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El trabajo remoto crece en Centroamérica, pero fuera de Costa Rica y República Dominicana no supera el 5%

Un informe del Banco Mundial sobre empleo digital señala que el avance existe, aunque sigue limitado por la conectividad, el acceso a dispositivos y la formación tecnológica en la mayoría de los países de la región

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un joven con auriculares y micrófono trabaja desde su casa, participando en una videollamada y revisando correos electrónicos en su computadora portátil. La imagen refleja la tendencia creciente del teletrabajo y la digitalización de las oficinas en el hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El empleo a través de plataformas digitales y el trabajo remoto han experimentado un crecimiento sostenido en Centroamérica y República Dominicana, aunque su participación en el mercado laboral total de la región todavía es limitada. Así lo reveló un informe del Banco Mundial sobre el impacto de la tecnología en el trabajo, que analiza las oportunidades y desafíos vinculados a la digitalización y la transformación del empleo en estos países.

Según el documento, el avance de la digitalización ha modificado las dinámicas tradicionales del empleo, permitiendo la aparición de nuevas formas de trabajo mediadas por aplicaciones, plataformas y herramientas digitales.

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Costa Rica y República Dominicana lideran la adopción de trabajo remoto y empleo en plataformas, con tasas que se asemejan a las observadas en economías de mayores ingresos. Sin embargo, en el resto de la región, la penetración de estas modalidades laborales sigue estando por debajo del 5% de la fuerza de trabajo.

El informe señala que el trabajo remoto se consolidó durante la pandemia de COVID-19 como alternativa para mantener la actividad económica, pero su adopción posterior varió según el acceso a infraestructura tecnológica y la estructura productiva de cada país. En Costa Rica, más del 16% de los ocupados realizaron alguna actividad de teletrabajo en 2021, mientras que en República Dominicana la cifra superó el 10%. El resto de los países de la región registró porcentajes inferiores al 5%.

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Infografía "Desprotección social en el trabajo digital" y persona con laptop bajo paraguas. Ocho paneles con íconos y texto sobre protección y regulación. Logo Infobae.
Trabajadores digitales en Centroamérica y República Dominicana enfrentan desprotección social, y los datos indican que solo uno de cada tres freelancers en El Salvador aporta a la jubilación, según informe de Banco Mundial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las plataformas digitales se han convertido en una fuente de ingresos complementaria o principal para miles de personas, especialmente jóvenes y mujeres, quienes encuentran en este formato mayores grados de flexibilidad y autonomía. Pese a ello, el informe destaca que el trabajo en plataformas aún representa una fracción muy pequeña del empleo total en la región, en parte por las barreras de acceso a internet, dispositivos y habilidades digitales.

Qué sectores y perfiles concentran este empleo

Entre los sectores donde el trabajo por plataformas muestra más presencia se encuentran servicios de entrega, transporte, comercio electrónico, educación virtual y tareas profesionales a distancia. El documento indica que las personas que eligen trabajar en plataformas suelen tener mayores niveles educativos y residen principalmente en áreas urbanas. Además, las mujeres presentan una participación creciente en este tipo de empleo, beneficiadas por la flexibilidad horaria y la posibilidad de conciliar responsabilidades familiares.

El informe advierte que la expansión del trabajo remoto y en plataformas digitales enfrenta varios desafíos estructurales. La conectividad sigue siendo insuficiente en amplias zonas rurales y periurbanas, lo que limita la posibilidad de acceder a estos formatos laborales. Además, muchas empresas pequeñas y medianas carecen de recursos para invertir en tecnología o modificar sus procesos para incorporar trabajo remoto.

Joven mujer salvadoreña de cabello rizado y lentes sonríe mientras teclea en una laptop plateada, sentada en una mesa de madera. Detrás hay una ventana con vistas a casas y montañas.
Una joven salvadoreña sonriente trabaja con su laptop desde casa, con una ventana que muestra el vecindario y montañas al fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las barreras y las medidas propuestas

Según el análisis, las barreras para la expansión del trabajo digital en la región incluyen la falta de infraestructura básica, el costo del acceso a internet y la escasez de habilidades digitales entre la población desempleada o subempleada. Estas dificultades se reflejan en la baja proporción de personas que usan computadoras o internet en su actividad laboral, con cifras que no superan el 13% en la mayoría de los países analizados.

El informe recomienda que los gobiernos y organismos multilaterales impulsen políticas para universalizar el acceso a internet, mejorar la educación digital y adaptar los marcos regulatorios. Entre las propuestas destacan la inversión en infraestructura tecnológica, la creación de programas de capacitación para el desarrollo de habilidades digitales y la ampliación de sistemas de protección social para quienes trabajan de manera independiente a través de plataformas.

El desafío regulatorio y social

La legislación laboral también debe actualizarse para contemplar las particularidades del empleo remoto y en plataformas, con el objetivo de garantizar derechos mínimos y evitar la precarización. El texto sugiere que el crecimiento del trabajo digital puede contribuir a reducir las brechas de género y abrir nuevas oportunidades para jóvenes, aunque advierte que sin políticas inclusivas existe el riesgo de profundizar desigualdades existentes.

Joven sentado de noche en un escritorio, usando el móvil junto a una laptop encendida y muchas notificaciones visibles.
Un joven revisa el móvil rodeado de notificaciones digitales en su escritorio durante la noche. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El informe concluye que la digitalización del trabajo en Centroamérica y República Dominicana es una tendencia, pero que su consolidación como motor de desarrollo dependerá de la capacidad de los países para cerrar las brechas tecnológicas y educativas.

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