contribuyó a reducir la volatilidad de los precios en el Mercado Regulador del Sistema (MRS).

La migración desde fuentes fósiles tradicionales hacia el gas natural también se manifestó en una menor emisión de CO₂ y contaminantes asociados, cumpliendo metas ambientales regionales.

La energía hidroeléctrica se ratificó como la segunda fuente más importante, aportando el 27.47% de la generación nacional, lo que representa 2.098,3 GWh.

De acuerdo con el Boletín de la Unidad de Transacciones, las plantas gestionadas por la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), como 15 de Septiembre, Cerrón Grande y 5 de Noviembre, sostuvieron una producción constante incluso ante la variabilidad climática.

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Esta regularidad otorgó flexibilidad operativa y sirvió de respaldo frente a los picos de demanda, además de asegurar la resiliencia de la red en episodios de lluvias extremas o sequías, según destacó la CEL en su informe anual.

ARCHIVO: Central geotérmica de Berlín, situada en el  departamento de Usulután, a unos 113 kilómetros de la capital salvadoreña. /(EFE/Roberto Escobar)
ARCHIVO: Central geotérmica de Berlín, situada en el departamento de Usulután, a unos 113 kilómetros de la capital salvadoreña. /(EFE/Roberto Escobar)

El tercer pilar de la matriz lo conformó la geotermia, responsable del 19.15% de la inyección total con 1.462,8 GWh. Las plantas Ahuachapán y Berlín, operadas por LaGeo, suministraron energía base de forma ininterrumpida durante el año, sin depender de importaciones ni condiciones meteorológicas adversas.

La Unidad de Transacciones resaltó que este recurso convirtió a El Salvador en un caso de éxito regional en aprovechamiento geotérmico, al dotar al sistema de mayor previsibilidad y menor exposición a la volatilidad de otras renovables.

En el análisis de la Unidad de Transacciones, la diversificación permitió reducir la exposición del país a los vaivenes de los precios internacionales y a los riesgos derivados de la dependencia hidroclimática. El bloque renovable —compuesto por hidroeléctrica, geotermia, solar, eólica y biomasa— superó el 64% de la generación total, una cifra que ubica a El Salvador cerca de los objetivos de sostenibilidad acordados para la región centroamericana.

Otros recursos renovables también registraron avances, aunque en menor escala. La energía solar aportó un 8.04%, la eólica un 2.27% y la biomasa un 6.93%. Estas tecnologías complementaron los picos de consumo diurnos y los ciclos agrícolas, ofreciendo alternativas adicionales que robustecieron la cobertura de la demanda. Según detalló la Unidad de Transacciones, el crecimiento de estas fuentes refuerza la estrategia nacional de diversificación y descentralización de la capacidad instalada.

La Resolución 40267 de 2026 fija un orden de prioridad de la demanda de gas natural por el mantenimiento de la infraestructura del mineral en Cartagena - crédito Ministerio de Minas y Energía
Imagen de referencia. La generación con gas natural ayudó a estabilizar el sistema eléctrico y redujo la volatilidad de los precios en el Mercado Regulador del Sistema. /(Crédito Ministerio de Minas y Energía)

El comportamiento de la demanda eléctrica durante 2025 evidenció una tendencia positiva: la tasa de crecimiento mensual osciló entre 0.5% y 4.6%, reflejando la recuperación económica que siguió a los años de incertidumbre. El promedio anual permitió planificar con mayor precisión el despacho de unidades, optimizando recursos y minimizando costos.

La calidad y confiabilidad del servicio también se mantuvieron en niveles elevados. De acuerdo con los indicadores reportados por la Unidad de Transacciones, el sistema de generación cumplió en promedio el 97% de la reserva exigida por control automático, y las pérdidas de transmisión se mantuvieron bajo control a lo largo del año. Este desempeño fortaleció la estabilidad operativa y redujo los riesgos de desabastecimiento.

El balance de la matriz eléctrica salvadoreña en 2025 se tradujo en un avance significativo hacia la sostenibilidad y la resiliencia, con la consolidación de recursos locales y renovables como ejes centrales. La participación preponderante del gas natural, la hidroeléctrica y la geotermia permitió al país atender los desafíos de la demanda, contener la volatilidad de precios y cumplir con los compromisos climáticos internacionales.

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