Industria salvadoreña podría crecer hasta un 6 % al cierre de 2026, según la ASI

Jorge Arriaza atribuyó la previsión a dos años de expansión del sector y sostuvo que alimentos, farmacéutico y manufacturas de mayor valor agregado pueden compensar la menor contribución de textil y confección

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Planta industrial en El Salvador con maquinaria y líneas de producción. Trabajadores con cascos operan equipos. En primer plano, pantalla con el logo dorado de ASI sobre fondo azul.
El sector industrial de El Salvador proyecta un crecimiento de hasta el 6 % para finales de 2026, según la Asociación Salvadoreña de Industriales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“El país ahorita tiene la posibilidad de llegar a un crecimiento de hasta el 6 % este año”, afirmó Jorge Arriaza, presidente de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), al analizar el desempeño y las proyecciones del sector para 2026. Según explicó, la industria salvadoreña atraviesa una fase de recuperación tras varios años de cifras negativas. En 2025, el sector industrial creció un 4 %, cifra que no se había alcanzado en mucho tiempo. Para este año, la expectativa es consolidar dos años consecutivos de resultados positivos, con una proyección que parte de un 2 % y puede llegar hasta el 6 %, de acuerdo con el ritmo de expansión y el comportamiento de los principales rubros.

En entrevista con Radio YSKL, Arriaza identificó a los sectores textil y confección, alimentos y bebidas y farmacéutico como los más dinámicos del último periodo. Sin embargo, señaló que el sector textil ha reducido sus proyecciones debido a cambios de propiedad en empresas estadounidenses, lo que ha obligado a diversificar la atención hacia otros segmentos como alimentos, farmacéutico, papel, cartón, plástico, empaques, metalmecánica y cemento. Explicó que la estrategia consiste en fortalecer estos rubros para compensar la baja en textil y confección y aprovechar las oportunidades que surgen en el mercado internacional.

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El presidente de la ASI subrayó el potencial de la industria tecnológica y manufacturera de alto valor agregado. Señaló que El Salvador puede insertarse de manera más fuerte en la producción de semiconductores, piezas para drones y partes automotrices, áreas donde existe demanda global y el país puede posicionarse como proveedor confiable. La recuperación industrial, según Arriaza, se refleja también en el creciente interés de inversionistas internacionales, especialmente en segmentos tecnológicos y automotrices, que buscan aprovechar las condiciones favorables del país.

Vista panorámica de una planta industrial en El Salvador con áreas de producción textil, procesamiento de alimentos, laboratorio farmacéutico y ensamblaje tecnológico. El logo de ASI está visible.
Los sectores textil, confección, alimentos, bebidas y farmacéutico destacan como motores principales de la actividad industrial en El Salvador. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro de los motores de la expansión industrial es el sector turismo y construcción, que mantiene una tasa de crecimiento superior al 20 %. Arriaza destacó que, junto con las remesas, estos sectores sostienen la tendencia positiva que vive la economía salvadoreña. No obstante, reconoció que existen desafíos, como la escasez de lluvias y sus efectos sobre la producción agrícola, además de la volatilidad internacional generada por conflictos bélicos. A pesar de estos factores, aseguró que la industria ha sabido adaptarse y que las empresas han ajustado sus estrategias de abastecimiento y pedidos para minimizar los riesgos derivados de estos contextos.

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En infraestructura industrial, Arriaza informó que El Salvador cuenta con 19 zonas francas o parques industriales, mientras que Costa Rica posee 60. A su juicio, este dato demuestra el espacio que queda por desarrollar para atraer más inversión y ampliar la base productiva del país. En cuanto a la inversión inicial requerida para nuevas industrias, detalló que los montos suelen oscilar entre $20 millones y $40 millones para la primera etapa, con necesidades adicionales de capital conforme el negocio crece.

Vista aérea panorámica de un parque industrial moderno en El Salvador, con naves azul profundo y gris, camiones en calles, áreas verdes y construcción al fondo.
El país cuenta con diecinueve zonas francas industriales, lo que resalta la oportunidad de desarrollar más infraestructura productiva y atraer inversión. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El fortalecimiento del talento humano y la capacitación técnica de los jóvenes forman parte central de la agenda gremial para asegurar la competitividad a largo plazo. Arriaza mencionó iniciativas como la de la Fundación Toruño Steiner, que impulsa proyectos de formación técnica en el occidente del país. Además, resaltó el trabajo conjunto con el sector financiero para desarrollar nuevas alternativas de financiamiento industrial y facilitar el acceso a capital para proyectos de innovación y expansión.

A juicio de Arriaza, el compromiso con la formación de talento humano y la ampliación de la infraestructura industrial debe mantenerse como prioridad para consolidar el crecimiento de la industria salvadoreña y responder a las exigencias del mercado global.

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